Ficool

Chapter 42 - MISION CUMPLIDA

Legión permanecía encorvado, tratando de estabilizarse.

El vapor salía de sus articulaciones y el visor agrietado parpadeaba, pero no quitaba la vista de Hellion y Speed.

Los dos mutantes no se movían, simplemente esperaban, con esas diademas violáceas brillando en sus frentes 

-Señor *la voz plana de SID habló por el comunicador* luchar contra los dos a la vez tiene pocas probabilidades de éxito. Recomiendo aplicar presión directa sobre Martha Vancroft. Eso obligará a Hellion a usar sus poderes para protegerla, dejando a Speed como único atacante frontal.

Legión asintió apenas

-Hazlo. Pero nada letal, SID. Solo necesito que Hellion se quede en su sitio.

-Entendido.

Las cinco torretas del techo rotaron con un chirrido metálico y empezaron a disparar ráfagas de pulso constantes.

Martha soltó un alarido y se encogió, pero antes de que los disparos la tocaran, Hellion levantó los brazos. Una barrera telequinética verde se alzó frente a ella, absorbiendo los impactos que hacían vibrar todo el laboratorio.

Esa fue la señal. Con Hellion ocupado manteniendo el escudo, Speed arrancó.

El chico desapareció en un borrón de movimiento. El aire crujió por el desplazamiento súbito, pero esta vez Legión estaba listo. Bajó su centro de gravedad, anclando las esferas de sus pies al suelo y acelerando sus propios procesos neuronales al máximo.

Cuando Speed llegó frente a él para conectar un golpe directo al rostro, Legión ya no era el blanco fácil de antes. Inclinó el torso hacia un lado en el último milisegundo, sintiendo el aire caliente del puño de Speed rozando su casco.

El chico pasó de largo, pero se detuvo casi al instante, derrapando en el hormigón y lanzándose de nuevo al ataque.

Los dos velocistas se convirtieron en ráfagas que cruzaban el sótano.

Legión bloqueaba y desviaba, usando la velocidad que XLR8 le permitía para contrarrestar la agresividad salvaje de Speed. Cada vez que chocaban, el sonido era como el de un látigo rompiendo la barrera del sonido.

-¡Speed, amigo, si estas ahí, seria un buen momento para reaccionar! *gritó Legión, pero el chico no mostraba ninguna emoción. Sus ojos estaban fijos, vacíos, centrados únicamente en encontrar una apertura en la defensa del héroe.

En un parpadeo, Speed se lanzó al ataque, convirtiéndose en un borrón blanco que cortó la distancia en milésimas de segundo.

Legión reaccionó por puro instinto, acelerando su propia percepción del tiempo.

No se oían golpes individuales, sino un estrépito constante de impactos que resonaban por todo el laboratorio.

Legión se movía con una fluidez, bloqueando puñetazos con el dorso de sus garras y respondiendo con patadas circulares que Speed esquivaba por milímetros.

Durante unos segundos, el sótano fue el escenario difícil de seguir, dos fuerzas chocando, rebotando contra las paredes y cruzándose en el centro de la sala como relámpagos.

Legion vio su apertura cuando Speed intentó un golpe descendente. El Kineceleran se deslizó sobre sus esferas, pasando por debajo del brazo del mutante y, aprovechando la rotación de su propio cuerpo, descargó un latigazo violento con su cola.

El impacto fue seco, golpeando el costado del joven y lanzándolo con una fuerza tremenda contra una fila de monitores.

El estruendo de los cristales rotos apenas se oyó sobre el fragor de las torretas, pero la pequeña victoria duró poco. Antes de que los fragmentos de vidrio tocaran el suelo, Speed ya estaba de pie, vibrando con intensidad 

Fue en ese momento cuando la balanza empezó a inclinarse.

Legión se detuvo un milisegundo, jadeando. El aire quemaba en sus pulmones y el sudor le resbalaba por la piel azul de su rostro tras el visor.

Había gastado demasiada energía en ese rescate del principio, de lo contrario, mantenerle el ritmo o incluso superarlo no seria un problema, pero lamentablemente no contaba con esa suerte

Speed se lanzó de nuevo, pero esta vez su agresividad superaba la capacidad de Legión de seguirle el rastro.

