La línea de luz seguía vibrando entre nosotros separándonos del resto del pasillo.
Miré el símbolo en su pecho y luego ese casco frío, sin rostro. Mi paciencia se estaba agotando
-¿Qué haces aquí, Legión?
-¿Qué crees? *su respuesta llegó con ese tono metálico y distorsionado* Detener a los tipos malos, salvar a las personas que tienen encerradas aquí... y, de paso, salvar sus traseros. De nada, por cierto.
Solté un bufo de desprecio, sintiendo cómo el orgullo me escocía
-Yo no necesito ser salvada, y mucho menos necesito tu ayuda *le espeté, levantando la Espada del Alma hasta que la punta rozó el centro de su visor* Puedo salvar a mis amigos sola. No necesito la ayuda de un humano, así que no te metas en mi camino si no quieres terminar en el Limbo.
Legión se quedó inmóvil. No retrocedió ni un milímetro ante el acero mágico. Durante unos segundos, simplemente me observó a través del casco
-Sí, tal vez podrías *dijo finalmente, y su voz perdió ese rastro de burla* Pero, ¿Cuántos morirían en el trayecto? No solo tú y tus amigos están en peligro, Illyana. Hay decenas de personas en este lugar, personas que vinieron buscando ayuda y ahora están sedados, encerrados contra su voluntad en el sótano. Si entras ahí cortando cabezas, Martha los usará de escudos humanos.
Aparté la mirada un momento, pensando en el rostro de Kitty antes de que el portal se cerrara.
-De eso puedes encargarte tú *solté, bajando la espada* Ya que juegas a ser un héroe, ve y diviértete salvando gente. Yo voy por los míos.
Me di la vuelta, dispuesta a salir y arriesgarme a otro salto corto, pero sentí una mano firme sobre mi hombro.
-Escúchame bien *la voz de Legión sonó seria* Salvar a la gente no es un juego. Ni tampoco el salvar a tus amigos. Si fallas, ellos mueren. Así que deja de comportarte como una niña y empieza a ver las cosas con perspectiva.
"Como se atreve este humano" pense
En un movimiento explosivo, giré y le golpeé el brazo para soltarme, aprovechando el impulso para estamparlo contra la pared metálica.
Le sujeté el cuello de la armadura con una mano, apretando con toda mi fuerza, mientras la Espada del Alma chisporroteaba a centímetros de su casco.
-No me vuelvas a llamar así *gruñí entre dientes.
Legión no luchó por soltarse. Se quedó ahí, contra la pared, con calma
-Solo tienes que trabajar conmigo *repitió con suavidad* Nada más. Sé cómo terminar esto sin que ningún inocente muera. Sé cómo desactivar los inhibidores para que recuperes todo tu poder. Pero necesito que confíes. Por favor.
Me quedé mirándolo, buscando alguna grieta en su postura, alguna señal de traición.
Pero lo único que veía era mi propio reflejo furioso en su casco liso.
Pensé en Kurt, en Jubilee, en el estado en el que estaban... y en que mis saltos apenas me llevaban a la habitación de al lado. Si quería sacarlos de verdad, necesitaba que esos inhibidores cayeran.
Solté su cuello con un empujón brusco y bajé la espada, aunque no la hice desaparecer.
-Bien *dije a regañadientes, desviando la vista con un gesto de fastidio* Ya que eres tan patético y estás tan desesperado, la Reina del Limbo te ayudará. Pero si intentas algo raro, te daré de comer a mis demonios
================================================================
POV LEGION
Observé a Illyana a través del visor de mi casco.
Es testaruda, orgullosa y peligrosa, pero es exactamente lo que necesito para que esto no termine en una masacre.
