Ficool

Chapter 79 - Capítulo 78: Tour

El ancla espacial disipó su energía en partículas luminosas mientras el grupo descendía a la Dársena de Astroesquifes del Xianzhou Luofu.

El aire tenía un aroma limpio, con un trasfondo metálico propio de los muelles activos. Estructuras curvas de jade y acero se alzaban alrededor, entrelazadas con faroles flotantes y estandartes que ondeaban con solemnidad. Los astroesquifes entraban y salían, sin un solo movimiento superfluo.

Una figura juvenil aguardaba junto a una columna tallada con motivos de nubes.

Yanqing los esperaba cerca del punto de desembarco, con las manos a la espalda y una expresión que oscilaba entre formalidad y un entusiasmo apenas contenido.

Yanqing alzó la mano con naturalidad al verlos.

"Veo que han llegado sin contratiempos. El Luofu les da la bienvenida. ¿No ha sido un regreso demasiado temprano para ti, Aleph?"

"¿Recién llegó y ya quieres que me marche? Me decepcionas, Yan."

"... Verte sería más agradable si no implicara problemas administrativos que el General me terminaría delegando."

A pesar de sus palabras, ambos chocaron puños con una sonrisa en sus rostros.

Marzo alzó una ceja al verlos intercambiar un saludo bastante amistoso.

"Es un poco extraño verlos así." Comentó mientras ajustaba la correa de su bolso. "Especialmente teniendo en cuenta que la última vez que los vi juntos parecían agua y aceite."

Yanqing soltó una breve risa.

"En el Luofu valoramos la conversación tanto como la espada. Tuvimos tiempo para hablar y resolver nuestras diferencias. A veces la primera impresión no es la más precisa."

"¿Ocurrió algo para que personalmente nos recibieras en la dársena?"

"El General me envió a recibirlos." Yanqing respondió con tranquilidad. Luego miró a Aleph de reojo. "Y a asegurarme de que no cause problemas."

Tres pares de ojos se volvieron hacia él.

Aleph se rascó la nuca con algo de vergüenza.

"Bueno… en las últimas semanas he estado visitando varios lugares." Desvió la mirada hacia un astroesquife que despegaba. "Puede que también me haya paseado por el Luofu. E hice… una que otra cosa aquí y allá."

Yanqing negó con la cabeza con diversión.

"'Una que otra cosa' es el eufemismo del siglo."

Marzo entrecerró los ojos.

"¿Qué hiciste?"

"Nada que no pudiera resolverse con un par de créditos por el daño a propiedad." Murmuró Aleph.

Yanqing alzó una ceja mientras le daba una mirada.

"...La Señora Yukong declaró que podría tomar acciones severas si ve que tú o Qingyi arrastran una vez más a Qingni a sus locuras."

Marzo le dio de nuevo una mirada que Aleph no se atrevió a confrontar.

Yanqing carraspeó y se acomodó la empuñadura en la cintura.

"Si no hubiera sido por su mensaje avisando que estaban en camino nadie hubiera estado para recibirlos, después de todo faltan casi trece días para el inicio del Torneo de Habilidades Estelares. Por lo que hasta entonces deberán contentarse con actividades más mundanas. No se preocupen, me he tomado la libertad de preparar un recorrido."

Aleph soltó un resoplido.

"¿No sería más bien esto un aprovechamiento de tu parte para tener un descanso y jugar un poco mientras te alejas de tu ajetreada agenda con nosotros como una excusa perfecta?"

"... Una acusación sin fundamentos hacia un Teniente podría llevarte a ser arrestado para resolver sus agravios ¿Sabes?"

Marzo abrió la boca para preguntar por el itinerario cuando un rugido gutural rasgó el aire.

Un segundo después llegaron los sonidos de gritos acompañados por el estruendo de metal cediendo bajo fuerza bruta.

El grupo giró la cabeza hacia un puerto cercano donde se podía observar a simple vista cómo estructuras cedían.

"Creo que viene de allí, permanezcan alertas."

El grupo corrió tras él mientras preparaban sus armas. Al doblar el muelle vieron a los Nimbo Caballeros intentando contener a varias figuras corpulentas licántropas que con sus garras desgarraban cajas y estructuras portuarias mientras intentaban abrirse paso.

"¿Se ocultaron en el cargamento?" Murmuró Dan Heng.

Uno de ellos levantó a un comerciante por el cuello. Otro avanzó hacia dos niños paralizados por el pánico.

Las cuchillas voladoras de Yanqing se desplegaron en abanico mientras él tomaba impulso sobre su espada, elevándose con un silbido agudo.

Las cuchillas descendieron como lluvia cortante. Un Borisin cayó antes de completar su embestida. Yanqing interceptó al segundo en el aire, desviando el filo que iba dirigido a la niña levantando chispas entre las garras afiladas y la cuchilla de su espada.

El frío se condensó en la mano de Aleph formando una daga de hielo translúcido que arrojó de inmediato. El proyectil atravesó el cráneo de un Borisin que se aproximaba por la espalda de Yanqing.

Los demás siguieron el impulso mientras continuaban atacando. Un enemigo cayó con el torso abierto por una lanza antes de comprender lo que había ocurrido. Stelle irrumpió en otro flanco con un golpe descendente que fracturó huesos y suelo por igual. Marzo disparó desde la retaguardia, congelando una extremidad que luego se hizo añicos bajo el siguiente impacto.

Un Borisin de mayor tamaño que los demás, con cicatrices que cruzaban su pecho y marcas tribales rojas, giró al ver la desventaja y comenzó a huir. Yanqing envió sus espadas en persecución.

Yanqing arrojó varias espadas. El Borisin esquivó y utilizó las hojas clavadas en la pared como puntos de impulso, ganando altura mientras buscaba una salida.

"Tsk." Yanqing chasqueó su lengua al ver que su última espada falló por un margen mínimo.

Aleph comenzó a formar otra daga de hielo cuando una silueta descendió desde arriba antes de que pudiera lanzarla.

Una joven, de complexión ligera, cayó en picada. Con una de sus manos tomó una de las espadas clavadas en la pared en pleno descenso y, sin alterar su trayectoria, la hundió en el pecho del Borisin atravesando el corazón y la espalda del lobo.

Dan Heng atravesó al último Borisin con un movimiento punzante, marcando el final del combate.

Yanqing aterrizó y comenzó a recoger sus espadas. Aleph se aproximó junto a él.

La chica ya había retirado la hoja del cadáver y se encontraba limpiándola con un paño mientras ignoraba sus alrededores.

Yanqing se acercó.

"Esa espada—"

Ella reaccionó al mínimo avance. Con un salto ágil utilizó las otras espadas aún incrustadas en la pared como escalones. Se impulsó hacia una estructura superior… llevándose la espada.

"¡Espera!" Yanqing dio un paso al frente mientras extendía su mano. "¡Regresa! ¡Esa espada es mía!"

La figura desapareció entre vigas y plataformas antes de que nadie pudiera interceptarla.

Yanqing se quedó inmóvil mirando el vacío por unos segundos antes de bajar su vista con desgana.