El chico era errático; aparecía y desaparecía en los puntos ciegos, descargando ráfagas de golpes que impactaban directamente en la piel y las placas negras del cuerpo del héroe.

La pelea dejó de ser un intercambio equilibrado.

XLR8 pasó de intentar golpear a cerrarse completamente en defensa, cubriéndose el rostro con sus garras de tres dedos y encogiendo el torso mientras retrocedía bajo la presión.

Un rodillazo en las costillas lo hizo tambalearse; un derechazo en la sien hizo que su visión se llenara de puntos de luz. El cansancio lo estaba mermando; sus reflejos se volvían lentos y pesados frente a la energía inagotable de su oponente.

-Señor, estoy monitorizando los patrones cinéticos del objetivo *la voz de SID intervino desde el Omnitrix, procesando datos* Necesito que aguante el intercambio. Si sobrevive a los próximos segundos, podré trazar una ruta de interceptación exacta para un contraataque.

Legión bloqueó un golpe que casi le fractura el antebrazo, sintiendo cómo sus piernas temblaban.

-Lo dices como si aguantar fuera fácil... *masculló entre dientes, mientras esquivaba por milímetros una patada* Para un velocista, estos segundos bien podrían ser horas... Me estoy haciendo viejo aquí abajo, SID. Date prisa.

A pocos metros de la lucha de velocistas, Martha Vancroft observaba las estelas blancas y azuladas desde la seguridad de la cúpula telequinética. El ruido de los proyectiles de pulso impactando contra el escudo de energía era ensordecedor, y la paciencia de la mujer se había agotado.

-¡Hellion! *gritó Martha, señalando hacia el techo con furia* ¡Olvida al intruso un momento y deshazte de esas malditas máquinas!

Bajo el control de la diadema, Hellion ni siquiera parpadeó.

Mantuvo la mano izquierda extendida para sostener la barrera que protegía a Martha, mientras que con la derecha apuntó hacia la torreta más cercana.

Un estallido de energía verde salió disparado de su palma, envolviendo el metal de la máquina y estrujándolo como si fuera una lata de refresco hasta que saltaron chispas y el cañón quedó inutilizado.

-Señor *advirtió SID, mientras una alerta roja parpadeaba en el visor de Legión* la unidad de defensa 01 ha sido destruida. El sujeto Hellion está recalculando su puntería hacia las unidades restantes. Sin el fuego de supresión, ambos mutantes podrán centrar sus ataques en usted.

Legión recibió un golpe en el hombro que lo hizo tambalearse, pero no apartó la vista de las estelas blancas que dejaba Speed al moverse.

-No importa ahora, SID *jadeó, bloqueando una ráfaga de puñetazos que le llovían desde tres direcciones distintas* Si no terminamos con Speed primero, no tendré oportunidad de acercarme a Hellion de todas formas. ¡Dame ese patrón de una vez!

-Calculando... 89%. El sujeto Hellion acaba de fijar la unidad de defensa 03. Le quedan aproximadamente ocho segundos de cobertura antes de que el fuego de distracción sea insuficiente.

Legión apretó los dientes, sintiendo cómo el agotamiento físico amenazaba con destrozar sus músculos.

Tenía que jugárselo todo a una sola carta. Se olvidó por completo de Hellion y de las explosiones de las torretas que empezaban a caer del techo una tras otra.

Toda su concentración se volcó en el ritmo frenético de Speed, esperando el momento exacto en que el chico volviera a apoyarse en esa columna para lanzar su siguiente embestida.

-Trayectoria trazada al 100%, señor. Prepárese.

Legión sintió cómo el tiempo casi se paraliza. A pesar del dolor en sus costillas y el ardor en sus pulmones, sus sentidos se agudizaron bajo la guía de la IA.

-Ahora, señor. El objetivo se impulsará en tres, dos, uno...

Speed se convirtió en un proyectil blanco, lanzándose desde la columna con una trayectoria predecible por primera vez en todo el combate.

Legión no retrocedió. En lugar de esquivar, plantó sus esferas firmemente en el suelo y se inclinó hacia adelante, calculando el ángulo de interceptación bajo la guía de SID

En el momento justo en que Speed pasaba a su lado, Legión no lanzó un golpe, sino que usó la propia inercia del chico.

Agarró el brazo de Speed y, aprovechando la velocidad acumulada, giró sobre su propio eje. El movimiento fue tan rápido que el aire alrededor de ellos silbó violentamente.