Podría usar a fantasmático, su invisibilidad e intangibilidad son sumamente útiles pero...e estado sospechando de el...cada vez estoy teniendo mas y mas pensamiento peligrosos y deprimentes, me gustaría evitar usarlo a menos que sea completamente necesario hasta que logre encontrar una solución
Toqué el panel de mi antebrazo y un mapa holográfico tridimensional del refugio se proyectó entre nosotros, bañando nuestras caras con un brillo verdoso
-Mira esto *dije, señalando tres puntos rojos que parpadeaban en el edificio* Son los inhibidores de frecuencia. Generan un campo que "espesa" el espacio; por eso tus discos solo te llevan a unos metros. Tengo a alguien ya infiltrado en su sistema que podrá desactivarlos, pero debemos actuar al unísono.
Deslicé el mapa hasta la zona del comedor, la sala más grande del complejo donde tienen a la mayoría de personas sedadas sedados.
-En cuanto los inhibidores caigan, debes abrir un portal directamente en el centro de esa sala. Yo entraré primero, derribaré a los guardias y aseguraré a la gente. Luego, saltaremos al sótano por Kitty y los demás. Además, emitiré un sonido de baja frecuencia por la radio de los guardias para aturdirlos unos segundos. Esa será nuestra ventana.
Illyana levantó una ceja, claramente escéptica. Me miró de arriba abajo, juzgándome sin ningún pudor
-Sé que eres rápido, Legión... los videos en internet lo muestran *murmuró con tono desafiante* Pero esa sala es enorme y hay al menos veinte guardias. No creo que seas tan rápido como para encargarte de todos antes de que alguien apriete un gatillo.
Me reí suavemente, un sonido metálico que resonó dentro del casco mientras bajaba la mirada hacia el Omnitrix en mi muñeca. El dial brillaba con una luz verde expectante.
-Esa es mi velocidad normal, Illyana. He estado probando mis límites. Si llevo esta transformación al máximo, puedo hacerlo.
Giré el dial, seleccionando el icono de la silueta esbelta y aerodinámica.
-Pero necesito que el portal esté exactamente donde te digo. No puedo gastar ni un microsegundo corriendo por pasillos. Cuando fuerzo a XLR8 al límite, el desgaste es masivo. Me deja exhausto y necesito un poco de tiempo para reponerme. Es un solo disparo, Illyana. Una oportunidad para limpiar la sala antes de que mi cuerpo diga basta.
Ella guardó silencio, procesando la información. Sabía reconocer una ventaja táctica cuando la tenía delante, aunque le pesara.
-Más te vale no desmayarte antes de terminar el trabajo, humano *dijo finalmente, con una sonrisa de lado que era lo más parecido a una tregua que iba a conseguir de ella* Prepárate. En cuanto esa luz se apague, abro el portal.
-SID *susurré* inicia la cuenta regresiva para la sobrecarga de los inhibidores. Prepárate para la secuencia de aceleración máxima.
-Entendido señor
Ajusté el dial del Omnitrix.
Empecé la cuenta atrás, mi voz sonando más profunda a través del casco.
-Tres... dos... uno... ¡AHORA!
Presioné el reloj. El destello verde me envolvió y, en un instante, mi estructura ósea se alargó, mis pies se convirtieron en esferas de alta fricción y mi visor se deslizó sobre mis ojos.
-¡Cerrando frecuencias de inhibidores! ¡Emitiendo pulso sónico en 3, 2, 1! *la voz de SID resonó en mi oído, procesada a una velocidad que solo yo podía seguir ahora.
Illyana rugió, lanzando un tajo al aire que rasgó la realidad.
Un disco de paso gigante se abrió frente a nosotros. Atravesamos el umbral y, en el momento en que mis pies tocaron el suelo de mármol del gran salón, el mundo se detuvo.
Para los demás, fue un estallido de luz. Para mí, fue como entrar en una fotografía congelada.
El sonido desapareció, reemplazado por un zumbido sordo y lejano.
Vi a los soldados de los Purificadores con las manos apenas subiendo hacia sus cascos, sus rostros empezando a contraerse por el dolor de la frecuencia sónica que SID acababa de inyectar en sus oídos. Las partículas de polvo flotaban inmóviles en el aire.