"Era nueva y bastante costosa…" Murmuró. "La compré con lo que quedaba de mis fondos personales luego de que el General diera su ultimátum y dijera que como ya tengo suficientes espadas, hasta el punto en que ya no tengo espacio para guardarlas, no podré comprar otra en un buen tiempo."

Aleph le dio un par de palmadas en el hombro en un burdo intento de consuelo.

"No te preocupes, con el desastre que ocurrió es poco probable que alguien pueda entrar y salir como quiera durante un tiempo ¿No es esta una confirmación de que eventualmente nos toparemos de nuevo con ella, Yan?"

Yanqing le dio una mirada de reojo.

"¿En serio lo crees?"

"Por supuesto."

Yanqing asintió ligeramente más animado.

Dan Heng, Marzo y Stelle se acercaron.

"¿Qué pasó?" Preguntó Marzo, mirando hacia arriba.

Yanqing suspiró.

"Nada digno de mención." Comentó Yanqing mientras enderezaba su postura. "Continuemos."

Dan Heng observó el entorno dañado.

"Lo adecuado sería pasar por la sede de la Premonición Divina. Ofrecer nuestros saludos al General y agradecer la invitación mientras informamos sobre lo sucedido aquí, se supone que los Borisin no deberían poder ingresar con tanta facilidad al Luofu y mucho menos durante una época tan cercana a la celebración del Torneo de Habilidades Estelares."

Yanqing asintió.

Mientras se alejaban, un Nimbo Caballero raposiano de mediana edad, sin casco, se aproximó con el ceño fruncido.

"Teniente."

"¿Qué sucede?"

"El responsable del cargamento que trajo a esas criaturas está causando disturbios. Exige explicaciones y acusa a nuestros hombres de incompetencia."

Yanqing frunció el entrecejo.

"¿A nombre de quién estaba el cargamento?"

El caballero chasqueó la lengua.

"De la Corporación. El producto figura como fabricación de la Sociedad del Conocimiento. Fui enviado para informarle. Por su rango, es más apropiado que usted intervenga."

Yanqing se pasó una mano por la frente con molestia.

"Comprendo. Les ruego disculpas por la demora en nuestra visita al General. Lo entenderé si quieren continuar por su cuenta."

"Te acompañaremos." Dijo Dan Heng.

"¡Si busca causarte problemas te ofreceremos nuestro apoyo!" Comentó Marzo mientras alzaba su puño al aire con una sonrisa.

Stelle se cruzó de brazos, mirando hacia el lugar de los gritos con una expresión algo extraña.

"... ¿Por qué esos gritos se oyen tan familiares?"

Yanqing inclinó la cabeza con formalidad.

"Su apoyo es apreciado."

Avanzaron en dirección a las voces airadas de un hombre que, entre insultos, calificaba a los Nimbo Caballeros de ineptos bajo el cielo del Luofu.

...

Un hombre de cabello castaño perfectamente peinado y lentes oscuros bloqueaba el paso a los Nimbo Caballeros con los brazos extendidos. Detrás de él, varias cajas metálicas permanecían cerradas bajo sellos de seguridad.

"Un montón de advenedizos como ustedes debería pensarlo mejor antes de interferir con un empleado de la Corporación. Les aseguro que se arrepentirán."

Stelle parpadeó y entrecerró los ojos al encontrarlo familiar.

"¿Snoopy?"

El hombre soltó una risa cargada de ira.

"¡Por última vez, es Skott! Lyndon Skott."

Marzo y Aleph se llevaron una mano al rostro casi al mismo tiempo. Dan Heng parpadeó, desconcertado. Yanqing mostró una expresión similar.

Skott apretó los dientes.

"¿Otra vez lo olvidaste?" Gruñó hacia Stelle. "Tú, apestosa niña mapache. Eres la fuente de mi desgracia."

Se señaló a sí mismo con indignación.

"Trabajé durante años para la Corporación. Años de servicio impecable. Y por tu manía de entrometerte en mis asuntos fui despedido. ¿Lo entiendes? Despedido. Luego reintegrado bajo las órdenes de la Señorita Topaz." Su voz se volvió amarga. "Y cuando por fin estaba a punto de redimirme durante el proceso de adquisición de Jarillo-VI, apareciste otra vez y lo arruinaste todo."

Stelle chasqueó los dedos mientras su expresión se iluminaba con comprensión.

"Ah." Lo señaló con el índice. "Snoopy. ¿No eras tú el que podía imitar perfectamente los ladridos de un perro?"

Skott enrojeció hasta las orejas.

"¡Me humillaste frente a mis propios hombres!" gritó. "¡Desde que me obligaste a ladrar como un perro dejaron de mirarme con respeto! ¡La cadena de mando se vio comprometida! ¡Mi autoridad absoluta quedó en ridículo!"

Señaló a Marzo con rabia.

"¡Y todo por culpa tuya y del dúo de idiotas que te sigue! Esa niña de aspecto bobo y cabello rosa y ese pelmazo que se tiñó el cabello."

"¡No me teñí el cabello!"

Marzo dio un paso al frente.

"¡¿Cómo que de aspecto bobo?! Eh... ¿No deberías revisar mejor tu memoria? Hasta donde sé esa apuesta fue iniciada por ti. Incluso especificaste que si Sushang y Stelle perdían ellas deberían ladrar como un perro delante de todos..." Marzo ladeó la cabeza con desconcierto. "Luego de eso hiciste trampa y te atraparon con las manos en la masa, y a pesar de todo eso perdiste. ¿No es eso más patético?"

Skott apretó los dientes y la miró como si estuviera a punto de abalanzarse sobre ella.

"Si simplemente hubieran perdido de forma obediente, yo habría conservado mi puesto. Y en estos momentos no estaría haciendo el humilde trabajo de un jefe de repartidores."

Yanqing avanzó para intentar mediar antes de que escalara a algo peor.

"Quizá podamos—"

Skott bufó con desdén.

"Un enano enclenque como tú debería estar jugando con otros mocosos de tu edad." Lo miró de arriba abajo. "O comiéndose los mocos en la cima de algún árbol mientras intentas espiar baños femeninos. ¿De quién fue la idea de enviarte aquí? Qué pobre juicio tienen."

La expresión de Yanqing se endureció. A su alrededor, varios Nimbo Caballeros murmuraron con indignación al ver cómo le hablaba a su teniente.

"¿Pero quién se cree que es este tipo?"

Un leve sonido de pasos firmes interrumpió la tensión.

Una mujer de porte elegante emergió entre la multitud y se posicionó junto a Yanqing.

"Mi nombre es Lingsha, y soy la nueva jefa de la Comisión de Alquimia del Luofu. Deseo saber qué es exactamente aquello que transporta su cargamento."

Skott acomodó sus lentes.

"Ah. Excelente. Por fin un adulto real, aunque lamento decirle que su petición no es posible de cumplir."

Lingsha se cruzó de brazos.

"Cuando una nave cruza el umbral de otro estandarte, no puede hacerlo envuelta en sombras. La transparencia no es una concesión, es el tributo que se paga al respeto mutuo entre facciones."

