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Chapter 68 - Cambios y propuestas

Después de hablar con Daphne Magnus llamó a Elizabeth, quién había venido a la tierra con él para encargarse de iniciar la formación de una célula de la Daga de Loki, y le delegó la resolución de la situación legal de Lady Greengrass sabiendo que congeniaba con el plan que ya tenía de contactar con el supuesto Señor Oscuro. 

Mientras tanto Alfred y él se transportaron nuevamente a la antigua residencia Amato, ahora rebautizada como Nexus y reconocida oficialmente como "Embajada de la Isla Soberana de Elion en MagiWorld" tanto por las autoridades de la isla como por las entidades que técnicamente gobiernan este mundo. 

La mansión había sufrido una gran transformación desde la última vez que estuvo en ella. Siguiendo la orden de Tiaamat todo un contingente de sirvientes había viajado desde Elion a la mansión en Italia, pero nada más ver el edificio enfurecieron alegando que el lugar no era digno de sus señores por lo que apelaron a sus superiores (Alfred, Lilith y Amriell) quienes hablaron con Lord Hammhead y con su autoridad como Sombra del Abismo ordenó a varios de los mejores constructores de su Dominio viajar a la tierra para remodelar el lugar. 

Por supuesto los reyes fueron informados del plan desde el principio y sin ver ningún inconveniente en ello dieron su autorización. 

Aunque ya había tenido tiempo para acostumbrarse Magnus todavía se encontraba asombrado por lo inmensamente versátil que era la magia. Con un equipo de trabajo conformado por Enanos, Enanos oscuros, Minotauros y Orcos de alrededor de nivel 30 expertos en Magia de tierra, metalurgia, druidismo y herrería enfocados en la construcción pronto se finalizó la reestructuración del lugar. 

La entrada estaba gobernada por rejas que se habían cambiado por unas hechas de una aleación compuesta de Mithril, Hierro negro y Escarlatita y en el centro tallado se encontraba el escudo de Elion, un libro abierto sobre el cual un dragón rugiente se posaba. Las rejas daban paso a un amplio camino bordeado por un inmenso jardín de plantas tanto mágicas como mundanas, incluidas algunas de Yggdrasil.  

Al llegar a la mansión propiamente dicha podían verse tres edificios principales, y existía un cuarto oculto desde el frente por su baja altura. 

El edificio central sería donde Magnus y su familia vivirían durante sus estancias en la Tierra. Tenía cuatro pisos: 

En el primero, un recibidor, una sala de recepción, la cocina, el comedor y un gran salón para eventos que curiosamente parecía una sala de audiencias en miniatura, aunque aún sin trono. En el segundo, los estudios de Magnus, Tiaamat y Morgan, además de una sala de trofeos, un baño y una sala de recreo solicitada por Morgan que aún permanecía vacía. El tercero contenía doce habitaciones con armario y baño propio, amuebladas como se esperaría de una casa noble rica. El cuarto piso albergaba la habitación principal, seis habitaciones más, todas más impresionantes que las anteriores, y una amplia terraza-jardín convertida en un pequeño comedor al aire libre. 

El edificio a la derecha también contaba con cuatro pisos y dos sótanos. Los subterráneos habían sido transformados en una forja y una sala de entrenamiento encantada para soportar el poder de jugadores de hasta nivel 80. Los tres pisos superiores estaban divididos en talleres para todo tipo de artes: inscripción rúnica, encantamiento, orfebrería, carpintería, creación de grimorios, rituales, pociones, etc. El último piso albergaba una biblioteca encantada con magia espacial para parecer infinita, y probablemente lo era, repleta de libros traídos desde Elion e incluso algunos importados desde Roble. Por supuesto, los originales permanecían a salvo en la biblioteca real a cargo de Hexx.

El edificio de la izquierda era más pequeño, con solo tres pisos, aunque por dentro estaba extendido mediante magia espacial para funcionar como la embajada propiamente dicha. Allí se instalarían salas administrativas, cámaras de reunión, depósitos, archivos y una oficina especial para la naciente célula de la Daga de Loki. 

Finalmente, el cuarto edificio —el hogar de los sirvientes— se encontraba en la parte trasera y solo tenía dos pisos. Cada sirviente que permanecería en el Nexus poseía su propia habitación con baño y armario, además de acceso a un comedor, cocina, sala de descanso y un dojo subterráneo. 

