Ficool

Chapter 32 - ¡Limpiando el estacionamiento!

El chirrido agudo de los frenos rompió el silencio de la zona.

El autobús escolar de color amarillo y negro se detuvo frente al hotel de lujo, su enorme fachada de vidrio reflejando un cielo abrasador. Durante un segundo, nadie habló.

El aire estaba denso y quieto, nadie se atrevía a hablar mucho después de todo el calor era realmente insoportable, pocos segundos después el primero en hablar fue Takeshi.

—¿Este es el hotel del que hablabas… el que tiene piscina privada? —preguntó Takeshi sin apartar las manos del volante con curiosidad.

Mai Sakurajima, sentada detrás, asintió lentamente, mientras trataba de aliviar el calor con una botella de agua. —Sí… es ese.

Saya al escuchar se inclinó hacia adelante, los ojos brillando con emoción. —Entonces bajemos primero y revisemos la zona. No me gusta quedarme encerrada con este calor realmente quiero darme una ducha fría.

Takeshi ni siquiera la miró. —Hay zombis cerca de la entrada. Tú no bajas por él momento —dijo con tono divertido —Quédate en el autobús.

La frase cayó como un balde de agua fría apagando la pequeña emoción de Saya rápidamente, lo miró ferozmente y dijo con las mejillas hinchadas.

—¿Qué? —Saya frunció el ceño— ¿Me estás menospreciando?

No era solo estaba enojada si no que su pequeño orgullo estaba algo herido, y algo más… una necesidad de llevarle la contraria.

Takeshi giró lentamente la cabeza y la miró de arriba abajo. —Para nada, simplemente trato de mantenerte con vida jajaja.

Al escuchar Saya apretó los dientes con frustración y respondió con insatisfacción. —¡Aja, si claro! sensei para ti solo soy una carga, ¿no?

Takeshi suspiró lentamente mientras se rascaba la nariz con algo de suficiencia. —Creo que te mueres de ganas de que te dé otra paliza.

Saya se sonrojó hasta las orejas, llevándose instintivamente las manos al pecho. —¡E-estás cruzando la línea, Takeshi-sensei!

Lo dijo con rabia… pero también con un hilo de vergüenza, Takeshi se encogió de hombros. —Soy el líder. Y tú sigues respirando gracias a eso.

Saya apartó la mirada, mordiéndose el labio con frustración. No tenía forma de refutarlo.

Takeshi se desabrochó el cinturón de seguridad y se inclinó hacia adelante… entonces se detuvo.

Frente a la entrada principal del hotel había una barricada improvisada: sofás volcados, armarios destrozados, mesas de mármol rotas, todo amontonado con desesperación.

—Hm… —murmuró con interés —Esto no se abre ni a patadas, claro si estrellamos el autobús se abrirá con facilidad pero eso puede atraer más zombis por lo que sin duda no es recomendable se mire por donde se mire.

Mai se inclinó un poco hacia adelante con los ojos parpadeando de curiosidad.

—Hmmm, hay un estacionamiento subterráneo. La entrada está por detrás, puede ir ahí y desde ahí podemos ingresar al hotel sensei.

Takeshi volvió a sentarse de inmediato y encendió el motor asintiendo levemente.

—Guía el camino entonces Mai-san.

Unos minutos después llegaron a su destino, Takeshi con gran maestría deslizó el autobús por la rampa subterránea.

La luz cambió de golpe los intensos rayos del sol desaparecieron reemplazadas por sombras largas, concreto húmedo y no seco, el olor era parecido al óxido… y la podredumbre de los zombies, pero ciertamente la temperatura aquí era más fresca que en la superficie.

Pronto un grupo de zombies se vieron atraídos por la llegada del autobús, no eran muchos, quizás una docena o un poco más.

Por su apariencia todos eran antiguos huéspedes del hotel, y no parecían personas simples llevaban trajes caros manchados de sangre seca, vestidos de gala rasgados, joyas aún colgando de cuellos torcidos entre otras cosas que dejaban ver su estatus.

Es una lastima en un apocalipsis zombie no importa nada de esto, cuando el motor volvió a rugir, otros zombies ocultos giraron la cabeza al mismo tiempo.

—No hay muchos zombis en el estacionamiento, ¿por qué no nos encargamos de todos?— sugirió Takeshi al ver a los zombies dispersos en el estacionamiento que poco a poco se acercaban.  

—¡Sí! Creo que, por seguridad, sería mejor encargarnos de esos zombis dispersos —dijo Saeko, siendo la primera en apoyar la propuesta de Takeshi.

