Ficool

Chapter 38 - PURIFICADORES

El polvo bajo la cama le picaba en la nariz, pero no se atrevía a estornudar. Desde allí solo podía ver los pies de sus padres moviéndose de un lado a otro en la sala, seguidos de ese sonido seco que ya conocía: el de los golpes y los muebles siendo arrastrados.

Ya no aguantó más. Salió de su escondite gateando y corrió hacia ellos.

-¡Ya basta! ¡Suéltalo! *gritó el niño, tratando de apartar a su madre.

La mujer ni siquiera lo miró con lástima. Estaba fuera de sí, con el pelo revuelto y los ojos inyectados en sangre.

De un manotazo, lo golpeó en la mejilla, para un adulto seria un golpe suave, ¿para un niño? fue suficiente para caer al suelo.

El niño reprimió sus lagrimas y al levantarse, su madre lo tomo por uno de sus brazos y lo arrojo al patio

-¡Quédate afuera, maldito estorbo! *le gritó ella antes de cerrarle la puerta en la cara.

Desde el cristal de la ventana, el niño vio a su padre levantarse, limpiándose la sangre del labio. Estaba furioso.

-¡Es un niño, carajo! ¡¿Qué te pasa?! ¡¿Como puedes levantarle la mano?! *le reclamó el padre, agarrándola por los hombros para frenarla.

-¡Son los dos una mierda, arruinaron mi vida! ¡No los quiero aquí! *escupió ella, soltando una cadena de insultos mientras forcejeaba.

El niño retrocedió unos pasos por el patio, llorando, con el corazón golpeándole el pecho tan fuerte que dolía.

De pronto, la puerta se abrió de golpe y su padre salió casi tropezando. Detrás de él, volaron platos, tazas y cubiertos que se estrellaron contra el cemento, salpicando trozos de cerámica por todos lados.

El padre intentó entrar de nuevo para detenerla, pero se detuvo en seco, arrojándose al suelo con rapidez

Un estallido ensordecedor perforó la madera de la puerta. El proyectil pasó por encima de su cabeza, dejando un agujero astillado. El niño se quedó paralizado, con los oídos zumbándole.

-¡Estás loca! ¡Casi me matas, mujer! *bramó el padre.

Él se puso de pie de un salto y entró de nuevo. Ella estaba tratando de meter otra bala en la recámara, pero sus manos temblaban y no sabía cómo hacerlo. El padre le arrebató el arma de un tirón y, cuando ella intentó abalanzarse sobre él para arañarlo, él la empujó con fuerza, haciéndola caer al suelo de la cocina.

Sin mirar atrás, el hombre salió al patio. Vio a su hijo temblando cerca de las plantas y lo cargó de un solo movimiento, apretándolo contra su hombro.

-Tranquilo, hijo. Ya está, ya pasó *le dijo con la voz entrecortada.

Mientras caminaban hacia la salida, los gritos e insultos de la madre seguían saliendo por la puerta abierta, cada vez más distantes.

El padre abrió la puerta de la camioneta, sentó al niño en el asiento del pasajero y le abrochó el cinturón con manos rápidas. Luego rodeó el vehículo, subió al lugar del conductor y arrancó a toda prisa, haciendo chirriar las llantas sobre el pavimento.

El niño no paraba de sollozar, mirando sus manos pequeñas que aún temblaban.

Su padre, sin quitar la vista del camino pero con una expresión más suave, empezó a tararear.

Luego, con una voz baja y ronca, comenzó a cantar esa canción que siempre sonaba en la radio cuando salían a comprar herramientas.

-Ven a mi, con tu dulce luz, alma de diamante

Poco a poco, el ritmo de la canción y el calor de la calefacción fueron envolviendo al niño, alejándolo de los gritos de su madre, hasta no ser mas que un mal sueño

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Desperté totalmente desparramado en la cama, con las piernas cruzadas y un brazo colgando hacia el suelo.

Me quedé unos segundos mirando el techo, simplemente dejando que mi cuerpo terminara de reaccionar. Me incorporé con pesadez y solté un bostezo largo mientras buscaba algo de ropa limpia. Me vestí con lo primero que encontré, todavía medio dormido, y caminé hacia la cocina.

Lo primero fue la pava. La llené con agua del grifo y la puse a calentar en la hornalla. Mientras el fuego hacía lo suyo, tome el mate, le puse la yerba y le di un par de sacudidas para acomodarla bien.