El héroe soltó el agarre en el punto máximo de tensión, enviando a Speed de espaldas contra el suelo con una fuerza que hizo temblar el hormigón.

Legión se abalanzó sobre el mutante, estirando sus garras para arrancar la diadema violácea de su frente. Estaba a milímetros de lograrlo cuando, en un movimiento que desafió incluso sus reflejos mejorados, Speed reaccionó.

Con un estallido de energía cinética, el chico se incorporó y atrapó a Legión por el cuello a una velocidad cegadora.

Tenia heridas por todo el cuerpo y la sangre fluía por su frente, pero de alguna forma, había resistido su ataque

Legión sintió cómo su espalda golpeaba la pared de hormigón con tal fuerza que el aire abandonó sus pulmones.

Speed lo mantenía suspendido contra el muro con una mano, mientras levantaba la otra, haciéndola vibrar con una frecuencia tan alta que la extremidad se volvió un borrón translúcido.

La intención era clara: atravesar el pecho de Legión mediante la vibración molecular.

Justo en ese, el sonido más inoportuno del mundo resonó 

¡BEEP-BEEP-BEEP-BEEP!

Un destello rojo envolvió la habitación.

Legión sintió cómo su estructura ósea se encogía y su fisionomía alienígena desaparecía. Al volver a su forma humana, mucho más pequeña y delgada que la de XLR8, Speed perdió el agarre firme que tenía sobre su garganta.

El joven se deslizó hacia abajo, escapando por centímetros de la mano vibrante que impactó contra el hormigón, perforándolo como si fuera mantequilla.

Speed se quedó un instante paralizado, con el brazo hundido en la pared, tardando una fracción de segundo en procesar por qué su objetivo acababa de encogerse y cambiar de forma.

Fue el único error que Legión necesitaba.

-¡Te tengo! *exclamó Legión.

En lugar de retroceder, Legión se lanzó hacia adelante. En su mano derecha apareció un collar metálico de diseño avanzado que había mantenido oculto. Antes de que Speed pudiera retirar su brazo de la pared, Legión rodeó el cuello del chico con el dispositivo y lo cerró con un chasquido magnético.

El collar emitió un breve pulso azulado. Speed soltó un quejido ahogado mientras la vibración de su cuerpo se detenía en seco y caía de rodillas, con sus poderes neutralizados por el inhibidor que Legión acababa de colocarle.

El héroe retrocedió un par de pasos, jadeando pesadamente y sujetándose el cuello dolorido 

-SID... ¿ya pasaron los veinte minutos? *preguntó con voz ronca, mirando el Omnitrix en rojo.

-Negativo, señor *respondió la IA* Le recuerdo que forzar las capacidades físicas de la forma Kineceleran al máximo reduce drásticamente el tiempo de transformación.

-Maldita sea *gruñó Legión, dándose la vuelta justo para ver cómo Hellion, con los ojos brillando en verde, fijaba su atención en él.

 

Sin Speed para ayudarlo y con el reloj descargado, Legión estaba a merced del poder telequinético de Hellion.

Justo cuando estaba cerraba el puño para sepultar a Legión bajo una marea de escombros, el aire sobre él se rasgó.

Un disco de luz plateada se abrió de golpe y una figura descendió como un meteoro cargado de energía mística.

Magik surgió del portal blandiendo la Espada del Alma con ambas manos.

El brillo azulado de la hoja mágica cortó la penumbra del sótano mientras caía en un arco mortal. Hellion, reaccionando por puro instinto, desató una explosión psíquica para impulsarse hacia atrás, arrastrando a Martha consigo apenas un segundo antes del impacto.

El espadón golpeó el suelo con fuerza. El hormigón se quebró, abriendo una grieta profunda que recorrió el laboratorio y envió una onda de choque que hizo vibrar las paredes.

Legión, todavía recuperando el aliento y con el pecho subiendo y bajando con dificultad, levantó ambas manos en un gesto de alivio.

-Ya era hora *exclamó, aunque su expresión cambió rápidamente al ver que el portal tras ella se cerraba* ¿Y los refuerzos? ¿Dónde está el resto?

Illyana se enderezó con calma, apoyando el peso de su arma en el suelo agrietado. Una sonrisa de suficiencia se dibujó en su rostro.