Me lancé.
Mis esferas chirriaron contra el suelo, dejando estelas de fricción azulada.
Pasé al lado del primer guardia; con un movimiento, le arrebaté el fusil, lo doblé como si fuera de papel y le propiné un golpe seco en la nuca. Antes de que su cuerpo pudiera siquiera empezar a caer, ya estaba al otro lado de la sala.
Uno, dos, cinco, diez guardias.
A cada uno lo desarmé y lo incapacité con fuertes golpes.
Fui moviendo a los mutantes sedados, arrastrándolos con cuidado hacia el centro del salón, lejos de las líneas de fuego, creando un círculo de seguridad en menos de lo que dura un parpadeo humano.
-Señor *la voz de SID sonó clara, moviéndose a mi misma frecuencia de procesamiento* detecto siete tiradores en la galería del segundo piso. Si no los neutraliza ahora, tendrán ángulo de tiro sobre la joven Rasputina en cuanto el tiempo se normalice.
-Entendido, SID.
No necesité escaleras.
Corrí verticalmente por una de las columnas, desafiando la gravedad.
Al llegar arriba, vi a los tiradores.
Recorrí la pasarela como un rayo azul. Golpe en el mentón, barrido de piernas, arma inutilizada.
Uno tras otro, los siete quedaron fuera de combate antes de que la primera mota de polvo que levanté en el piso de abajo tocara el suelo.
Regresé al centro del salón de un salto, aterrizando justo al lado de donde Illyana apenas estaba terminando de cruzar el portal. Para ella, yo acababa de desaparecer y reaparecer en una milésima de segundo.
El tiempo empezó a fluir de nuevo.
===========================================================
POV ILLYANA
Apreté los dientes y descargué toda mi voluntad en el corte. El aire se rasgó con un estruendo de energía pura, abriendo un disco que conectaba ese pasillo claustrofóbico con el gran salón.
-¡Ahora! *rugí.
Atravesé el umbral con la Espada del Alma en alto, lista para una carnicería. Mis botas tocaron el mármol del salón, pero en cuanto mis pies hicieron contacto, la realidad pareció sufrir un espasmo.
No hubo disparos. No hubo gritos.
Solo escuché un leve sonido de viento a mi izquierda, un fiuuu casi imperceptible, como si una ráfaga de aire comprimido hubiera barrido la habitación.
En el tiempo que tardé en parpadear, la escena frente a mí cambió por completo: de repente, casi dos docenas de mutantes aparecieron amontonados en el centro de la sala, a salvo.
A su alrededor, los guardias que debían estar apuntándome estaban desparramados por el suelo como muñecos de trapo rotos.
Y en medio de aquel caos silencioso, vi a la criatura.
Era un alienígena esbelto, de piel azul y negra, con una cabeza alargada protegida por un visor blanco y negro.
Tenía las garras apoyadas sobre las rodillas, exhausto, y las extrañas esferas de sus pies brillaban con un rojo incandescente, como metal fundido por la fricción.
Su pecho subía y bajaba en busca de aire y las piernas temblándole tan violentamente que parecía que iba a colapsar en cualquier momento.
Me quedé helada.
Mi mente, acostumbrada a las velocidades del Limbo, intentaba asimilar que ese humano acababa de limpiar una sala y rescatar a veinte personas en menos de un segundo.
Estaba impresionada, lo admito, pero la Reina del Limbo tiene una reputación que mantener. Cerré la boca, tragué mi asombro y bajé la espada lo justo para no parecer una novata con la guardia alta.
-Nada mal... para ser un humano *mascullé, tratando de ocultar el asombro en mi voz.
El alienígena no respondió de inmediato. Su respiración era pesada a través del visor de su casco. Con un movimiento lento y tembloroso, levantó un brazo y toco el símbolo en su pecho
-No... hemos... terminado *jadeó, su voz distorsionada sonando entrecortada.