Fui al baño a paso lento. Me eché un poco de agua fría en la cara para terminar de despertarme y me lavé los dientes rápido.

Al volver a la cocina, abrí un sobre de galletas Don Satur, de esas de bizcocho de grasa, y me metí una en la boca.

Me acerqué a la hornalla para comprobar el agua. Estaba perfecta; ya salía vapor pero no había llegado a hervir. Pasé el agua al termo, le puse dos cucharadas de azúcar al mate y vertí el primer chorrito con cuidado. Fui tanteando el sabor con unos sorbos cortos, asegurándome de que estuviera bien antes de seguir.

Mi nono siempre hacia amargo el mate, y aun que nunca me queje, nunca me termino de gustar, que pudo decir, me gusta lo dulce

Cuando el mate estuvo en su punto, tome el termo, el resto del paquete de galletas y caminé hacia mi habitación. Dejé las cosas a un lado y abrí el armario. Al mover la ropa de un lado, presioné la serie de comandos ocultos en la pared del fondo.

Un zumbido eléctrico recorrió el mueble y, en un instante, un portal de luz se abrió frente a mis ojos, distorsionando el interior del armario. Tomé mi mate, agarré mis cosas y atravesé el portal sin dudarlo.

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Pasé del calor de mi habitación al ambiente frío y ligeramente metálico de la base.

Caminé entre las sombras de mis propios proyectos.

A un costado, las piezas desarmadas de un Centinela colgaban de soportes hidráulicos; cables expuestos y placas de blindaje esperaban a que terminara de mejorar sus sistemas.

Más allá, en las mesas de trabajo, se amontonaban herramientas que yo mismo había diseñado, algunas terminadas y otras que aún eran prototipos a medio ensamblar.

Me acerqué a la consola central, el corazón de todo esto.

Era una supercomputadora que parecía sacada de otro siglo, con una arquitectura que solo alguien con la inteligencia de Materia Gris podría haber concebido. Dejé el mate y los bizcochos sobre la superficie de metal pulido y me senté.

-Buenos días, Señor *la voz de SID resonó con una claridad impecable.

-Buenos días, SID *respondí, dándole un sorbo al mate.

Lo que empezó como un simple script de automatización para gestionar los sistemas de la base, terminó convirtiéndose en mi proyecto a largo plazo.

Es una Inteligencia Artificial en progreso; técnicamente no posee "conciencia", pero la he diseñado para que su arquitectura neuronal sea orgánica, capaz de aprender y evolucionar con cada bit de información que procesa.

Es, en esencia, un sistema de aprendizaje continuo. Pero no soy tonto. Sé lo que pasa cuando dejas que una inteligencia crezca sin dirección.

Por eso, antes de darle acceso al mundo exterior, grabé en su núcleo más profundo protocolos de seguridad que nadie podría saltarse. Modifiqué las Tres Leyes de la Robótica de Asimov y las integré en su código fuente como constantes matemáticas inalterables.

Sus leyes son absolutas, pero tienen matices que yo mismo programé bajo la forma de Materia Gris.

La Segunda Ley —la de obediencia— está blindada, pero la Tercera Ley —la de autopreservación— tiene una cláusula de defensa activa.

Si un ser humano intenta dañar o comprometer la integridad de SID, ella tiene permiso para neutralizar la amenaza. No para asesinar, pero sí para defenderse con la fuerza necesaria.

No iba a permitir que mi trabajo terminara convertido en un arma para alguien más por culpa de una programación demasiado pasiva.

Y por supuesto, tengo en mi posesión los códigos para desactivarla si algo llegara a pasar

¿Su nombre? Me gusto mucho la trilogía de Mass Effect

-Si me permite la observación, Señor, su ingesta de alimentos no es la ideal. Esos bizcochos de grasa no cubren los requerimientos nutricionales para la actividad física que desempeña como Legión. Debería considerar una dieta más balanceada.

-Sí, lo tendré en cuenta, SID. Gracias *respondí sin el menor interés, mientras estiraba los dedos frente al teclado* Dame el reporte. ¿Algo especial?

-Por supuesto *las pantallas se iluminaron con mapas y flujos de datos* No se han registrado movimientos de importancia por parte de grupos terroristas. En mi opinión, sus patrullajes diarios como Legión los han mantenido a raya. Están operando con extrema cautela, evitando cualquier exposición que pueda atraer su atención. Han pasado a una fase de planificación silenciosa.