Skott se cruzó de brazos.

"No puedo revelar el contenido porque existen protocolos corporativos firmados con la Sociedad del Conocimiento y cláusulas que no están abiertas a discusión, el Luofu es solo una escala en nuestra ruta y no el destino final, así que no veo por qué tendría que exponer información sensible simplemente porque un grupo de caballeros decidió ponerse inquisitivo. Lo que transportamos es un armamento experimental desarrollado mediante una colaboración impecable entre ambas instituciones, y esa explicación debería ser más que suficiente."

Lingsha frunció ligeramente el ceño.

"Al ingresar en territorio perteneciente a otra facción existe la obligación de revelar aquello que se introduce. Más aún cuando Borisin lograron infiltrarse ocultos en un cargamento."

Skott soltó un suspiro y sacudió una mano con fastidio.

"Dos de nuestras naves fueron emboscadas por Borisin que asesinaron a la tripulación y se hicieron pasar por personal legítimo, lograron infiltrarse lo que provocó muchas bajas... Ugh esto es terrible."

Marzo lo miró con sorpresa.

"Vaya… no sabía que podías—"

"¡Por culpa de esos incompetentes que no supieron mantenerse con vida, ahora debo dar la cara ante los directivos para salvar mi trasero!"

Marzo se llevó una mano al rostro.

"Olvídalo."

Lingsha suspiró.

"No es negociable. Si desea ingresar, debe mostrar el contenido. A menos que esté dispuesto a salir y arriesgarse a ser atacado una vez más mientras intenta tomar otra ruta de viaje."

Skott chasqueó la lengua con disgusto y agarró a un empleado cercano por los hombros.

"Ve por la tarjeta de acceso. Ahora."

El empleado regresó poco después y colocó la tarjeta frente al escáner. Una luz verde se encendió.

Lingsha frunció el ceño con desconcierto.

"Percibo el aroma de la vida en el interior. ¿Cómo es posible?"

Skott la miró con una expresión perpleja.

El sello se abrió con un sonido mecánico.

Un rugido gutural vibró en el aire mientras la tapa se desprendía al ser desgarrada por unas garras metálicas.

Cinco figuras emergieron de la oscuridad.

Skott tembló mientras su mirada se encontraba con los ojos rojos brillantes cargados de ira de la máquina.

"¡A-Apáguenlos! ¡¿Quién fue el inútil que los dejó encendidos?!"

Las unidades descendieron con un estruendo que hizo vibrar el suelo.

Eran más altas y anchas que los Borisin anteriores, con placas más gruesas y extremidades reforzadas por anillos hidráulicos que siseaban al moverse.

Una de ellas cruzó la distancia hacia Skott en tres zancadas, extendiendo su garra en dirección a su cabeza.

Skott cerró sus ojos mientras levantaba sus brazos en un endeble intento de protegerse. Pero el dolor que esperaba jamás llegó.

Al abrir débilmente los ojos, fue testigo de la vista de un corpulento hombre de piel roja y grandes cuernos interceptando con un garrote gigantesco las garras que iban a dividirlo.

La madera reforzada crujió, el metal chilló. El hombre de piel roja emitió un gruñido bajo, empujó la garra hacia arriba, giró el cuerpo y descargó el garrote contra el costado del arma experimental, causando que la placa lateral de su cuerpo se hundiera. El prototipo respondió con un cabezazo que obligó a Oni a dar medio paso atrás.

El hombre corpulento sonrió de una forma que envió escalofríos a la espalda de Skott, tomó con sus manos los hombros del arma y lanzó un cabezazo que causó que el prototipo gruñera mientras saltaban chispas de su cabeza.

En el flanco izquierdo, dos unidades se abalanzaron sobre los Nimbo Caballeros y los Escoltas. Las lanzas formaron una línea cerrada. El primer choque levantó polvo y fragmentos de piedra. Un Nimbo Caballero fue desplazado varios metros cuando una garra rompió su guardia, desgarrando parte de su armadura en el proceso. Otro logró clavar la punta en una articulación, pero el prototipo giró sobre sí mismo y lo arrojó contra un escolta.

Dan Heng entró por el costado. Deslizó la punta de su lanza entre las placas abiertas durante el giro y perforó un punto exacto bajo la clavícula del prototipo. Retiró el arma antes de que el enemigo pudiera sujetarla y volvió a atacar, esta vez más abajo, obligándolo a inclinarse.

Stelle irrumpió de frente contra la segunda unidad, esquivando a último minuto un zarpazo en el hombro. Respondió con un impacto directo al torso. El metal resonó como una campana. En lugar de retroceder, continuó golpeando una y otra vez, esta vez más abajo, forzando al prototipo a perder el equilibrio y desviándolo lejos de los Nimbo Caballeros mientras sus ojos rojos, llenos de ira, se enfocaban en ella.

Yanqing movió sus espadas voladoras en una maniobra ofensiva mientras salían disparadas en forma de abanico y luego regresaban en ángulos cruzados. Una cortó las articulaciones en la rodilla, otra abrió la unión del hombro. Cuando el meca-Borisin intentó fijarlo en una carga frontal, Yanqing ya estaba a un lado. Dos espadas descendieron en paralelo y se incrustaron en el punto debilitado por Dan Heng, forzando a la unidad a caer sobre una rodilla.

Marzo disparó al suelo bajo la tercera criatura que intentaba rodear la formación. El hielo brotó y trepó por las piernas metálicas. El prototipo descargó energía mediante el cañón en su hocico para romper la capa congelada y logró fracturarla. En ese instante, un hada de cabello rosa ejecutó un ataque de viento comprimido que descendió con violencia y golpeó exactamente donde el hielo había agrietado la placa, causando que su torso se doblara hacia atrás, dejando una apertura perfecta para que un segundo, mucho más concentrado, atravesara el núcleo expuesto. La unidad cayó sin volver a levantarse.

Aleph enfrentó al cuarto meca-Borisin, que se lanzó directo hacia él con un zarpazo que esquivó con facilidad. Su puño impactó la articulación del codo con fuerza suficiente para desalinearla. El prototipo intentó embestirlo con el hombro. Aleph respondió formando un guantelete de hielo alrededor de su mano y descargó un golpe ascendente bajo la mandíbula metálica, dislocándosela en el proceso. Antes de que cayera, Aleph generó una lanza corta de hielo y la hundió en el pecho. El prototipo intentó arrancarla de su pecho, pero pronto cayó de rodillas al suelo mientras su interior se congelaba por completo.

Un escolta fue derribado cuando una garra atravesó su escudo. La criatura giró para rematarlo.

Oni llegó desde atrás y descargó el garrote contra la espalda del prototipo con un golpe que lo inclinó hacia adelante. Dan Heng aprovechó el ángulo y clavó la lanza en el núcleo parcialmente visible. Yanqing cruzó dos espadas sobre la herida, ampliando la abertura. Las lanzas de los Nimbo aseguraron las extremidades restantes. Oni levantó el garrote por encima de su cabeza y lo dejó caer con todo su peso, destrozando por completo el núcleo.