Del símbolo en su pecho surgió una imagen inmensa, una representación tridimensional de todo el complejo que flotó en el aire entre nosotros.
Con un gesto errático, amplió la visión de los cimientos. Debajo de la estructura principal, enterrado profundamente bajo el hormigón, se revelaba un sótano masivo.
-Es... ahí *jadeó, con la voz filtrada por su forma actual* Donde tienen a Kitty y los demás. Martha está acelerando el proceso... Si no bajamos ya, no habrá nada que rescatar.
Miré el mapa y luego a él. Sus piernas seguían fallando, pero la determinación en su postura era innegable.
Había dado todo lo que tenía para salvar a esos desconocidos en el salón.
-Entonces deja de temblar *le dije, extendiendo la mano para abrir un nuevo disco de paso justo sobre la ubicación que marcaba* Tenemos un sótano que demoler.
=============================================================
El vacío del Limbo nos engulló por una fracción de segundo antes de escupirnos directamente en el corazón del sótano.
Al materializarnos, el aire cambió, era frío y estéril
No tuvimos tiempo para orientarnos. Cinco torretas automatizadas ancladas al techo rotaron violentamente hacia nosotros, con sus cañones iluminándose en un rojo amenazante.
Alrededor de la sala, una docena de guardias nos apuntaban con fusiles de pulso, pero no parecían estar en buenas condiciones.
Se tambaleaban, sosteniendo sus armas con manos inseguras; algunos se llevaban la mano al casco, sacudiendo la cabeza.
El ataque sónico de Legión parece que sirvió, pero sus dedos seguían en los gatillos.
Martha estaba al fondo de la sala, junto a una consola de mando.
Ya no quedaba nada de la mujer dulce y maternal; su rostro estaba deformado por una mueca de furia mientras nos observaba.
Mis ojos, sin embargo, se desviaron hacia las paredes.
Se me heló la sangre.
Cinco tubos de contención verticales se alineaban en la estancia, llenos de un líquido viscoso.
Dentro, vi las siluetas familiares de Bobby, Kurt, John y Jubilee. Y al final, en el tubo más cercano a Martha, estaba Kitty.
-¡Llegas tarde, Illyana! *gritó Martha, golpeando el teclado de la consola* Si das un paso más, la dosis que recibirán no será para dormirlos, sino para disolverlos desde adentro.
Miré de reojo a Legion.
Seguía temblando, con el vapor saliendo de su traje y las esferas de sus pies aún calientes.
Estábamos rodeados por torretas y guardias mareados, con mis amigos atrapados en tubos de cristal
-Dime que tienes un plan para las torretas *siseé a Legión, sin apartar la vista de los cañones que nos tenían en el punto de mira*
El dio un paso al frente, sus esferas chirriando levemente contra el suelo frío.
-¡Ni un paso más! *gritó Martha, con el dedo temblando sobre el botón de emergencia de la consola* Te lo advierto, Legión. Un solo movimiento y activaré la secuencia de purga. Todos se convertirán en sopa genética antes de que puedas pestañear.
Legión no se detuvo.
Dio otro paso, lento, ignorando por completo los cañones de las torretas que seguían su torso. Su voz calmada salió del casco
-Martha Vancroft *dijo él, y el tono no era de amenaza, sino de una decepcionante melancolía* Nacida en Chicago, 1975. Escuela Primaria St. Jude, donde ganaste el premio nacional de ciencias a los once años. Secundaria en Northview, graduada con honores.
Martha se quedó helada. Sus dedos se alejaron unos milímetros del botón. El asombro empezó a filtrarse a través de su máscara de odio.
-Continuaste en la Universidad de Columbia *siguió Legión, avanzando otro paso mientras los guardias mareados bajaban ligeramente sus armas, confundidos* Un doctorado en Bioquímica y otro en Genética Molecular. Eras una joven brillante, Martha. Una de las mentes más prometedoras de tu generación. Tenías el potencial para erradicar enfermedades, para cambiar el mundo desde un laboratorio.