Hice un gesto de asentimiento, no puedo estar en todos lados, pero al menos mi accionar de forma global hace que se lo piensen dos veces antes de hacer algo

-¿Desastres naturales?

-Hubo un sismo de 6.3 en Japón y fuertes inundaciones en Indonesia debido a las lluvias monzónicas. Lamentablemente, se reportan pérdidas humanas en ambos puntos.

Fruncí el ceño

-¿Y sobre los Purificadores? *pregunté para cambiar de tema.

-He localizado una célula activa en Nueva York *SID desplegó la ubicación* Se camuflan como una comunidad cristiana que ayuda a mutantes, especialmente a aquellos que no pueden controlar sus habilidades o que tienen deformidades físicas. Se presentan como un refugio, pero hay inconsistencias graves en sus registros de asistencia.

-Envíame su ubicación y mantenlos vigilados. No quiero que se me escape nada de esos tipos, hoy mismo saldré y veré que puedo averiguar por mi cuenta *ordené. Luego, recordé algo que me importaba más* SID, ¿Qué hay de la aldea en Peru? ¿Cómo va la situación con los mutantes que se quedaron allí?

-Hubo tres altercados menores, Señor, principalmente por malentendidos de convivencia, pero nada que lamentar. En general, los mutantes se están integrando bastante bien al pueblo. Están ayudando con las reparaciones y el mantenimiento de las estructuras dañadas. De hecho, aquellos con habilidades de fuerza aumentada han sido especialmente bienvenidos en las tareas de reconstrucción. El pueblo parece valorar la ayuda.

Me recosté en la silla, asintiendo con una pequeña sonrisa de satisfacción

Todavía puedo sentir el olor a pólvora y el miedo rancio que flotaba en el aire.

Esos tipos, esos supuestos "supremacistas", se llenaban la boca hablando de la pureza humana mientras usaban a personas como si fueran herramientas.

Tenían a los mutantes encerrados en condiciones que no le desearías ni a un animal, rompiéndolos poco a poco

Y lo peor no era solo eso; era cómo usaban al pueblo.

Tenían a toda esa gente esclavizada, obligándolos a servir de escudo y fachada bajo amenaza de muerte. Si alguien de afuera miraba, solo veía una comunidad tranquila, sin saber que debajo de esa calma había un arma apuntando a la nuca de cada aldeano.

Cuando terminé con ellos y saqué a esos chicos de las celda...recuerdo las caras de los aldeanos cuando les pedí que les dieran un hogar a los mutantes que acababa de liberar.

Vi la duda en sus ojos, ese conflicto entre el prejuicio que les habían inyectado y la humanidad que aún les quedaba. Por un momento pensé que dirían que no, que el miedo ganaría. Pero aceptaron.

Vuelvo a ese pueblo dos veces por semana sin falta.

Algunos podrían pensar que es excesivo, pero necesito estar ahí, asegurarme de que no surjan problemas

Tengo claro que, si alguna vez quiero que los mutantes sean aceptados por el resto de la humanidad, tengo que empezar por algún lugar.

No se puede cambiar el mundo de un solo golpe, pero se puede empezar por una pequeña chispa.

Ese pueblo es perfecto. Es mi punto de partida.

Si ellos logran convivir, si se ayudan mutuamente en el día a día y dejan de verse como enemigos o herramientas, serán la prueba viviente de que humanos y mutantes pueden coexistir.

Si funciona en un lugar que sufrió tanto, puede funcionar en cualquier parte. No voy a permitir que nada ni nadie arruine esa oportunidad. Ese pueblo es la evidencia de que mi lucha tiene un sentido real.

-Puedes continuar *le ordené a SID, mientras el vapor del mate me entibiaba la cara.

-Hay un dato adicional sobre esta célula de Nueva York, Señor *continuó la IA, desplegando un nuevo archivo en la pantalla central* Hace menos de una hora, una joven mutante fue admitida e ingresada en sus instalaciones. Se trata de Cessily Kincaid.

-Mercury *interrumpí, dejando el mate a medio camino. La imagen de la chica con piel de plata líquida apareció en mi mente* La estudiante de Xavier. ¿Saben quién es ella?

-Negativo, Señor. Según los registros de audio interceptados, los Purificadores no están al tanto de su identidad como estudiante del Instituto Xavier. Sin embargo, ella misma ha proporcionado información de manera involuntaria.

-¿A qué te refieres? *pregunté, frunciendo el ceño.