-Yo soy los refuerzos *respondió con sencillez.

Legión dejó caer los hombros, soltando un suspiro de absoluta derrota.

-Increíble. Esperaba que trajeras a tus profesores, ya sabes, a los que tienen uniformes oficiales y planes de rescate.

Illyana soltó una pequeña risa, girando la espada con una facilidad que desafiaba el tamaño del arma.

-Tardarían demasiado en ponerse de acuerdo *replicó ella, clavando sus ojos en Hellion* Pero si quieres, puedo volver ahora mismo a la mansión y dejar que tú te encargues de él.

Señaló con la punta de la hoja al mutante, que ya recuperaba su postura ofensiva rodeado de un aura verde vibrante. Legión miró a Hellion, luego miró su Omnitrix en rojo y finalmente volvió a mirar a Illyana.

-No, no... me parece que lo tienes bajo control *murmuró, aceptando la situación mientras retrocedía un par de pasos para no estorbar.

Illyana sonrió de forma depredadora, apretó el agarre en su espadón y, sin decir una palabra más, cargó con velocidad contra Hellion.

==========================================================

El sótano era un desastre de luces verdes y destellos plateados.

Illyana estaba en su elemento, entrando y saliendo de sus discos de teletransporte para acosar a Hellion desde todos los ángulos. El sonido de su espadón chocando contra los campos de fuerza psíquicos era como si dos trenes colisionaran de frente.

Legión, aprovechando que Hellion estaba demasiado ocupado intentando no ser cortado por la mitad, se acercó a Speed.

El chico intentó incorporarse y lanzar un puñetazo torpe, pero Legión simplemente le apartó el brazo de un manotazo y le puso un pie en el pecho para mantenerlo en el suelo. Sacó una pistola de pulsos del cinturón sin dudarlo.

-Vas a tener que disculparme, chico *masculló, apretando el gatillo* Pero no pienso pelear limpio esta vez.

El disparo de alta tensión lo dejó frito al instante.

Speed se sacudió un segundo y quedó tendido, inconsciente. Legión se agachó, le arrancó la diadema de la frente con un tirón seco y se quedó mirándola, dándole vueltas en la mano 

De repente, un trozo de tubería salió volando del combate principal y le dio directamente en el casco.

-¡Ay! *soltó Legión, tambaleándose y frotándose el metal de la cabeza* ¡Oye, Illyana! ¿Vas a tardar mucho más? ¡Si quieres te echo una mano, que parece que te cuesta!

Illyana soltó una carcajada mientras bloqueaba una lluvia de escombros con el filo de su espada. Ni siquiera se molestó en mirarlo.

-¡Cierra el pico! Solo me estoy divirtiendo un poco *le gritó con una sonrisa salvaje* Además, admítelo: sin tu relojito ahora mismo no podrías hacer nada más que mirar. ¡Quédate en tu rincón!

Se volvió a reír y, con un impulso violento, cargó de nuevo hacia Hellion

Legión soltó un bufido, guardándose la diadema de Speed en el bolsillo.

-Señor, los niveles de energía de Hellion están subiendo de forma inestable *avisó SID* La estructura del sótano está empezando a ceder.

-Sí, ya lo veo, SID *gruñó él, mirando cómo las grietas subían por las columnas* A esta paso nos va a enterrar a todos antes de que la niña termine de jugar.

Empezó a moverse entre los escombros para llegar hasta los guardias que habían quedado atrapados en el fuego cruzado.

-¡Acaba con esto de una vez, Illyana! *le gritó Legión mientras se arrodillaba junto a uno de los hombres heridos* ¡Nos va a caer el edificio encima!

-¡Ya te dije que te quedaras en tu rincón, abuelo! *le gritó ella

Abrió su equipo médico y empezó a aplicar gel de recuperación rápida en las heridas abiertas de los guardias para detener las hemorragias.

Una vez que les aplicó el gel, sacó tres cubos metálicos del tamaño de un puño y los arrojó al suelo, rodeando al grupo de heridos.

Al tocar el suelo, los dispositivos se activaron con un zumbido, desplegando unas cúpulas de energía reforzada que cubrieron a los hombres justo a tiempo para que un pedazo de columna rebotara contra ellas sin causarles daño.

El heroe se apartó un poco de la línea de fuego, observando el caos con una mueca.