Lingsha le dio una mirada dura a Skott, quien permanecía en el suelo observando todo con un ceño fruncido mientras murmuraba.

"Tch. ¿'Prototipos listos para lanzarse al mercado luego de unos ligeros ajustes'? No importa cómo lo vea, estos botes de basura con garras siguen siendo defectuosos, maldita Sociedad de los Mediocres."

"¿Ya terminó de divagar, señor Skott?"

Skott se puso de pie y sacudió el polvo de su traje.

"Las condiciones del prototipo no son culpa de la Corporación. Se suponía que estaban apagados y bajo control. No pueden culparme por lo sucedido."

Lingsha señaló las unidades destruidas.

"Ahora comprendo mejor por qué los Borisin atacarían su cargamento. No compartirán nuestros valores, pero definitivamente atacarían a alguien que convierte a los suyos en estas cosas."

Skott frunció el ceño.

"¿Qué está insinuando?"

"Usted mismo declaró que el Luofu era una escala y no su destino final. Entonces explique la razón del desvío que tomó. ¿Qué lo obligó a tomar esta ruta?" Lingsha mantuvo la vista fija en él. "Tal vez anticipó una posible agresión de los Borisin. Tal vez decidió aproximarse a una nave de la Alianza Xianzhou, consciente de la enemistad entre quienes siguen la Abundancia y la Cacería, dejando que el conflicto entre ambas partes resolviera su problema."

Sudor frío comenzó a descender por la frente de Skott.

"C-Cada movimiento fue autorizado dentro de los marcos correspondientes."

"Mientras esos marcos se revisan." Respondió Lingsha. "El cargamento será trasladado a la Prisión de los Encadenados para su resguardo. No ignorare un riesgo de esta naturaleza."

Skott gruñó.

"Esa decisión excede su jurisdicción, y la Corporación no aprecia interferencias en sus activos. Sus acciones afectarán intereses importantes. ¿Realmente está dispuesta a hacer eso?"

"Se trata de la seguridad del Luofu. Tampoco debería olvidar que no solo se burló abiertamente de un teniente, que, por si no lo sabía, es el protegido del General a cargo del Luofu..." Lingsha le dirigió una mirada aburrida. "Si desea escalar el asunto, hágalo, pero no creo que le guste el resultado."

Skott apretó la mandíbula y golpeó el suelo con el pie antes de contenerse.

Lingsha se volvió hacia Yanqing y los demás con una expresión más suave.

"Teniente Yanqing, agradezco su intervención. El resultado habría sido distinto sin su apoyo."

Yanqing inclinó la cabeza.

"Solo cumplimos con nuestra responsabilidad, señorita Lingsha."

Lingsha dirigió una leve sonrisa hacia los miembros del Expreso Astral.

"El Luofu reconoce su ayuda constante. Si no es una molestia, les pido que acompañen a los Nimbo Caballeros durante el traslado hasta la Prisión de los Encadenados para evitar cualquier incidente adicional."

"El General Jing Yuan será informado de lo sucedido."

Yanqing miró a Dan Heng y a Aleph.

"Guía a Marzo y a Stelle para presentar sus respetos al General mientras informan de lo sucedido aquí", dijo Dan Heng. "Aleph y yo acompañaremos a los Nimbo Caballeros."

Los Nimbo Caballeros reorganizaron su formación alrededor de las unidades apagadas mientras los Escoltas observaban en silencio.

**************

La Sede de Premonición Divina permanecía en silencio, apenas perturbada por el leve murmullo de los dispositivos de cálculo astral que orbitaban como constelaciones cautivas alrededor del despacho principal.

Jing Yuan sostuvo la taza de té entre los dedos antes de dejarla a un lado. Con un gesto señaló el asiento frente a su escritorio.

"General Huaiyan, el Luofu siempre reserva un lugar de honor para quienes han templado el acero de la Alianza. Tome asiento. Sería impropio que un árbol milenario permaneciera en pie mientras un brote joven descansa."

El anciano de baja estatura tomó asiento con calma. Su espalda seguía recta pese a los siglos. Sus dedos recorrieron la larga barba blanca en un hábito tan antiguo como su reputación.

"General Jing Yuan, sus palabras siguen siendo tan pulidas como jade trabajado por manos expertas. A mi edad, uno debería escuchar el viento entre los árboles y dejar que los jóvenes carguen la espada. El tiempo no retrocede; solo el necio intenta sujetarlo."

Sus ojos, profundos y serenos, se posaron en el general.

"He venido porque el Zhuming no puede cerrar los ojos cuando el humo se alza en el horizonte. Pero confieso que a veces me pregunto si no he permanecido demasiado tiempo en el tablero. Incluso el mejor herrero sabe cuándo apagar la fragua."

Jing Yuan sonrió con suavidad.

"Solo alguien a quien llaman el Corazón Ardiente del Zhuming podría hablar de apagarse mientras aún irradia calor. Cuando el pilar central sostiene el techo sin grietas, nadie desea reemplazarlo. Si no le han concedido el retiro, es porque el peso de su manto aplastaría a quien lo vistiera sin su temple. No todo heredero desea vivir a la sombra de una montaña."

Huaiyan dejó escapar una risa cálida.

"Dicen que el general a cargo del Luofu es perezoso. Si así fuera, su ociosidad es fruto de un jardín bien cultivado. Solo quien ya ha sembrado con antelación puede permitirse reposar bajo la sombra. A pesar de los problemas internos que afectan al Luofu, sin lugar a dudas puedo confiar en que ya haya hecho sus planes para enfrentar a sus enemigos ocultos."

"Reposar mientras otros vigilan es imprudente." Respondió Jing Yuan con calma. "Sin embargo, ¿de qué otra forma las ratas ganarían suficiente confianza para asomar sus cabezas desde sus madrigueras si no es en el momento en que el león reposa en silencio con los ojos cerrados?"

En ese instante, la puerta se abrió con un desplazamiento firme. Una figura de porte digno ingresó, con sus orejas plateadas erguidas como dos lanzas apuntando hacia el cielo.

Feixiao inclinó ligeramente la cabeza con una sonrisa.

"General Jing Yuan, General Huaiyan, es un placer reunirme con ambos."

"General Feixiao." Respondió Jing Yuan con cortesía. "El Luofu agradece la presencia de la Garra Celestial del Yaoqing. Tome asiento."

Huaiyan la observó con benevolencia.

"Es un alivio verla fuerte. El acero del Yaoqing siempre ha sido directo y sin adornos. A veces, la hoja recta corta más limpio que la curva."

"Preferiría intercambiar más cortesías, pero pronto debo presentarme ante la Dama Dragón de la Comisión de Alquimia. El tiempo apremia a quienes avanzan con audacia. Deseo hacerles una pregunta."

Feixiao miró al anciano.

"¿Usted también fue convocado por la Vidente del Yuque?"

Jing Yuan cerró los ojos un instante.