El equipo de construcción casi había terminado con su labor y a estas alturas solo faltaba la creación de un lago artificial en los terrenos de la mansión que debería completarse en los próximos días. 

Magnus se dirigió a su estudio en el segundo piso seguido por Alfred manteniendo el silencio mientras se adentraba en sus pensamientos. Había llegado el momento de moverse en más de un sentido. 

El ataque de Lord Dragón de Platino a la isla le hizo darse cuenta de lo poco que ha estado haciendo realmente y de lo complaciente que se ha vuelto. Desde el principio se dijo que sería un jugador dentro de los eventos del mundo, pero ahora se daba cuenta que recientemente solo ha reaccionado en lugar de actuar a priori y eso no era algo que le gustara. Para solucionar el problema empezaría a dar los pasos necesarios sin esperar el movimiento de los demás. 

Para eso tendría que hacer varias cosas dependiendo del asunto específico a tratar. En cuanto a Lord Dragón de Platino, así como a la eventual guerra múltiple que azotará el continente principal de Nazar, era algo para pensar una vez que volviera a la isla, pero mientras estuviera en MagiWorld resolvería los asuntos de este mundo primero. 

Para empezar, tenía que lograr que su nombre, y por lo tanto su autoridad, fueran reconocidos tanto en el mundo misterioso como en el mundo mágico. Para el primero Magnus se puso en contacto con el hombre con quien se reunió la última vez, alguien que al parecer ostenta un alto cargo en la Asociación de Hechiceros siendo uno de los Lores de la Torre del Reloj, y le notificó de su pequeña disputa con un miembro de la familia Gaiuslink diciéndole que pronto tomaría cartas en el asunto y que hasta entonces esperaba seguir en contacto. 

Lo cierto es que Magnus planeaba esperar hasta después de la Guerra del Santo Grial, cuando su nombre indudablemente se volvería reconocido por el mundo misterioso luego de su participación, y solo entonces resolvería el asunto con Gaiuslink para obtener el mayor impacto posible al hacerlo. 

En cuanto al mundo mágico, varias personas le habían enviado cartas desde hacía tiempo y Magnus se encontró leyendo y respondiendo algunas de ellas. El ministerio británico y el consiglio di reggenza italiano enviaron misivas oficiales cada uno, pero mientras el gobierno mágico de Italia lo invitó cordialmente a él y a sus esposas el ministro Fudge envió una orden de citación como si de un criminal se tratara. En ambos casos el brujo respondió como se esperaba: aceptando la invitación italiana y concertando una fecha conveniente por un lado, y declinando mordazmente la citación británica por el otro argumentando que dado que no es ciudadano británico no está obligado a acudir a ese tipo de llamados mientras no sea acusado formalmente de algún delito. 

Sin embargo, el mensaje que más le llamó la atención no fue ninguno de esos, ni los enviados por los jefes de diversas Casas que querían este o aquel objeto mágico, sino que se trataba de una carta escrita en un pergamino grueso y amarillento empacado en un sobre sellado con cera con la forma de un escudo de armas que representaba un león, una serpiente, un tejón y un águila. 

Una carta de Hogwarts. 

En ella el director Albus Dumbledore le escribía en nombre de la profesora Bathsheda Babbling, docente a cargo de la asignatura de Runas antiguas en Hogwarts, quien llegó a poseer un objeto rúnico de los que la familia Acser soltó al mercado y, sorprendida por el trabajo de runas que vio, le pidió al propio Dumbledore que intentara concertar una cita ya que quería discutir una propuesta que podría interesarle. 

La insinuación era bastante obvia, al menos para Magnus, y curiosamente no estaba en contra de la idea, de hecho, esto bien podría alinearse con sus planes de ser menos reactivo y más proactivo. 

En cuanto a cómo respondería a la carta era bastante obvio. Si bien era necesaria algún tipo de negociación con los mortífagos para solucionar el asunto de Daphne, y aunque planeaba sacar todo el provecho posible del caos que sería la segunda guerra mágica, siempre fue su objetivo asegurarse de que Potter ganara la guerra ya que no le serviría de nada un mundo mágico gobernado por un psicópata por mucho que su ola de terror se centrara principalmente en Europa. 