Illyana y Hellion estaban convirtiendo el sótano en una zona de guerra; ella esquivaba ráfagas de energía psíquica y devolvía el castigo con cortes de energía azul que salían de su espadón, mientras Hellion la bombardeaba sin tregua, haciendo saltar todo por los aires

-SID, ¿Cuánto tardaría ella en acabar con esto? *preguntó Legión, ajustándose el casco

-Basándome en los patrones de combate actuales y la resistencia del sujeto, un buen rato, señor *respondió la IA* Las probabilidades de que el techo colapse antes de que finalice el duelo son del 64%.

Legión resopló, mirando hacia las vigas del techo que ya empezaban a ceder.

-Genial

Dio un toque rápido a un comando lateral de su traje.

Un pulso de energía recorrió su cuerpo y, en un parpadeo, su figura se desvaneció, volviéndose completamente invisible.

Aprovechando el estruendo de las explosiones y los gritos de batalla, empezó a avanzar lentamente, sorteando los escombros con cuidado para no delatar su posición.

Hellion estaba totalmente fuera de sí, concentrado en abrumar a Illyana con una lluvia de proyectiles telequinéticos. Estaba tan enfocado en la chica del espadón que no sintió el sutil desplazamiento de aire a su espalda.

De repente, un collar de metal apareció de la nada en el aire, rodeando su cuello. Antes de que el mutante pudiera procesar lo que estaba pasando, el dispositivo se cerró con un chasquido magnético.

El brillo verde de sus ojos se apagó de golpe y el torbellino de objetos que mantenía en el aire cayó pesadamente al suelo.

Hellion se tambaleó, llevándose las manos al cuello, sintiendo cómo su conexión con la energía psíquica se cortaba en seco.

No le dio oportunidad a Hellion de recuperarse de la sorpresa. En cuanto el collar se cerró, desenfundó su pistola de pulsos y le propinó un choque eléctrico certero. El mutante se desplomó hacia adelante, quedando completamente noqueado sobre el hormigón roto.

Legión se hizo visible justo detrás de él, soltando un suspiro de alivio mientras se sacudía el polvo de los hombros.

-Parecía que necesitabas ayuda *dijo, mirando a la chica que se había quedado con la espada a medio camino de un ataque.

Illyana bajó el arma, mirando a Hellion y luego a Legión con una mezcla de fastidio y una sonrisa de medio lado.

-Te gusta mucho arruinar mis momentos, ¿verdad? *respondió ella, aunque guardó su espadón y dejó que la energía del Limbo se disipara.

Durante unos segundos, el único sonido fue el zumbido de los cables pelados colgando del techo.

Legión se quedó ahí, de pie frente a Illyana, y ambos se quedaron mirándose en silencio. Él soltó un largo suspiro, bajó los hombros y empezó a frotarse la espalda con una mueca de dolor evidente.

-Uf... recibí demasiados golpes ahí atrás *dijo Legión, exagerando un poco el gesto mientras miraba a Hellion tirado en el suelo* Estoy realmente agotado Illyana.

Lanzó una mirada hacia la chica, esperando que ella captara la indirecta y se encargara de mover al mutante.

Ella, sin embargo, solo arqueó una ceja con una sonrisa cargada de malicia.

-Oh, pobre "héroe" *se burló ella, cruzándose de brazos* Pero un gran caballero no dejaría que una delicada damisela cargara a un hombre tan pesado sobre sus hombros, ¿verdad? Sería muy poco heroico de tu parte.

Sin esperar respuesta, ella dio media vuelta y empezó a caminar hacia donde estaban Martha, Speed y el grupo de guardias protegidos por las cúpulas.

Legión se quedó solo con Hellion a sus pies. Resopló con fuerza, maldiciendo su suerte, y se agachó para cargar al mutante sobre su hombro con un quejido de esfuerzo.

-¿Y dónde quedó la orgullosa y todopoderosa Reina del Limbo, eh? *refunfuñó Legión mientras se enderezaba, tambaleándose un poco bajo el peso de Hellion* Pensé que eras más de hacer el trabajo pesado.

Illyana, sin detenerse y con un tono de absoluta suficiencia, respondió por encima del hombro

-Aquí mismo, justo delante de ti... observando cómo su subordinado hace lo que mejor sabe hacer: cargar cosas.