Él se detuvo a pocos metros de las torretas
-Me apena enormemente ver en lo que te has convertido *concluyó con un suspiro* Una carnicera que se esconde tras una túnica de fe para justificar su propia crueldad. Todo ese conocimiento, desperdiciado en un sótano lleno de miedo.
Martha parpadeó varias veces, visiblemente sacudida.
Por un segundo, vi a la científica que solía ser, perdida tras los años de fanatismo. Pero la duda fue efímera. Su rostro se endureció de nuevo, aunque esta vez había un rastro de respeto retorcido en su mirada.
-Vaya... *susurró ella, recuperando la compostura a duras penas* Veo que los rumores sobre la capacidad de inteligencia de Legión no son ninguna broma. Sabes leer un expediente, te lo concedo. Pero saber quién fui no cambiara nada
Me acerqué un centímetro a Legión, susurrando sin mover los labios
-¿Qué haces? Solo la estás haciendo enojar.
-Distrayéndola *respondió él en una frecuencia que solo yo podía oír* Necesito diez segundos para el puente de mando. No dejes de mirar las torretas.
-El 14 de junio *volvió a hablar, ignorando las armas que lo apuntaban* El día que recibiste tu primer doctorado. Saliste a celebrarlo con tus padres y tus dos hermanos menores. Querían algo especial, así que fueron al restaurante The Eagle's Nest, en las montañas de Colorado. Una tarde perfecta, ¿verdad?
Martha palideció. El dedo que sostenía sobre el botón de purga empezó a temblar violentamente.
-¡Cállate! *gritó ella, con la voz quebrada* ¡Tú no sabes nada!
-Hasta que la montaña empezó a temblar *continuó Legión* Un enfrentamiento entre los X-Men y la Hermandad de Mutantes llegó hasta allí. El mutante conocido Avalancha provocó un terremoto para sepultar a los héroes, pero solo logró sepultar el restaurante. Tus padres, tus hermanos... todos murieron bajo toneladas de roca. Tú fuiste la única que logró salir de entre los escombros.
-¡He dicho que te calles! *Martha sollozaba ahora, pero el odio en sus ojos era un fuego vivo* ¡Ellos los mataron! ¡Mis hermanos eran solo unos niños y mis padres... estaban tan orgullosos...! Pero esas abominaciones... esos monstruos solo crean destrucción y muerte a su paso.
-El dolor te consumió, Martha *dijo Legión con suavidad* Los Purificadores te encontraron cuando eras una cáscara vacía y te dieron un propósito: transformar ese odio en ciencia genocida.
-¡Lo hice para que nadie más sufra lo que yo pasé! *rugió ella, perdiendo por completo los estribos* Si ellos no existen, el mundo es seguro. Si los extermino a todos, mi familia podrá descansar.
Legión intentó dar un paso más, extendiendo una garra hacia ella en un gesto de persuasión
-No solo los mutantes hacen el mal en el mundo, Martha. Los humanos también destruimos. No dejes que el recuerdo de tu familia se manche con la sangre de estos chicos...
-¡Demasiado tarde! *chilló ella, con una sonrisa demente
Con un movimiento seco, Martha presionó el botón rojo de la consola.
-¡NO! *grité, lanzándome hacia adelante.
El sonido de las válvulas abriéndose fue como un pistoletazo de salida para el fin de mis amigos. El líquido viscoso en los tubos empezó a fluir, bajando por las tuberías hacia sus tanques... y entonces, de golpe, se detuvo.
Martha golpeó la consola una, dos veces, con los ojos desorbitados por la confusión.
-¿Qué...? ¡No! ¡Purga! ¡He dicho purga! *gritó, aporreando el teclado.
-SID *la voz de Legión resonó en la sala* Solo incapacítalos.