Saeko ya estaba de pie. Sus labios se curvaban en una sonrisa peligrosa, apenas perceptible, mientras que en lo más profundo de sus ojos oscuros se agitaba una ligera intención asesina que no se molestaba en ocultar del todo.

Al notar ese brillo familiar, Takeshi no pudo evitar fruncir el ceño.

"Sus impulsos… están volviéndose más intensos", pensó. "Debería hablar con ella más tarde, antes de ocurran situaciones inesperadas"

En la mano de Saeko descansaba una katana de madera. Aunque no era una katana real, la firmeza con la que la empuñaba hacía evidente que para ella no había diferencia.

Una frialdad contenida emanaba de su mirada su cuerpo entero parecía anticipar el combate, cada fibra de su ser ansiaba probar esa emoción nuevamente.

—Hmmm… bien, Saeko-san —respondió Takeshi tras un breve silencio, asintiendo suavemente al ver la expectación apenas contenida en la joven.

Saeko captó su mirada preocupada. Al darse cuenta de que Takeshi parecía observarla con más atención de la habitual, desvió los ojos casi de inmediato.

Comprendió, con un nudo en el estómago, que quizá él había notado algo extraño en ella… algo que ni siquiera ella misma terminaba de entender.

Apretó con más fuerza el mango de su espada. En su pecho se agitó una sensación amarga, incómoda, y las dudas comenzaron a brotar sin control.

"¿Qué pensará de mí?""¿Le doy miedo… o simplemente le incomodo?""¿Seguiré siendo bienvenida en este grupo?"

Una sonrisa amarga, casi invisible, cruzó su rostro. Al mismo tiempo, su deseo de salir y enfrentarse a los zombis creció con más fuerza: necesitaba liberar esa tormenta de emociones, silenciar su mente con el choque del combate.

Takeshi, por su parte, no tenía idea de lo que pasaba por la cabeza de Saeko. Sin embargo, entendía algo con absoluta claridad, ella no quería eliminar a los zombis por mera precaución más bien tenía un gusto "extraño" por matar zombies.

Aun así, decidió no detenerla.

—Sí, será mejor eliminar cualquier amenaza potencial antes de que se acerquen más —afirmó finalmente.

—Estoy de acuerdo —intervino Meiko en ese momento, cruzándose de brazos.

Aunque Meiko ignoraba por completo el conflicto interno de Saeko, ella misma tenía sus propios pensamientos, mucho menos nobles.

En el fondo de su mente, una sola idea persistía con claridad, encontrar la oportunidad perfecta para ajustar cuentas con Takeshi.

Aún no olvidaba cómo la había provocado anteriormente, ni la humillación que sintió en ese momento.

Su orgullo era fuerte e inquebrantable.

Cuando recordó la forma despreocupada en la que Takeshi había bromeado con Saya, una leve presión se instaló en su pecho, mezclada con enojo y una determinación silenciosa esa escena le recordó como este se había burlado de ella. No pensaba dejar pasar otra ocasión similar.

Mientras observaba a Takeshi desde su lugar, una sonrisa apenas perceptible apareció en sus labios. Por otra parte al imaginarse a Takeshi arrodillado ante ella y lamiendo sus pies, mientras sostenía un látigo y Takeshi con una cara sumisa, la emocionó imperceptiblemente su respiración se volvió entrecortada y su rostro se sonrojo con emoción.

Takeshi no tenía ni idea de lo que pensaba Meiko en ese momento para ese entonces ya había abierto las puertas del autobús.

Del otro lado al ver que sensei y los otros dos parecían ansiosos por intentarlo, Rei también tenía una expresión de impotencia en su rostro.  

Se dió cuenta de que su opinión ya no importa en este momento.

Clic!

La puerta del autobús escolar se abrió y Saeko fue la primera en salir corriendo del autobús, levantando su espada de madera y atacando a los zombis que estaban no muy lejos.   

"Se ve muy enérgica" pensó Takeshi al ver como Saeko bailaba entre los zombies y los asesinaba con facilidad.

A continuación, Takeshi, Meiko y Rei también se bajaron del autobús. Después de bajar del autobús, incluso cerraron la puerta del autobús por seguridad.

El primer zombi avanzó tambaleándose, la mandíbula colgándole torcida. Saeko lo interceptó, su espada de madera describiendo un arco limpio que le destrozó el cuello con un crujido repugnante.

Antes de que el cuerpo cayera…Takeshi ya estaba en movimiento, desenvainó la katana que empuñaba sobre su cintura, el acero brillo levemente.

Un zombi de traje caro se lanzó hacia él, Takeshi dio medio paso lateral, giró la muñeca y trazó un corte horizontal a la altura de la garganta.