"Reunir a tres generales sin provocar fricciones es tarea que ni el acero más fino logra con facilidad. Además de la Gran Mariscal Hua, solo hay una mente capaz de tejer una red tan fina."

Una vibración leve atravesó el aire. Una figura romboidal de luz cian se formó en el centro de la sala, con un contorno fluctuante como un reflejo sobre agua agitada.

"Me atribuyen demasiada habilidad. Apenas soplo ligeramente el polvo sobre los espejos."

"General Yao Guang." Dijo Jing Yuan, soltando un suspiro. "Su costumbre de escuchar detrás de las puertas persiste, lamentablemente."

"Los viejos hábitos son como raíces bajo la tierra." Respondió con tranquilidad. "Puedes cortar el tronco, pero brotarán cuando la lluvia sea propicia."

Jing Yuan se cruzó de brazos con el ceño fruncido.

"Sea clara, General Yao Guang. ¿Qué presagio amerita esta reunión en la Premonición Divina? ¿Ha visto alguna calamidad que caerá sobre el Luofu?"

"He visto bestias rugir en un mar rojo. He visto el crepúsculo caer como tinta derramada sobre los puentes celestes. He visto sangre que no distingue entre culpables e inocentes. Un destino tal que los vivos envidian a los muertos."

Feixiao apoyó los codos sobre sus rodillas.

"Hablar sin un trabalenguas de por medio parece seguir presentándole una dificultad considerable."

"Muy bien." Respondió Yao Guang con un tono ligeramente juguetón. "Un niño soltará su perro. El animal volcará jugo de granada. El suelo se teñirá. Las madres suspirarán. Los comerciantes discutirán. ¿No es una auténtica desgracia?"

Huaiyan parpadeó con desconcierto.

Jing Yuan sacudió la cabeza con exasperación.

Feixiao soltó un bufido y se cruzó de brazos.

La figura emitió una ligera risa.

"Una broma es un sorbo de agua en medio del desierto. Me han dicho que una broma en el momento inadecuado revela la firmeza del corazón. Si sus pulsos se alteran por jugo de granada, ¿cómo resistirán la magnitud de los sucesos venideros?"

Yao Guang retomó sus palabras con un tono más solemne.

"Es un presagio dual donde la desgracia y la oportunidad se entrelazan de forma inseparable. Si colocan la pieza correcta en el momento exacto, obtendrán un aliado cuyo peso inclinará la balanza de las eras y asegurará la victoria. Si fallan, perderán no solo las vidas de quienes llaman hogar a las naves de la Alianza, sino también el favor de dos presencias que no conocen el perdón."

Feixiao se inclinó ligeramente hacia adelante.

"¿Tiene relación con los dos prisioneros en la capa más profunda de la Prisión de los Encadenados?"

"El llamado Señor de la Guerra de los Borisin es apenas un alevín." Comentó con tranquilidad. "Y porque es pequeño, nadie vigila su sombra. La primera ficha en caer siempre parece inofensiva antes de empujar a las demás. La muerte será más segura que el triunfo para nosotros si no nos esforzamos adecuadamente. Cuando el polvo se asiente, o habrán forjado una alianza imposible o habrán encendido una guerra que consumirá más que esta nave."

Un leve crujido de interferencia recorrió la sala.

"Afortunadamente, se ha presentado una oportunidad para comenzar a mover las piezas del tablero a nuestro favor. En este mismo instante." Continuó Yao Guang con ligereza. "¿No está él intentando escapar de la Prisión de los Encadenados?"

"Si el desastre ya llama a la puerta, no puedo permitirme un tropiezo en el umbral." Declaró con firmeza. "Lo último que deseo es convertirme en una variable incierta en el momento decisivo."

La figura cian de Yao Guang vibró con una risa contenida.

"Si el camino fluye como lo he previsto, Garra Celestial, su condición será una pieza crucial en la próxima contienda. A veces, una grieta en la hoja determina dónde se quebrará el enemigo. Un filo mellado puede arruinar la danza entera."

La luz osciló una última vez y la conexión se extinguió.

Jing Yuan sacudió la cabeza con una mezcla de resignación y leve fastidio.

"La Vidente Estratega sigue siendo como un vendaval de primavera." Murmuró. "Aparece sin aviso, revuelve los cerezos y se marcha dejando pétalos y ramas rotas a su paso."

Feixiao inclinó la cabeza hacia ambos.

"Partiré de inmediato a la Comisión de Alquimia. La Dama Dragón no debería apreciar retrasos, teniendo en cuenta cuán apretada es su agenda."

"Que el tratamiento fortalezca su filo." Respondió Huaiyan con amabilidad.

Feixiao se retiró luego de asentir en su dirección.

Huaiyan acarició su barba y observó a Jing Yuan con una mirada evaluadora.

"Entonces, general del Luofu, ¿qué movimiento ejecutará? Cuando el viento cambia, el capitán no puede limitarse a observar las velas."

Jing Yuan apoyó la espalda en el asiento.

"Tantearé las aguas en la Prisión de los Encadenados. Necesito saber si el pequeño pez ya ha roto la red… o si aún respira dentro de ella."

Huaiyan acarició su barba y frunció el ceño mientras sus pensamientos se dirigían hacia las palabras de Yao Guang.

"Desgracia y oportunidad entrelazadas…" Murmuró, recordando sus palabras. "Cuando dos hilos se cruzan, el tejido puede volverse más fuerte… o desgarrarse."

Las puertas de la Premonición Divina se abrieron en ese instante.

Una joven menuda entró. Una gran espada descansaba sobre su espalda; una espada larga, elegantemente forjada, colgaba de su cintura.

Jing Yuan y Huaiyan intercambiaron una breve mirada. Sin necesidad de palabras, acordaron dejar el ambiente sombrío a un lado.

"Yunli." Dijo Huaiyan con una sonrisa benigna. "¿Ha sido provechoso su paseo por el Luofu?"

Yunli sonrió con descaro.

"Abuelo, el Luofu no es tan interesante como el Zhuming… pero tuve un encuentro fortuito. Y, como dicen, 'quien camina atento encuentra tesoros'. Mire lo que conseguí."

Palmeó con orgullo la espada larga en su cintura.

Jing Yuan parpadeó al observarla con mayor detenimiento. Estaba seguro de que reconocía esa hoja.

"Esa espada…" Murmuró. "¿Dónde la consiguió, señorita?"

La puerta volvió a abrirse antes de que Yunli pudiera responderle.

"¡Esa espada es mía!"

Yanqing entró señalando acusadoramente la hoja en la cintura de Yunli. Tras él, Marzo y Stelle lo seguían con evidente desconcierto.

La joven le dirigió una mirada poco impresionada.

"En el Zhuming, quien pierde su espada en el campo de batalla pierde también su derecho sobre ella. La hoja elige nuevas manos cuando las anteriores la abandonan."

Yanqing frunció el ceño y le dirigió una mirada molesta.

"Yo pagué por esa forja. No la 'perdí', la dejé momentáneamente y tú la tomaste, lo que te convierte en una ladrona."