Las cinco torretas del techo, que hasta hace un segundo nos tenían en el punto de mira, rotaron sobre sus ejes. En una fracción de segundo, empezaron a escupir fuego, pero no hacia nosotros.
Las ráfagas impactaron con precisión en los hombros, piernas y manos de los guardias.
No hubo muertes, solo gritos de dolor y el sonido de fusiles cayendo al suelo. Uno a uno, los soldados se desplomaron, sosteniéndose las heridas mientras las torretas quedaban en guardia, ahora protegiéndonos a nosotros.
Martha retrocedió, tropezando con su propia túnica mientras miraba el caos a su alrededor.
Legion con el vapor aún saliendo de sus articulaciones y el brillo rojo de sus pies desvaneciéndose, dio un paso hacia ella.
Se veía agotado, pero la forma alienígena lo hacía ver imponente
-Lo intenté por las buenas, Martha *dijo Legión* Te ofrecí una salida, una oportunidad para recordar quién eras antes de que el odio te consumiera. Pero elegiste presionar ese botón.
Me adelanté, haciendo girar mi espada. La luz azul plateada se reflejaba en el cristal de los tubos donde Kitty seguía atrapada.
-Ahora muévete de esa consola *siseé, clavando mis ojos en los de la mujer* o te prometo que el terremoto que viviste en Colorado va a parecer una suave brisa comparado con lo que yo te voy a hacer.
================================================================
POV LEGION
Observé a Illyana por el rabillo del ojo mientras se lanzaba hacia los tubos de contención.
La vi sacar a Kitty y a los demás, sosteniéndolos un momento, revisando si estaban heridos.
Mis piernas, en la forma de XLR8, seguían vibrando levemente por la inercia, pero me mantuve firme frente a Martha
-Se acabó*sentencié, con la voz filtrada por el visor sibilante de mi transformación* Serás entregada a la policía. Ya he extraído todas las pruebas de tus servidores; cada experimento, cada nombre. Todos van a pagar por lo que han hecho en este lugar.
Martha, arrodillada en el suelo, soltó una risita seca, casi inaudible.
Se limpió un hilo de saliva de la comisura de la boca y me miró con calma
-¿Pagar? *susurró* Oh, pequeño salvador... esto aún no se ha acabado. Ustedes no han ganado; solo han activado el protocolo final de seguridad.
En ese instante, la voz de SID sonó en mi comunicador interno
-Señor, he detectado una activación de seguridad en caso de suma emergencia. Los protocolos de contención final han sido liberados en el sector inferior. Dos sujetos peligrosos han sido liberados de sus celdas de aislamiento. Se recomienda precaución. El primero de ellos es—
SID no llegó a completar el análisis.
A pesar de que mis sentidos como XLR8 estaban acelerados, algo rompió esa percepción. No fue un movimiento que pudiera prever; fue un impacto súbito y masivo.
Antes de que pudiera siquiera registrar algo, recibí un poderoso y rápido golpe directamente en el rostro.
Fue una fuerza bruta y veloz que superó mi propia inercia. Escuché el crujido del visor de mi casco justo antes de perder el contacto con el suelo.
Salí volando por los aires, atravesando una mesa de instrumental médico que se dobló como papel bajo mi peso.
Mi cuerpo no se detuvo hasta que impacté con un estruendo contra la pared de hormigón al fondo de la sala, dejando una red de grietas en el muro
El mundo dio vueltas.
El zumbido en mis oídos era ensordecedor, y entre los destellos de estática de mi casco dañado, vi a Martha levantarse lentamente con una expresión de satisfacción mientras miraba hacia el lugar donde yo debería haber estado de pie.
Al otro lado de la sala, vi a Illyana. No tuvo tiempo de nada, un destello de energía verde, denso y cargado de potencia, voló hacia ella desde las sombras.
Reaccionó con velocidad. Interpuso su Espada del Alma, bloqueando el impacto en una explosión de chispas mágicas que iluminó todo el sótano. Sus pies derraparon contra el suelo por la fuerza del disparo.