No hubo resistencia, el acero paso cortando como tofu.

La cabeza salió despedida, golpeando el suelo con un sonido hueco mientras el cuerpo seguía avanzando dos pasos antes de colapsar mientras la sangre brotaba sin control.

Otro llegó por la izquierda, Takeshi no retrocedió. Clavó el pie, giró la cadera y ejecutó una estocada directa al ojo, atravesando el cráneo hasta la empuñadura.

Sacó la hoja de un tirón, sangre caliente le salpicó el antebrazo, Ni se inmutó, dos más vinieron juntos.

Takeshi dio un paso al frente, bajó el centro de gravedad y cortó en diagonal, separando clavícula y pecho en un solo movimiento.

El segundo apenas reaccionó cuando la katana regresó en un corte inverso que le abrió la cara en dos.

Todo era fluido, era como ver a un Musashi Miyamoto castrado en acción.

[Ding Eliminó exitosamente 3 zombis]

[Puntos de experiencia: 702/1000]

Después de terminar su combate Takeshi miró hacía la dirección de Meiko, Saeko y Rei, quedándose maravillado por la escena emocionante.

Un zombi corrió hacia Saeko con un gruñido aterrador, sus ojos inyectados en sangre mirando a Saeko como si fuera un manjar delicioso.

Al ver esto Saeko sonrió con emoción, giró el cuerpo con gracia, dejando que la criatura pasará de largo, y golpeó la nuca con la espada de madera. El impacto fue seco y brutal. El cuello se dobló en un ángulo imposible.

Antes de que el cuerpo tocara el suelo, Saeko ya estaba atacando al siguiente, sus esbeltas y tonificadas piernas cubiertas por un par de medias negras hasta los muslos dieron dos pasos, después un giro dejando al descubierto una lencería de color negro finalmente dió un golpe descendente.

El cráneo se partió haciendo que la sangre salpicará . Saeko respiró hondo, el pulso acelerado… y sus ojos brillaban de placer apenas contenido.

Del lado de Rei el zombi se lanzó torpemente, demasiado rápido para su tamaño.

Rei retrocedió un paso, apretó la mandíbula y clavó la lanza improvisada que Takeshi le había dado en el pecho del monstruo, pero no bastó para matarlo solo logró que este se tambaleara hacia atrás.

Con un movimiento brusco, pateó la rodilla del zombi, haciéndolo caer y entonces empuñó la lanza y perforó el cráneo del zombie.

La estocada resonó por todo estacionamiento, Rei jadeó un segundo… luego se enderezó.

....

—Tch que molesto— dijo molesta Meiko.

El zombi alargó los brazos hacia ella listo para desgarrar la carne, lastima fue un error. Meiko enrolló una cadena que encontró en el estacionamiento alrededor de su cuello con un tirón violento y dio un paso atrás, usando su peso para estrangularlo.

El cadáver forcejeó… con violencia.

—Qué patético… —susurró Meiko al ver al zombie, ejerció más fuerza en sus manos y piernas.

Con un tirón feroz, le arrancó la cabeza al zombie haciendo que la sangre salpicará por todos lados como una fuente. Dejó caer al suelo la cadena y el cuerpo del zombie con desprecio, mientras se ajustaba las gafas

Ni siquiera respiraba de manera agitada, giró la cabeza y notó a Takeshi mirándola pero su mirada era extraña al bajar la cabeza naturalmente notó lo que este miraba.

Meiko resopló con frialdad y cruzó sus manos bajo su pecho provocando que esas dos cosas rebotaran sin control. 

Al ver esto Takeshi casi siente que una hemorragia nasal estaba por salir debido a la emoción, hizo un gesto de pulgar hacia arriba provocando un resoplido frió de Meiko.

"Tch...profesor pervertido!"

Del otro lado Takeshi si bien parecía un viejo pervertido, no se olvidó de analizar la situación en ese momento notó que la mayoría de los zombies dispersos ya habían sido eliminados.  

También Saeko, Rei y Meiko se están volviendo cada vez más hábiles en el manejo de zombies. Pocos segundos después, todos los zombies en el estacionamiento fueron eliminados.   

Takeshi al ver esto fue directamente a la puerta del estacionamiento subterráneo que daba hacía el hotel e intentó abrirla.  

Sin embargo, sintió que parecía haber algo detrás de la puerta, bloqueándola, y que lo que estaba detrás de la puerta era bastante fuerte.   

—¡Ohhh! ¿Podría haber zombis detrás de esa puerta? — Los labios de Takeshi se curvaron involuntariamente.

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