Ficool

Chapter 14 - Capítulo 12: El Peso de la Corona Verde

​El aire en el Reino de Avaris era denso, saturado por el aroma de las flores exóticas y el ozono que emanaba del poder de sus soberanos. A sus 15 años, Malfurion Stormrage ya no caminaba como un pirata; caminaba como un emperador. Su estatura de 3.50 metros era una barrera física que intimidaba a cualquier visitante. Su piel, de un verde profundo como el corazón de una selva antigua, brillaba con una salud que insultaba a la mortalidad.

​A su lado, Charlotte Linlin, una visión de acero rosa y ambición indomable, observaba el puerto desde el balcón del palacio de madera de Adam.

​— El Gobierno Mundial está aterrado, Malfurion —dijo Linlin, su voz resonando con una madurez que ponía a prueba la estructura del edificio—. El "Muro de Hierro" de Kiro no fue solo una derrota para ellos; fue un mensaje de que su justicia no tiene jurisdicción aquí.

​— Por eso hoy no enviarán barcos de guerra, Linlin —respondió Malfurion, ajustando su capa de fibras vegetales—. Enviarán a los que pelean con palabras y sobornos. Los agentes del CP0 están por desembarcar.

​La Llegada de los Enmascarados

​Un pequeño navío de lujo, sin insignias de la Marina pero con el sello del Gobierno Mundial, atracó en el puerto. Tres figuras vestidas de blanco impecable, con máscaras de porcelana que ocultaban toda emoción, bajaron al muelle. Eran el CP0, los perros de los Tenryuubito.

​Malfurion y Linlin los recibieron en el Gran Salón de Raíces. El contraste era absoluto: los agentes, pequeños y estirigidos, frente a los dos titanes de 15 años que emanaban un Haki que hacía que las antorchas del salón parpadearan.

​— Malfurion Stormrage, Soberano de Avaris —dijo el líder de la máscara de león—. El Gorosei reconoce vuestro dominio sobre estas aguas. No deseamos más derramamiento de sangre innecesario.

​— El derramamiento de sangre es una consecuencia de vuestra arrogancia —respondió Malfurion, cruzando sus brazos masivos—. ¿A qué han venido?

​— A ofrecer un Tratado de Neutralidad Soberana. Avaris será una nación independiente. La Marina no patrullará vuestras costas y vuestro comercio será libre. A cambio, el Reino de Avaris no alzará su bandera contra el Gobierno Mundial en los conflictos venideros.

​El Precio del Silencio: Las Primeras Logias

​El agente hizo un gesto y dos subordinados colocaron dos cofres de metal negro sobre la mesa de madera viva. Al abrirlos, el salón se iluminó con una energía elemental.

​— Como prueba de buena voluntad, el Gobierno os entrega estas dos reliquias —continuó el agente—. La Moku Moku no Mi (Humo) y la Suna Suna no Mi (Arena). Frutas que pueden otorgar el poder de un ejército a vuestros elegidos.

​Malfurion analizó las frutas. Sabía que el Gobierno se las daba para "mantenerlo contento", como quien le da un juguete a un monstruo para que no destruya la ciudad.

​— Acepto las frutas —dijo Malfurion, y sus raíces brotaron del suelo para envolver los cofres con suavidad—. Y acepto la neutralidad... ante los ojos del mundo. Avaris no atacará a la Marina mientras se mantengan fuera de mi vista.

​Los agentes se retiraron, creyendo que habían neutralizado la amenaza más grande de la era. No sabían que Malfurion ya estaba trazando el mapa de su caída.

​El Mensaje a la Sombra

​Una vez que el barco del CP0 fue una mancha en el horizonte, Malfurion entró en una cámara sellada bajo el palacio. Allí, frente a un Caracol Comunicador Negro, la línea directa con la flota de Rocks, Malfurion habló.

​— Rocks. El Gobierno me ha pagado por mi inactividad. Me han dado dos Logias para que no me una a ti.

​Al otro lado, la risa de Rocks D. Xebec sacudió el caracol.

— ¡Gyahahahaha! ¿Y qué vas a hacer con ese pago, Malfurion?

​— Voy a usarlas para entrenar a mis generales. Mi neutralidad es una mentira para los periódicos, Rocks. Mis barcos no llevarán mi bandera, pero mis raíces estarán bajo el agua cuando llegue el momento de God Valley. Sigue con tus planes. Yo seguiré recolectando los regalos que estos ancianos me envían por miedo.

​Linlin entró en la cámara, sonriendo mientras acariciaba a Napoleón.

— Dos Logias gratis, Malfurion. Esto es demasiado fácil.

​— Es solo el comienzo, mi reina. Mañana partiremos. El Gobierno nos ha dado "permiso" para viajar libremente por sus rutas. Usaremos esa inmunidad para ir a Birka y a los laboratorios de la Marina. Si ellos nos regalan frutas por miedo, nosotros les robaremos el resto por ambición.

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