Legión soltó un bufido de indignación, pero no tuvo más remedio que seguirla, arrastrando los pies entre los escombros.

Llegó hasta el grupo arrastrando los pies, soltando un gruñido mientras bajaba a Hellion de su hombro.

A pesar del cansancio, lo dejó en el suelo con cuidado de no golpearlo demasiado. Una vez libre del peso, se estiró un poco y extendió la mano hacia los dispositivos que protegían a los guardias.

Al gesto de su mano, las pequeñas esferas metálicas que generaban los escudos dejaron de brillar.

Las cúpulas desaparecieron y las piezas flotaron suavemente desde el suelo hasta sus manos; Legión las tomó y las guardó en uno de los bolsillos de su cinturón.

Martha Vancroft, aunque acorralada, no se quedó callada. Sus ojos destellaron con odio mientras miraba fijamente a Legión.

-Crees que has ganado algo, ¿verdad? *dijo con voz venenosa* Solo eres un niño jugando a ser héroe. No sabes nuestro verdadero alcance, no tienes idea de-

Illyana no la dejó terminar.

Con un movimiento rápido de su mano, un portal de luz oscura se abrió justo detrás de la mujer.

De las sombras del portal empezaron a salir pequeñas criaturas de ojos brillantes: diablillos del Limbo que correteaban y soltaban risas agudas.

-Llévensela *ordenó Illyana con autoridad* Cuídenla un rato en el Limbo hasta que yo regrese. No dejen que se aburra.

Los demonios rieron con entusiasmo y saltaron hacia Martha con las garras extendidas. La mujer palideció, retrocediendo ante la visión de las criaturas. Sin embargo, antes de que pudieran ponerle una mano encima, Legión se movió con rapidez y se puso delante de de la mujer, bloqueando el camino de los diablillos.

Las criaturas se detuvieron en seco, chillando confundidas. Se dieron la vuelta para mirar a su reina, esperando una orden para quitar al hombre del medio. 

-No, Illyana. Nada de eso *dijo él, bloqueando el paso.

Illyana lo miró con incredulidad y señaló a la mujer con el dedo.

-¿Es en serio? Puedo ver su alma, Legión. Está manchada con la sangre de inocentes. Es una asesina fría. ¿De verdad piensas defender a alguien así?

-No la estoy defendiendo *respondió Legión con tranquilidad* Solo pienso darle una oportunidad para redimirse.

Illyana soltó una carcajada seca y amarga, mientras sus diablillos seguían chillando a su alrededor.

-Deja de decir tonterías. Ella necesita un castigo, y te aseguro que no hay mejor lugar que el Limbo para eso. Mi gente ha hecho esto desde siempre; es lo que ella merece.

Legión negó con la cabeza, manteniendo su posición con firmeza frente a la mujer.

-Todos merecen una segunda oportunidad, incluso ella. ¿Sus pecados? Ella tendrá que compensarlos y aprender a vivir con ellos cada día de su vida, pero no voy a dejar que te la lleves a tu dimensión.

Illyana rodó los ojos con un gesto de fastidio total. Soltó un suspiro de resignación y cruzó los brazos sobre su pecho.

-Está bien, haz lo que quieras. Quédate con tu basura *dijo ella, preparándose para abrir un portal y marcharse de ese sótano en ruinas.

Sin embargo, antes de que pudiera dar un paso, Legión la detuvo con una pregunta.

-¿No te estás olvidando de algo?

Illyana se detuvo y lo miró confundida, sin entender a qué se refería.

Legión no dijo nada más; simplemente caminó hacia una de las paredes del fondo, una que parecía tan sólida y común como el resto. Se paró frente al muro y, con un tono casi burlón, habló:

-Ábrete sésamo.

Se escuchó el zumbido de un mecanismo hidráulico. La pared se hundió unos centímetros y se deslizó hacia un lado con un sonido metálico, revelando una puerta secreta

Legión la miró por encima del hombro, con un tono que mezclaba la decepción con una pizca de humor.

-Y yo que pensaba que eran amigos... ¿De verdad te olvidaste de Cessily? *le preguntó, mientras empezaba a caminar hacia la oscuridad del pasillo secreto.

Illyana se quedó estática un segundo y luego soltó un "ohhh" prolongado. Regresó de inmediato junto a Legión y ambos comenzaron a avanzar por el estrecho corredor.