-¡Vete!¡Llévalos a un lugar seguro, a TODOS! *grite, o al menos eso intenté
Ella no era tonta.
Sabía que con sus amigos sedados y vulnerables, no podía pelear una guerra de dos frentes.
Con un movimiento rápido de su brazo libre, abrió un disco de paso bajo los cuerpos de Kitty y los demás. Me lanzó una última mirada y cruzó el portal justo antes de que este se cerrara, dejando el sótano en silencio
Al fin observe a los atacantes
Me quedé helado al reconocer los perfiles biométricos que SID empezó a proyectar en mi retina.
Hellion y Speed. Dos jóvenes mutantes que deberían estar en una escuela, no aquí.
Pero sus rostros... sus expresiones eran cáscaras vacías.
En sus cabezas llevaban una especie de diadema metálica con una pequeña gema violácea incrustada en el centro
Caminaron hacia Martha como si fueran robots.
Hellion se posicionó a su izquierda, con sus manos rodeadas de ese aura telequinética verde que acababa de golpear a Illyana.
Speed se colocó a su derecha, moviéndose con una vibración constante que delataba su hipervelocidad.
Martha sonrió, dándoles una pequeña palmada en la cabeza a cada uno, como si fueran mascotas
-Vaya... *se mofó ella, mirándome entre los escombros* Parece que tu pequeña compañera te ha abandonado a tu suerte, Legión. Te has quedado solo con mis ángeles.
-Señor *la voz de SID sonó en mi comunicador* Los objetivos están en línea de tiro clara. ¿Procedo con la ejecución de fuego?
Desde el centro de la sala, Martha me observaba con superioridad
Supongo que me ve como un animal acorralado
Solté una risa seca, un sonido distorsionado y metálico que pareció desconcertarla.
-¿De qué te ríes, "héroe"? *espetó ella, apretando la mandíbula mientras acariciaba la cabeza de sus "ángeles"* Estás solo. Tu amiga huyó y mis chicos te harán pedazos antes de que puedas dar un paso.
-Es solo que... *hice una pausa para tomar aire* Estaba pensando en lo ridículo o conveniente que resulta todo esto. Es como en los cómics que solía leer. No importa cuán perfecto sea el plan, siempre tiene que salir algo mal en el último segundo para que la misión del héroe se complique. Siempre tiene que haber un "jefe final" o un giro dramático.
Martha levantó una ceja, mirándome con una mezcla de confusión y desdén, como si estuviera escuchando los delirios de un moribundo.
-No tengo idea de qué estupideces estás hablando
Me enderecé por completo, ignorando el dolor y las alertas de SID que inundaban mi visión y clavé mi mirada en los dos mutantes controlados.
-No importa que no lo entiendas *dije, mientras preparaba mi cuerpo para un ultimo esfuerzo* Porque, así como en los cómics, al final... el héroe siempre gana.
==============================================================
BUEEENAS, COMO ESTAN? ESPERO QUE BIEN Y HAYAN TENIDO UNA GRAN CELEBRACION POR AÑO NUEVO, YO COMI UNOS BUENOS CANELONES HECHOS POR MI NONA, ASI QUE LA PASE FENOMENAL JEJE
HASTA ACA LLEGAREMOS CON EL CAPITULO DE HOY, ILLYANA Y LEGION LOGRARON SU COMETIDO, PERO UNA ULTIMA AMENAZA SE PLANTA FRENTE A ELLOS, ESTOS DOS JOVENES Y PODEROSOS MUTANTES PARECEN QUE HAN SIDO CAPTURADOS Y CONTROLADOS POR ESTA ORGANIZACION, ME PREGUNTO QUE HARA NUESTRO PROTAGONISTA Y QUE SERAN ESTAS DIADEMAS?
VEREMOS COMO SIGUE LA HISTORIA EN EL PROXIMO CAP
COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO Y COMENTARIOS
SE ME CUIDAN :)