En fin, asistiría a la reunión con la Profesora Babbling y escucharía lo que tiene que decir. Eso también debería dar tiempo suficiente para que Elizabeth solucione los problemas de Daphne antes de que tenga que partir a Hogwarts en unos días y una vez arreglados todos estos asuntos partiría a Japón donde la Cuarta Guerra del Santo Grial está a punto de desarrollarse. 

"Me pregunto qué pasará al final" 

(***) 

Tres días después, Magnus y Alfred aparecieron en Hogsmeade caminando hacia Las Tres Escobas para reunirse con la profesora Babbling. El día anterior se había reunido con el Consiglio di reggenza y obtuvo la ciudadanía de la Italia mágica, además de la acreditación oficial como Maestro en magia rúnica reconocida en todo el territorio italiano y en los países con tratados vigentes —incluida Gran Bretaña mágica—. 

Por último, aprovechó la oportunidad para presentar ante el área encargada una investigación propia para avalar sus conocimientos. En realidad se trataba de libros escritos cuando intentaba nivelar su clase Erudito y contenían, en teoría, la investigación de Magnus sobre las runas. 

En el juego el libro se "escribía" si se cumplían los requisitos y podía ser utilizado por jugadores o NPC's con las clases necesarias para el uso de runas como banco de XP, pero desde el cambio de mundos los libros ahora contienen verdadera información y más conocimiento sobre sus runas del que hubiera pensado. Al menos nunca "escribió" un libro después de alcanzar el nivel 71 por lo que sus experimentos más desastrosos no estaban documentados así. 

Aun así, Magnus guardó los libros originales en la biblioteca del castillo, pero mando a transcribir algunas copias la mayoría de las cuales fueron donadas a la Universidad Mágica Central de Phaarthur'. Lo que presentó ante el gobierno italiano fue una copia del primer libro que escribió, acertadamente llamado "Fundamentos y bases del lenguaje rúnico arcano" en el que se exploran, además de los conceptos, teorías y evolución de esa magia en particular, las 20 primeras runas que aprendía cualquier Jugador, sus significados y las matrices rúnicas más comunes que se podían crear con ellas. 

Por supuesto un solo día no fue suficiente para evaluar la veracidad de la investigación, pero Magnus igualmente fue reconocido con el título de Maestro de runas, algo que le causo gracia por la ironía. 

Magnus vestía su ya habitual traje de tres piezas solo que el de esta vez era en colores azul marino y gris mientras que también había decidido llevar su "capa" y el bastón de mano que se había vuelto inseparable de su forma "humana". Alfred, por su lado, iba vestido con su uniforme de mayordomo perfectamente ordenado mostrando el escudo personal de Magnus bordado con orgullo en su pecho; se adelantó y abrió la puerta para él y apenas entraron se convirtieron en el centro de todas las miradas. Tal vez no estaban acostumbrados a ver desconocidos, o que dichos desconocidos fueran tan... extravagantes en comparación a ellos mismos, pero todos en el pub se encontraron mirando a los dos hombres que aparecieron ese día en las Tres escobas. 

Sin inmutarse Alfred se acercó a la dueña del lugar que estaba tras la barra y le habló en tono cortés informándole que teníamos una reunión con la profesora Babbling y que debería haber una sala reservada para eso a lo que obtuvo una respuesta rápida de parte de la mujer quien le señaló el lugar donde, según dijo, ya lo estaban esperando. 

"Y eso que llegué quince minutos antes" pensó Magnus con sorna. 

La habitación a la que entro era acogedora con una chimenea del lado derecho de la sala, alrededor de la cual se encontraban cuatro sillones, y un escritorio con sillas a ambos lados en el extremo izquierdo. Dos de los sillones se encontraban ocupados, el primero por quien supuso era la mujer que había organizado todo esto: Bathsheda Babbling. 

Era una mujer joven, de alrededor de treinta años, de piel blanca y cabello castaño oscuro, bastante guapa objetivamente, pero con un cansancio notable en su expresión. Se emocionó visiblemente cuando entraron en la sala y Magnus pudo ver cómo se contenía para no dispararle quién sabe cuántas preguntas. 