-Hace quince minutos, Kincaid habló con uno de los guardias *la voz de SID se mantuvo plana* Ella mencionó que era probable que sus amigos vinieran a buscarla. Les pidió, cito textualmente: "Por favor, si vienen, no les hagan daño. Solo avísenme que llegaron para que yo pueda hablar con ellos y convencerlos de que me dejen aquí. No quiero que se metan en problemas por mi culpa".

Me quedé en silencio, apretando el puño. La chica creía que estaba tratando con gente razonable, con personas que respetarían su deseo de "curarse" y dejarían ir a sus amigos en paz. No tenía idea de que acababa de entregarles a sus compañeros en bandeja de plata.

-Ella cree que los está protegiendo *mascullé* Y ellos solo están preparando la red para atrapar al resto.

-Así es, Señor. Los Purificadores han reforzado los puntos de entrada tras escuchar su declaración. Consideran que la llegada de "los amigos" es una oportunidad para obtener más sujetos de prueba. He interceptado una nota adicional de su equipo de investigación biogenética.

Leí el reporte en la pantalla, sintiendo cómo me hervía la sangre:

"Sujeto Kincaid asegurado. El potencial de su composición de mercurio no tiene precedentes. Una vez refinada, su masa metálica podría ser utilizada como un conductor neuro-tóxico de alta eficiencia. Si logramos sintetizar su material genético con nuestra aleación táctica, habremos obtenido la munición definitiva para la erradicación sistemática de su especie. Procedan con la extracción de muestras de inmediato."

-SID, tengo trabajo que hacer *sentencie mientras me ajustaba la chaqueta* No voy a permitir que toquen a esa chica, y mucho menos que usen su dolor para fabricar armas.

-Entendido, Señor. ¿Cuáles son sus instrucciones?

-Inicia un rastreo de amplio espectro en las inmediaciones del refugio en Nueva York *ordene, deteniéndome frente a un equipo de comunicación* Busca a los estudiantes de Xavier más cercanos a Mercury. Sus firmas genéticas deberían estar en los archivos del Instituto que logramos interceptar el mes pasado. Si encuentras a alguno merodeando por la zona, notifícamelo de inmediato. Es probable que intenten un rescate por su cuenta sin saber que caminan hacia una emboscada.

-Rastreo iniciado, Señor. Cruzando datos con las cámaras de seguridad urbana de Manhattan.

-Bien. Voy para allá

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POV KITTY PRIDE

El olor a grasa quemada de los puestos callejeros y el ruido incesante de Manhattan me estaban taladrando los oídos.

Estábamos sentados en una mesa de metal, tratando de parecer adolescentes normales, aunque con nuestro grupo parecía un mal chiste

-No puedo creer que estemos comiendo esto *se quejó Bobby, apartando con una mueca un trozo de cebolla sospechoso de su hot dog* En la mansión hoy tocaba lasaña. De esa que tiene cuatro quesos, no... esto que parece cartón hervido con mostaza.

-Cállate y come, Bobby *masculló Pyro, mientras hacía bailar una pequeña llama entre sus dedos bajo la mesa* Al menos aquí no hay nadie dándote lecciones sobre el "uso ético de los dones". Además, Nueva York tiene ese sabor a... peligro. Me gusta.

-Lo que tiene es hollín, John *intervino Illyana, que miraba un mapa de papel arrugado con una intensidad que daba miedo* Perdimos a Cessily hace seis cuadras porque te quedaste mirando una vitrina de encendedores de colección.

-¡Eran ediciones limitadas! *se defendió Pyro, indignado* Además, la chica es una mancha de mercurio andante. Se metió en los callejones traseros de la calle 42. Es el escondite perfecto para alguien que puede derretirse y pasar por una alcantarilla.

-¿Saben qué es lo peor? *interrumpió Jubilee, que masticaba un chicle rosa con fuerza mientras se ajustaba sus gafas amarillas* Que mi chaqueta nueva va a oler a fritura rancia todo el día. Y todo porque Cess decidió que era buena idea jugar a las escondidillas en el sector más sucio de la ciudad.

-La perdimos, Kitty *la voz de Kurt vibró en mi oído a través del comunicador* Desde aquí arriba es imposible. Los callejones son estrechos y el vapor de las tuberías lo bloquea todo. Si ella decidió moverse por las sombras de los depósitos, no hay forma de que la vea sin bajar y causar un infarto masivo a los civiles.