"Ajá." Replicó Yunli con petulancia mientras rodaba los ojos. "Pues este bebé está mejor en manos de alguien que sabe usar una espada de verdad. No en las de quien emplea una y descarta el resto como si fueran juguetes."

"¡No desperdicio acero; lo empleo con eficiencia!"

"En el Zhuming diríamos que eso es tener demasiadas espadas y muy poca convicción."

Jing Yuan y Huaiyan intercambiaron una mirada antes de soltar una leve carcajada.

"Parece que ya han forjado cierta… familiaridad." Comentó Jing Yuan con una sonrisa. "Incluso diría que han entablado cierta amistad."

"¿Amigos?" Dijeron Yunli y Yanqing al unísono, señalándose mutuamente. "¿En serio parece que soy amigo de este idiota?"

Huaiyan carraspeó con suavidad.

"Las costumbres varían entre naves. Lo que es ley en el Zhuming no necesariamente rige en el Luofu. La forja y el uso son dos caras de una misma moneda, pero cada puerto tiene su balanza. Yunli, las costumbres cambian de una nave a otra. Debes regresar la espada del joven."

Yunli se cruzó de brazos con un mohín.

"Pero, abuelo…"

Yanqing sonrió con evidente satisfacción.

"Parece que el Luofu conserva lo que es suyo."

Huaiyan parpadeó y, con leve incomodidad, se rascó la nuca.

"En medio de tanta conversación… olvidé un asunto importante. Parece que los estragos de la edad inevitablemente me alcanzan en las peores situaciones."

Se acercó a una maleta que había traído consigo y tomó un estuche negro con grabados dorados.

"General Jing Yuan, había preparado un presente para mi visita. Es tradición que, durante el Torneo de Habilidades Estelares, no solo se otorgue una suma considerable, sino también un premio digno del esfuerzo empleado por quien se alza con la victoria entre tantos combatientes. ¿Y qué podría ser más apropiado que una de las mejores creaciones del Zhuming?"

Yunli abrió los ojos con sorpresa.

"¿Esa espada será el premio? Abuelo, eso es excesivo. No cualquiera es digno de blandir algo así."

Yanqing alzó una ceja.

"Deberías moderar tu ignorancia. En el Luofu y más allá hay espadachines tan numerosos como estrellas en el firmamento. Muchos de ellos se reúnen en el Torneo para probarse a sí mismos y demostrar con orgullo sus capacidades. ¿Quién eres tú para decidir quién es digno y quién no?"

"Alguien que empuña una espada mejor que tú." Respondió Yunli sin dudar.

Yanqing frunció el ceño.

"Si habla con tanta confianza, demuéstrelo. Tal vez esa enorme espada en su espalda sea solo un adorno llamativo y nada más."

Yunli se indignó.

"¡¿Te atreves a burlarte de Viejo Hierro?! Si insultas a mi espada, prepárate para que te aplaste y te envíe a llorar a los brazos de tu madre como un niño pequeño."

Ambos avanzaron hasta quedar frente a frente, chocando sus frentes mientras se gruñían como cachorros disputando un territorio.

"¿Te atreves a participar y luchar contra mí en el torneo? Podría aplastarte en segundos." Declaró Yunli.

Yanqing sostuvo su mirada.

"Hmph. Grandes palabras, pero pronunciadas en vano. Podría vencerte cualquier día de la semana con una venda en los ojos y una mano atada a la espalda."

Jing Yuan apoyó el mentón sobre la mano, claramente entretenido.

Huaiyan suspiró con indulgencia.

Los dos jóvenes se separaron, aún mirándose con desafío, mientras los dos generales observaban la escena con diversión.

Jing Yuan aguardó a que el intercambio entre Yanqing y Yunli perdiera impulso antes de intervenir.

"Quizá debamos posponer lo que aquí se estaba gestando."

Yanqing le dirigió una mirada desconcertada.

"¿Ocurre algo, general?"

Yunli entrecerró los ojos.

"¿Acaso el General del Luofu teme que su discípulo se desgaste antes del comienzo del torneo?"

Jing Yuan no le dedicó ni una mirada, mientras se concentraba en Yanqing.

"Han surgido inconvenientes en la Prisión de los Encadenados. Existe la posibilidad de que lo que allí reposa no permanezca inerte por mucho tiempo. No es momento para medir orgullos cuando el hierro del cerrojo comienza a crujir."

Marzo y Stelle intercambiaron una mirada antes de dar un paso al frente con expresiones preocupadas.

"¿Ocurrió algo en la Prisión de los Encadenados? ¿A qué se refiere?" preguntó Marzo.

"Veo que sus semblantes cambiaron y sus expresiones se han perturbado, jóvenes viajeras. Si saben algo, este no es el momento de guardarlo."

"Cuando llegamos al muelle, nos topamos con un cargamento de la Corporación que buscaba pasar por el Luofu."

Jing Yuan asintió.

"Creo que me habían hablado de ello, una pequeña escala en su destino final que requería un pase rápido. Entiendo tus palabras, pero no veo cómo podría relacionarse con el problema actual."

Yanqing dio un paso al frente.

"General, lo que ocurrió después de la llegada de los miembros del Expreso Astral es el verdadero infortunio. Al parecer, los Borisin se habían colado dentro de sus cargamentos. Afortunadamente pudimos deshacernos de ellos antes de que el problema escalara a mayores proporciones."

"Y ese no fue el final de los problemas. El cargamento estaba compuesto por Borisin modificados tecnológicamente, la Señorita Lingsha creyó que tal vez los empleados de la Corporación ya eran conscientes de que serían atacados por los Borisin y los trajeron a propósito aquí para que otro arreglara sus problemas." Stelle se rascó la nuca con algo de incomodidad mientras observaba la expresión cada vez más severa en el rostro del General. "El punto importante aquí es que los prototipos de forma inexplicable perdieron el control en el muelle durante la revisión del contenido del cargamento por parte de la Señorita Lingsha y comenzaron a atacar a todo aquel a la vista."

Marzo asintió con gravedad.

"La Señorita Lingsha ordenó su traslado inmediato a la capa profunda de la Prisión de los Encadenados para mantener una vigilancia estricta sobre el cargamento. Nuestros compañeros Dan Heng y Aleph decidieron acompañarla junto a un pelotón de Nimbo Caballeros como escoltas."

Los ojos de Jing Yuan se abrieron mientras colocaba una mano en su mentón con una expresión contemplativa.

"Ahora todo encaja en su lugar..." murmuró.

"¿A qué se refiere, General?" preguntó Yanqing.

"¿No lo recuerdas? En recientes enfrentamientos entre los batallones del Yaoqing y los Moradores de la Abundancia, algunos Nimbo Caballeros del Luofu que se habían unido a la refriega informaron haber divisado naves de la Sociedad del Conocimiento merodeando el campo de batalla durante el enfrentamiento, e incluso mencionaron que creen haberlos visto recoger varias cosas. ¿Y si lo que buscaban eran Borisin altamente heridos pero aún con vida para usar en sus experimentos?"

Su ceño se marcó con severidad.