-No se los digas a los demás pero...se, lo olvide por completo *admitió ella sin mucha culpa* La verdad es que no soy muy cercana a Cessily. Solo estaba preocupada de que Kitty, Kurt o Jubilee se metieran en problemas, así que me uní al grupo para cuidarlos.

Legión soltó una risa corta

-Bueno, no parece que tu plan haya funcionado muy bien *comentó él, divertido.

Illyana resopló, visiblemente irritada por el recuerdo.

-¡Yo les advertí que algo andaba mal! Pero dejaron de creer en mis instintos solo por lo que pasó justo antes de entrar *se quejó ella mientras caminaban* Había un chico que no dejaba de mirar al grupo con insistencia y yo estaba segura de que nos estaba espiando. Al final resultó que el idiota solo estaba interesado en Kitty y quería su número de celular. Por eso bajaron la guardia y terminamos así.

Legión sonrió de forma nerviosa bajo el casco, pero se esforzó por mantener la compostura.

Por el rabillo del ojo, notó que Illyana lo miraba de costado con los ojos afinados al notar el leve cambio en su postura

Sintiéndose bajo la lupa, Legión decidió hacerse el tonto y aceleró un poco el paso, señalando hacia el frente para desviar la atención de la Reina del Limbo.

-Mira, ya llegamos *dijo rápidamente, cortando el tema de conversación.

Al final del pasillo, el corredor se abría a una cámara de seguridad reforzada.

En el centro, dentro de un tanque de contención de cristal blindado, se encontraba Cessily. Su cuerpo de mercurio líquido estaba estático, brillando bajo las luces de neón, conectada a varios sensores que monitoreaban su estado.

Legión se acercó a la consola, suspirando con alivio al ver que al menos parecía estar físicamente intacta a pesar del cautiverio.

-SID, libera el sistema de contención. Ahora *ordenó Legión, mientras se apoyaba en la consola con un suspiro de cansancio.

-Accediendo a los protocolos de seguridad de la cámara de estasis, señor *respondió la IA*

Illyana se adelantó un par de pasos y soltó un silbido largo al ver a Cessily de cerca.

La chica mutante no estaba inconsciente; sus ojos seguían abiertos, moviéndose con desesperación tras el cristal. Estaba completamente inmovilizada por una serie campos de energía que rodeaban el tubo, una tecnología diseñada específicamente para evitar que su cuerpo de mercurio pudiera fluir.

-Vaya, parece que no sirvió de mucho esa escapada, ¿eh? *comentó Illyana con una sonrisa sardónica, apoyándose en su espada* No tienes idea de todos los problemas por los que tuvimos que pasar los chicos y yo para venir a rescatarte. Así que más te vale ser agradecida cuando salgas de ahí.

Legión, que acababa de llegar a su lado, le puso una mano en el hombro y la interrumpió con un tono suave pero firme.

-No te pases, Illyana. No es el momento *le dijo, apartándola un poco para acercarse al tubo de cristal.

Frente a ellos, el campo de fuerza parpadeó hasta desaparecer y el líquido criogénico comenzó a drenarse con un siseo metálico.

Cessily, libre de la presión que la mantenía estática, dejó caer sus manos contra el cristal antes de que la compuerta se deslizara hacia arriba. Poco a poco, su cuerpo de mercurio recuperó una forma más humana y se levantó, temblando ligeramente mientras trataba de enfocar la vista en sus salvadores.

-¿Illyana?...¿Legion? *susurró Cessily, mientras sus pies tocaban el suelo del laboratorio.

Legión le ofreció una mano para ayudarla a mantener el equilibrio

-Tranquila, ya todo termino, estas segura

===============================================================

COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

AL FIN LA BATALLA TERMINO Y NUESTROS HEROES ENCONTRARON A CESSILY, LEGION PARECE QUE AUN TIENE MUCHO POR HACER, CONOCER A LOS X MEN, LIDIAR CON MARTHA, QUE DEMONIOS HACE SPEED EN ESTE TIEMPO.

ASI QUE VEREMOS COMO SE LAS ARREGLA EN LOS PROXIMOS CAPITULOS

HASTA AQUI LO DEJAMOS POR AHORA, NOS VEMOS EN LA PROXIMA

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO Y COMENTARIOS 

SE ME CUIDAN :)

More Chapters