Era la persona sentada en el segundo sillón quien logró sorprender un poco a Magnus. Con su larga túnica de color ciruela con bordados de fénix que se movían como si estuvieran volando y sus gafas de medialuna sostenidas sobre una nariz quebrada hace mucho tiempo ocultando dos brillantes ojos azules que parecieran ver a través del alma de aquellos menos astutos, Albus Dumbledore estaba tomando una taza de té tranquilamente. 

- Buenos días, espero no haberlos hecho esperar. Asumo que son el Profesor Dumbledore y la profesora Babbling ¿correcto? - a pesar de la leve sorpresa Magnus los saludó brevemente.

- Oh, no se preocupe por eso joven Acser. Bathsheda simplemente estaba emocionada por un nuevo descubrimiento en su área y decidimos llegar un poco antes, aunque tampoco tenemos más de diez minutos de haber llegado - respondió jovialmente el anciano.

Sin embargo...

- Ya veo. Profesor Dumbledore le suplico que se dirija a mí por mi título ya que de hecho soy un Lord – dijo Magnus habiendo notado la reacción de Alfred ante la omisión de su título por parte del anciano quien también debió notarlo ya que se disculpó en seguida.

- Mis más sinceras disculpas, Lord Acser, no lo sabía - y luego de que Magnus aceptara sus disculpas continuó. - Ahora bien, pongamos el asunto en marcha. Lord Acser se preguntará que hago aquí ya que en la carta mencioné ser una especie de mediador, y es cierto, pero Bathsheda tuvo una idea y me la propuso ya que involucra nuestros cargos en Hogwarts y yo encuentro la idea bastante interesante y como la decisión final se tomará hoy creí conveniente estar presente.

- Entiendo – fue todo lo que dijo Magnus ya sentado y recibiendo en ese momento una taza de café cortesía de Alfred quien a continuación ofreció nuevo té a ambos profesores.

Bathsheda tomó un sorbo antes de tomar el control de la conversación.

- Sabe, Lord Acser, hace un par de semanas llegó a mi poder cierto objeto rúnico - comenzó su relato mostrando un colgante plateado que a simple vista no tenía nada de especial, pero Magnus reconoció el objeto de inmediato. - Como Maestra de runas estoy muy al pendiente de avances en la materia y artículos interesantes que surgen de vez en cuando por lo que cuando me llegó la noticia de artículos rúnicos con un rendimiento mucho mayor a lo habitual decidí investigar. Cuando finalmente encontré un objeto para estudiar noté algo asombroso: el trabajo rúnico en algunas partes del artículo doblaba o directamente rompía las leyes rúnicas que he conocido toda mi vida; no solo eso, sino que incluso encontré runas completamente desconocidas de las que ni siquiera puedo determinar el origen.

- Fue, por decirlo de algún modo, interesante ver a la profesora quejarse de encantamientos imposibles - comentó Dumbledore con una sonrisa. 

El collar era un {Doble lucero}, un artículo basado en uno de los artículos que Morgan encantó y equipó en sus inicios como Jugadora y que se había convertido con el tiempo en una de las mercancías con las que Elion hacia negocios durante la era del juego producido en masa en los talleres del Abismo como un artículo más. Su función era crear una ilusión realista del usuario que se movería según su voluntad mientras el cuerpo real era ocultado mágicamente; básicamente creaba un clon ilusorio mientras ocultaba el cuerpo original del usuario. Para Magnus eso no era la gran cosa, pero parece que a los magos del mundo mágico fue algo revolucionario. 

- El asunto es que no pude entender cómo funcionaba el encantamiento, pero me di cuenta de que existe un método para usar las runas que desconozco y que, como pude ver yo misma, tiene posibilidades amplias de aplicación así que se me ocurrió la idea de que, si estás de acuerdo, podrías venir a Hogwarts e impartir una especie de seminario sobre tus conocimientos rúnicos. De esta forma los jóvenes aprenderán que existe más de lo que conocían hasta el momento y a mí me gustaría aprovechar ese tiempo para comparar datos contigo ya que no es muy frecuente encontrar alguien que sepa tanto como yo del tema, modestia aparte.

- Como dije la idea me interesa y estoy dispuesto a pagar el mismo salario por hora de clase que reciben los demás profesores si acepta – dijo el anciano antes de dar otro sorbo a su taza.