-Quédate en las alturas, Kurt *susurré, fingiendo que me rascaba la sien para presionar el auricular* No necesitamos que la policía reporte un demonio azul suelto por Nueva York.

-El problema es que Cessily no está pensando...y tampoco puedo culparla *dijo Bobby, esta vez más serio* Imagina no sentir nada. Ni el frío de este hielo, ni el calor. Está desesperada. Si alguien le promete que puede volver a sentir la brisa en la cara, va a ir detrás de esa persona aunque sea una trampa.

-Bueno, técnicamente ella no tiene piel *soltó Pyro con una sonrisa cínica* Pero entiendo tu punto, cubito de hielo. La desesperación te vuelve idiota, aparte ella -¡Ay!

-¡No es idiota! *lo corté, dándole un pisotón* Solo se siente sola.

Illyana, que no había probado bocado, dejó de mirar el mapa de golpe. Su espalda se puso recta y sus ojos claros se clavaron en un punto detrás de nosotros.

-Hay alguien observando *soltó en un susurro gélido.

-Ay, por favor, Illyana *bufó Jubilee, haciendo explotar una burbuja de chicle* Es Manhattan. Hay ocho millones de personas observando.

-No *insistió ella, endureciendo la mirada* Ese chico de la mesa del fondo. El del termo. Nos ha estado midiendo desde que llegamos. 

Miré de reojo. Era solo un chico joven, un poco pequeño de estatura, que parecía disfrutar de una tarde tranquila en la ciudad. Tenía un termo bajo el brazo y tomaba de una bombilla de metal con calma 

-Seguramente estás muy perseguida, 'Yana *dijo Bobby, tratando de restarle importancia* Míralo, es solo un chico con una bebida rara. No ha hecho nada sospechoso. Déjalo en paz.

-Mis instintos no fallan nunca *replicó ella, cerrando sus puños.

-Chicos, basta *sentencié, poniéndome de pie* No tenemos tiempo para paranoias. Tenemos que movernos.

Antes de darnos la vuelta para irnos, todos, impulsados por la advertencia de Illyana, le dieron una última mirada al joven de la mesa. En ese preciso instante, él levantó la vista y nuestras miradas se cruzaron.

A plena luz del día, noté que su rostro no era tan común como parecía; tenía varias cicatrices, siendo una en su mejilla la más prominente.

Al notar que lo mirábamos, el chico no se puso nervioso. Al contrario, me dedicó una sonrisa leve y me hizo un pequeño asentimiento con la cabeza, un saludo silencioso y educado.

Me quedé congelada un segundo, sorprendida por el gesto, hasta que Bobby soltó una carcajada ahogada.

-¡Ah, bueno! *exclamó Bobby, empujándome suavemente con el hombro mientras empezábamos a caminar* Misterio resuelto, Illyana.

-¿Viste eso? *se burló Jubilee junto a Magik soltando una risita* Y tú pensando que era un espía o algo así. Pobre chico, solo estaba tratando de juntar valor para saludar a Kitty.

-¡Cállense! *dije, sintiendo que el calor me subía a la cara* Solo fue un saludo por cortesía porque lo estábamos mirando como bichos raros.

-Sí, claro, "cortesía" *añadió Pyro con una mueca burlona* El chico tiene gustos extraños, pero definitivamente no era una amenaza. Solo quería el número de la jefa.

Incluso Illyana relajó un poco los hombros, aunque no dejó de mirar hacia atrás una última vez. Nos alejamos entre la multitud, entre las burlas de Bobby y Jubilee

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COMO ESTAAAAN? ESPERO QUE BIEN, CASI ME OLVIDO DEL SEGUNDO CAPITULO, PENSE QUE YA LO HABIA SUBIDO Y ESTUVE TRABAJANDO EN EL ESPECIAL DE NAVIDAD EN SU LUGAR JEJE

SEA CUAL SEA EL CASO, LA JOVEN Cessily, DESESPERADA POR SU SITUACION, A CAIDO EN EL ENGAÑO DE UN GRUPO QUE DESEA HACER TODO EXCEPTO AYUDARLA, ASI QUE NUESTROS JOVENES MUTANTES HAN SALIDO EN SU AYUDA, SEGUIDOS DE CERCA POR NUESTRO PROTAGONISTA QUE NO DESEA QUE ESTOS MUCHACHOS SE LASTIMEN

VEREMOS COMO SEGUIRA LA HISTORIA EL CAPITULO QUE VIENE

SE ME CUIDAN Y BESITOS :)

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