"Tch. Inmiscuirse en una cacería como sabandijas y huir con las colas entre las patas mientras dejan sus desastres en las manos de otros, no es de extrañar que la Corporación y la Sociedad del Conocimiento hayan colaborado entre sí."

Su mirada se movió hacia Yanqing, haciendo que el chico se parara derecho al ser visto por la mirada seria del General.

"Parte de inmediato a la Prisión. Observa, evalúa y actúa con prudencia. En caso de que suceda lo peor, confío en tu propio juicio para que tomes las decisiones correctas acorde a la situación."

Yanqing frunció el ceño con seriedad. Por un instante miró a Yunli, como si encontrara desagradable la noción de dejar inconclusa su propuesta de un duelo. Pero seguían existiendo prioridades, había muchas cosas más importantes que su orgullo personal.

"Obedeceré."

Yunli soltó un resoplido.

"Hmph. Qué conveniente. Cuando la hoja está a punto de cruzarse, el espadachín recuerda que tiene otros asuntos. En el Zhuming, huir antes del primer choque se llama cobardía. ¿No es demasiado conveniente que ocurran problemas en el mismo instante en el que te lanzo mi desafío?"

Yanqing la miró con seriedad.

"Quien confunde prioridad con miedo aún no distingue entre duelo y deber. ¿En serio ves el orgullo como algo más importante en una posible mala situación?"

Sin dedicarle ni una mirada más, Yanqing dio media vuelta y se dirigió a la salida.

Huaiyan posó una mano firme sobre el hombro de su nieta.

"Yunli. Hay momentos para probar el filo y momentos para guardarlo. Cuando la campana de alarma resuena, incluso el más ardiente debe inclinar la cabeza ante la necesidad."

Luego dirigió la mirada hacia Yanqing.

"Joven del Luofu, que tu paso sea firme y tu juicio claro. El acero bien templado no solo corta; también resiste."

Yanqing respondió con una leve inclinación antes de abandonar la sala.

Yunli frunció el ceño y volvió hacia su abuelo.

"¿Qué ocurre realmente?"

Huaiyan soltó un suspiro mientras miraba el rostro de su nieta.

"La tormenta aún no ha comenzado, pero sus signos ya se dibujan en el horizonte. El olor de la sangre se percibe antes de que caiga la primera gota. Cuando la Luna Sangrienta se alce en los cielos, los lobos aullarán en bienvenida a su alfa. Y cuando el rugido del Señor de la Guerra vuelva a oírse… las calles del Luofu se teñirán una vez más con la sangre de los inocentes."

*********

El descenso por el Desfiladero de Escamas hacia la entrada de la Prisión de los Encadenados continuó mientras Aleph observaba los alrededores, esta vez visualizando mejor el lugar que las anteriores veces que estuvo aquí.

En especial a aquella raíz en forma de dragón que se encontraba en la zona más profunda, se veía especialmente apetitosa...

Pero Aleph pronto sacudió su cabeza para recuperar su concentración, más adelante podría planear su asalto; por ahora debía concentrarse en su labor actual como escolta.

Sintiéndose un poco curioso, no pudo evitar voltearse hacia los cuatro Nimbo Caballeros que ayudaban a transportar el cargamento.

"Eh... sé que puede ser un poco presuntuoso, pero últimamente he tenido ciertas dudas y he estado interesado en probar el entrenamiento con armas. ¿Podrían darme sus opiniones? ¿Qué arma es mejor para un principiante que recién está comenzando?"

Uno de los Nimbo Caballeros se rió mientras señalaba la espada en su cinturón.

"Niño, la respuesta es bastante obvia, ¿por qué no probar la espada?"

Varios de sus compañeros se rieron.

"¡La lanza debería ser la opción indicada, muchacho! ¿Y sabes por qué? Pues..." dijo otro, pero pronto fue interrumpido por la risa del más corpulento de todos ellos.

"Heh ¡No escuches a esos viejos charlatanes, jovencito! ¡¿No quieres ver el camino que toma un hombre de verdad?! ¡He aquí la verdad del mundo sostenida en mis manos!" comentó Yuan Dao mientras alzaba su alabarda. "¡Peso y poder, combinados con genialidad! ¡Triunfas desde el principio, ya que al ver lo imponente que luces con esta preciosa dama sobre tus hombros, el enemigo ya ha defecado en sus pantalones del susto!"

Otro de ellos se estremeció mientras soltaba una carcajada.

"Pff ¿Como el Viejo Zhou cuando su esposa se apareció en el cuartel aquella vez con un cuchillo de cocina preguntando si alguien lo había visto?"

El mismo Nimbo Caballero que se había dispuesto a hablarle sobre la espada se estremeció.

"¡E-Eso es un rumor sin fundamento! ¡Decir que defequé en mis pantalones es sólo una mentira inventada por ese bastardo de Qingyi!"

Aleph no pudo evitar sorprenderse al oír inesperadamente el nombre de un amigo.

"¿Así que también difundías rumores, Qingyi?"

"... ¿Debería recordarte en el casillero de quién te escondiste, Viejo Zhou?" comentó el más joven de ellos.

"¡Han, astuto infeliz! ¿Deseas que tu padre se entere de que gastaste todos tus ahorros en un nuevo arco y que por eso ahora sales a cazar para tener algo que comer?"

El más joven desvió su mirada hacia el cielo.

"... Qué bonito es el cielo azul."

El Nimbo Caballero de la lanza lo señaló burlonamente.

"¡Ja, te azotaron!"

"¡Grandes palabras de quien no puede mantener una relación a largo plazo!" gruñó el más joven.

"¡¿Este bastardo realmente se atrevió a hablar de eso?! ¡No es que no pueda mantener una relación, es que todas son mujeres aburridas!"

"Viejo Fantasma Jiang..."

"¡No me llames así, aún soy muy joven!"

"Como decía, ¿sí sabes que te abandonan porque prestas más atención a pulir tu lanza que a escuchar las conversaciones de las mujeres?"

"... No me pidas que abandone a mi bebé para escuchar a esas locas, no quiero ser un azotado como el Viejo Zhou."

"¡No soy un azotado!"

Ming Jiang, Han Shuo y Yuan Dao desviaron sus miradas y trataron con todas sus fuerzas de contener sus carcajadas.

"Pff... S-si... ¡Ya lo sabemos, no te preocupes, Viejo Zhou!"

"¡Un buen amigo es como un hermano de otra madre, no te preocupes, sólo escóndete detrás de mi espalda y te defenderé del arma demoníaca de tu esposa!"

"Jeje ¡Si te hubieras casado con una dulce Raposiana como te sugerí no te pasaría esto, Viejo Zhou!"

"Ugh ¡Algún día los venceré tan fuerte que ni sus madres reconocerán sus feos rostros!" gruñó mientras los señalaba acusatoriamente.

"¿Vencernos? ¡Ja! ¡Escuchen al azotado hablando de violencia doméstica!"

"¡No es violencia doméstica! ¡Es solo que mi dulce esposa algo ruda es malinterpretada por bastardos envidiosos que siguen solteros!"