- Yo también estoy dispuesta a pagar si es necesario para aprender tu forma de usar las runas, aunque antes de que todo esto sea oficial tengo que verificar que realmente eres un experto en el tema. No me mal entiendan, no quiero ofender de ninguna manera, es simplemente mi obligación como docente asegurarme de educar de la mejor manera a mis estudiantes y por lo tanto debo verificar la veracidad de sus afirmaciones – Babbling terminó su explicación.

- Honestamente no es necesario que me pague, señorita Babbling, siempre me es un placer discutir sobre runas, especialmente si mi contraparte es una dama hermosa y culta en el tema, aunque tal vez le pida su colaboración en algún proyecto si surge la oportunidad – dijo el brujo con una sonrisa serena. - En cuanto a verificar mis conocimientos permítame decirle que no me ofendo pues comprendo el deber de un maestro para con sus alumnos. Así que solo me queda preguntar ¿cómo lo haremos? 

Luego de eso Babbling le hizo algunas preguntas que Magnus respondió con rapidez y pronto ambos se encontraron hablando y debatiendo sobre runas hasta el punto que las preguntas que debían servir para evaluar a Magnus quedaron olvidadas cuando Bathsheda se emocionó por la conversación. Dumbledore, mientras tanto, seguía tomando té aparentemente sin preocuparse por nada. 

Un par de horas y una conversación gratificante después Magnus salió de las Tres escobas con una sonrisa seguido por Alfred. Al alejarse lo suficiente como para que nadie lo notara Magnus sacó su varita y realizó un movimiento rápido. 

- [Muffliato]. ¿También lo notaste, cierto? - le preguntó a su fiel mayordomo. - Debo felicitarte por tu autocontrol. 

Magnus tenía otras formas de asegurarse de que su conversación no fuera escuchada, de hecho, incluso era capaz de usar el encantamiento muffliato sin varita, pero si estás en Roma... Así que eligió seguir el juego, además, tenía una varita mágica de Ollivander en el jodido mundo de Harry Potter y lo condenarían si arruinaba la inmersión desaprovechándola. 

- De no ser porque entiendo que todo forma parte de su plan, mi Lord, habría cortado al anciano en tiras por su osadía antes de incinerar sus restos y arrojar sus cenizas al rio Gedon. 

En un momento durante la conversación Dumbledore había intentado usar legeremancia en Magnus y Alfred, a pesar de no ser realmente un lanzador mágico, fue capaz de percibirlo lo que lo enfureció lo suficiente para incluso mencionar la corriente de lava que recorre el Dominio de su madre y que para su gente es similar a un lugar sagrado. 

- Así que no te agrada el estimado director – se burló el monarca. - Honestamente no me parece el hombre justo y bondadoso que todo el mundo parece creer que es, pero tampoco siento que se trate de alguien malvado, si eso tiene sentido. Sea como fuere ya no importa, Dumbledore no vivirá más de dos años y sus planes, cualesquiera que sean, no se completarán a menos que nos beneficie, pero en este momento el anciano es el único que puede darme acceso a Hogwarts y por lo tanto asesinarlo violentamente en un pub lleno de magos a poca distancia de lo que, técnicamente, es su feudo personal no es una buena idea.

- Una verdadera lástima, mi Lord – respondió secamente el Oni mientras seguían caminando a las afueras del pueblo donde nadie pudiera notar las runas espaciales que usó Magnus para transportarlos al Nexus. 

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Wenaaaassss

¿Qué tal el capítulo?

La idea de Magnus enseñando Runas en Hogwarts la sugirió @Daoist4CHqUj y no pude sacarla de mi cabeza hasta que finalmente decidí hacerla realidad como un arco próximo. Sin embargo, es probable que no se de en este volumen ya que, como indica su nombre, se centra en la guerra.

Por otro lado la Cuarta Guerra del Santo Grial inicia en 5 capítulos y honestamente estoy ansioso por saber su opinión sobre la forma en la que la estoy retratando ya que realmente estoy esforzándome por hacer que valga la pena.

Si les gusta la historia dejen una reseña y una piedra de poder.

Dejen sus opiniones en los comentarios.

Nos vemos!!!!

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