"Algo ruda, dice…"

"Zhou, hermano, la última vez que te vimos correr tan rápido fue cuando gritó tu nombre desde la puerta del cuartel."

"¡Eso fue una retirada táctica perfectamente justificada!"

"Con lágrimas en los ojos." comentó Ming Jiang mientras sacudía su cabeza.

"¡SUDOR! ¡ERA SUDOR!"

"Sí, claro, sudor salado que caía desde tus ojos…"

Aleph sonrió irónicamente mientras se limpiaba una gota de sudor de su frente.

"¿Esto es normal en ustedes?"

"¿Eh? No exactamente, pero de vez en cuando ocurre." respondió Ming Jiang con una sonrisa amplia. "No te preocupes, no estamos intimidando al Viejo Zhou, sólo es nuestra forma de demostrarle cariño."

"Si no nos burláramos de él ya estaría muerto." añadió Han Shuo con total naturalidad.

"¡Agradecería menos muestras de afecto entonces!" gruñó Zhou.

Yuan Dao volvió a alzar la alabarda.

"Pero volviendo al tema importante, muchacho, observa esta obra maestra. ¿Ves el equilibrio? ¿La longitud? Esta peligrosa dama puede ser no sólo tu compañera y aliada durante el entrenamiento, sino que incluso podría darte músculos asombrosos que impedirán que te camufles entre la chusma y el ganado, volviéndote alguien mucho más memorable."

"El único ganado aquí es el que muge cuando escucha pasos en su casa a medianoche."

"¡Ming Jiang!"

"¿Qué? ¡Estoy reforzando tu carácter!"

Han Shuo miró a Aleph con calma.

"Si eliges arco no tendrás que discutir con nadie. Te vas al bosque, respiras aire limpio, disparas, traes comida, vuelves. ¡Es como volverte un sabio antiguo de los bosques como los que se muestran en las películas!"

Ming Jiang rodó sus ojos.

"Y así es como terminas convirtiéndote en un lunático que habla con ardillas."

"¡Las ardillas son geniales y grandes compañías durante la caza! Burlarte de ellas sólo porque no te agrada la Señora Venerable Nuez es una muestra de cuán estrecho de miras puedes ser. Al menos las ardillas escuchan mejor que tú."

"Porque no pueden escapar."

"¿Como tus novias?"

"¡Oi! Ese fue un golpe bajo." se quejó Ming Jiang. "¡No pueden usar mi brillante historial romántico como arma cada vez que discutimos!"

"¿Historial?" murmuró Yuan Dao. "Hermano, hay menos nombres en las listas de evasores fiscales y de los más buscados que en la de mujeres que salieron contigo."

"Hmph. Es porque así de grandioso soy."

Aleph se rascó la nuca con algo de vergüenza.

"Entonces… ¿Cómo debería comenzar con un arma?"

Zhou suspiró con desgana.

"Escucha, chico. Bromas aparte. El arma no te hace hombre. Lo que te hace hombre es seguir levantándote cuando el brazo ya no responde y cuando estos hijos de puta están mirándote esperando que no falles."

Ming Jiang asintió lentamente.

"¿Eh? Vaya, el Viejo Zhou puede ser sabio si lo intenta."

"Tch. Arruinas relaciones y también momentos. ¿Sólo sirves para beber, Viejo Fantasma Jiang?"

"¡Ya les dije que no me llamarán así, aún soy muy joven!"

Han Shuo suspiró y negó con la cabeza.

"Sólo escoge según lo que veas que mejor se adapte a tu estilo y no le hagas caso a ese idiota de Yuan Dao, su cabeza está llena de entrenamiento, alabardas y Raposianas."

"¡Sus peludas colas y orejas, esas disposiciones tan dulces y afables! ¿No es esa una mujer ideal? Soy un visionario, Han, las Raposianas no sólo son hermosas, también son increíblemente capaces y..."

Han Shuo se llevó una mano a la frente.

"¿Ves? El tipo podría quedarse así por horas hablando de Raposianas."

Aleph parpadeó con una mirada de comprensión.

"Eh... Aunque creo poder entenderlo."

Ming Jiang, Zhou y Han Shuo lo observaron con desconcierto, mientras que Yuan Dao pasó su brazo por el hombro de Aleph mientras soltaba una carcajada.

"¡Como se esperaba de mi grandiosa visión! ¡Realmente eres un hombre con los ojos abiertos!"

.....

Mientras la conversación de Aleph con los Nimbo Caballeros continuaba, en la retaguardia Lingsha no podía evitar darle uno que otro vistazo a Aleph con el ceño fruncido.

"Necesito que me responda con franqueza. Lo que percibo en su compañero no es algo común. Esa densidad vital… la he sentido antes, en un contexto que preferiría no volver a asociar con nadie."

"... Sólo puedo decirte que te equivocas, Aleph no es una Abominación de la Abundancia."

Lingsha soltó un suspiro y lo observó con seriedad.

"No buscaba ofenderlo ni iniciar hostilidades. Pero comprenderá que es difícil aceptar una negativa tan tajante cuando proviene de alguien tan cercano al implicado. Después de todo, ¿no es su amigo? Esperaba una explicación más detallada, señor Dan Heng."

Dan Heng suspiró y se llevó una mano a la frente con exasperación.

"… Hace un año, durante la invasión de Sanctus Medicus al Luofu, el Árbol de Ambrosía fue revivido."

Lingsha asintió.

"Lo sé, fue impactante el saber cómo la Señora Dan Shu, mi predecesora, resultó ser la líder de los Sanctus Medicus, y también soy consciente de que el Árbol de Ambrosía fue resucitado y los sucesos posteriores a eso como la batalla contra la Devastadora. Fue un período difícil para todos. ¿Pero cómo afecta eso a la situación de su amigo y compañero?" Lingsha soltó un resoplido divertido.

"No me dirá que se atrevió a hacer una cosa tan estúpida como el error de los Ancestros de la Alianza y se comió los frutos del Árbol de Ambrosía, ¿verdad?"

"..."

Lingsha parpadeó con desconcierto al notar el silencio de Dan Heng y se volteó para mirarlo con incredulidad.

"… ¿Verdad?"

Dan Heng bajó su mirada con algo de vergüenza.

"No."

Lingsha soltó un suspiro de alivio, como se esperaba, en realidad no existía alguien tan ignorante y estúpido como para consumir algo del Árbol—

"En realidad, él... devoró casi por completo la vitalidad del Árbol de Ambrosía hasta casi secarlo."

Los ojos de Lingsha se abrieron con absoluta incredulidad.

"¡¿Ese idiota hizo qué?!"

Los ojos de todos se voltearon hacia ella, sintiéndose mortificada por haber roto su imagen elegante, Lingsha tosió falsamente en su mano mientras recuperaba su compostura.

"Eso... ¿Cómo pasó eso?"

Dan Heng sacudió su cabeza, igual de incrédulo que ella.

"Es Aleph, simplemente hace idioteces que son difíciles de comprender por lógica. No intentes comprenderlo, simplemente te traerá dolores de cabeza."

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