Un distante recuerdo floreció en su mente como un destello pasajero.
"Piénsalo de la siguiente manera." Dijo Kafka mientras acariciaba su cabeza. "Inconscientemente ¿que es lo que más atrae al ser humano, incluso si este no es capaz de notarlo?"
Caelus parpadeo con desconcierto mientras fruncia el ceño con una expresión pensativa.
"¿La belleza? ¿Los créditos? ¿O quizás te refieres a la aventura?"
Kafka río mientras sacudía su cabeza con una sonrisa, tomando sus mejillas con sus manos, para que pudiera verla a los ojos.
"No, creo que no entendiste por completo la intención detrás de mi pregunta." Aquellos ojos contenían un gran afecto. "Es la muerte, Caelus. Por muy macabro que pueda sonar para ti que has nacido hace sólo un par de días, la gente naturalmente desea el descanso eterno, todos nacemos para morir, e instintivamente deseamos ese desenlace. Es algo grabado en el subconsciente de todo ser vivo."
El rostro de Kafka se acerco al suyo.
"Todos nos dirigimos hacia nuestra propia conclusión..."
¿Valía realmente la pena sumergirse a sí mismo en esa vorágine?
La pregunta flotaba en su mente con la misma persistencia que la moneda girando en el vacío. Aleph llevaba varios minutos mirando el techo sin parpadear, como si en las grietas invisibles del material pudiera encontrar una pista que se le había escapado.
Aha no hablaba al azar, al menos así lo creía. Incluso cuando parecía estar divirtiéndose, incluso cuando sus palabras se enredaban en metáforas absurdas.
¿Que movimiento previo ya había sido ejecutado antes de que el resto siquiera notara la existencia del tablero?
"Dioses alzando armas… sangre dorada… un sendero abierto…"
Pero simplemente no lograba encajar las piezas.
Chasqueó la lengua con fastidio.
No podía determinar a quién o a que apuntaba realmente esa advertencia.
Soltó un suspiro y finalmente se incorporó. El frío del suelo bajo sus pies lo ayudó a despejarse un poco mientras iba por su ropa.
[¿Cómo procederás?]
La voz de Burroughs lo saco de entre sus pensamientos.
[Aha fue explícito. Podrías ser atacado en cualquier momento. En tu estado actual... no sobrevivirías.]
Aleph se colocó la camiseta, y ajustó el cuello.
"No hay nada que pueda hacer al respecto. Mi cuerpo necesita tiempo. Hasta que termine de estabilizarse… sólo puedo esperar."
[¿Enserio eso es todo, Maestro? No creí que fuera propio de usted esperar tranquilamente su muerte.]
Aleph hizo crujir sus dedos, uno tras otro, mientras cerraba sus ojos.
"No."
Apoyó una mano contra la pared con fuerza mientras una profunda sensación de auto desprecio surgía de su interior.
"No es todo, sabes Burroughs..."
Su cuerpo se tensó rígidamente mientras abría sus ojos.
"Me he comportado como un estúpido." Murmuro mientras se pasaba una mano por el rostro. "Tengo a mi disposición una cantidad realmente grande de seres que han perdurado más allá de lo que cualquier vida humana podría, que en su haber han reunido conocimientos en distintas áreas... Que corto de miras he sido."
[¿A que te refieres? ¿Y desde cuando tienes tantos contratos a tu disposición?]
"He cargado hacia el frente como un toro desbocado sin pensar más allá de lo necesario mientras te dejaba a ti y a mis instintos el trabajo pesado... ¿Pero hasta donde me llevará eso? ¿Cuanto más lograré seguir viviendo si los conflictos en los que se involucra el Expreso Astral siguen aumentando en escala y eventualmente mi fuerza bruta se queda atrás o no es necesaria para resolver el problema? Esta vez tuve suerte pero ¿Y en la próxima?"
Su mirada descendió hacia su propia mano.
"He perdido tiempo valioso..."
[¿Qué esta insinuando?]
Aleph dejó escapar un suspiro.
"Mi debilidad actual y la serie de situaciones que he vivido sin tu asistencia me han ayudado a corregir mis pensamientos erróneos."
Su mirada se posó en los numerosos recuerdos que comenzó a coleccionar desde que comenzó a adornar su habitación, desde el uniforme de la guardia regalado por Bronya, el ábaco de jade que consiguió en Luofu junto con un pedazo de esa deliciosa raíz, así como un traje que había comprado recientemente en Penacony tras hacer uso de las recomendaciones de Cocona.
"He confiado demasiado en que mi potencia compense todo lo demás. Si mi mentalidad se mantiene así, el día en el que sea pulverizado bajo el puño de alguien más no debería ser lejano."
Aleph se apartó de la pared.
"Tengo que corregir mi enfoque y aprender a pelear de verdad. Las tácticas de gamberro no son útiles toda la vida."
Desde los poros de su piel una sustancia oscura comenzó a emerger una capa de bioquitina, extendiéndose lentamente, solidificándose hasta formar un guantelete compacto con garras brillantes. La estructura ósea y muscular de su mano comenzó a cambiar mientras imitaba la hoz de una mantis antes de regresar a su forma anterior.
"Entre tantas cosas que he hecho mal, esta uno de mis peores pecados... Mi cuerpo dista de ser el de un humano promedio, jamás me he esforzado en comprenderlo a profundidad junto con lo que es capaz de lograr si lo pongo a trabajar de verdad."
Aleph observó la estructura con detenimiento.
"... Incluso si debo tirar el poco orgullo que tengo, debo comprender mejor de lo que dispongo a mano, y tal vez sólo una persona posea un conocimiento más profundo al respecto."
Las garras se contrajeron y se expandieron con un leve crujido.
"Hay demasiadas posibilidades que he ignorado."
La bioquitina se retrajo lentamente, regresando bajo la piel.
"He asumido que todo saldría bien, cuando debería haber tenido en mente que la inestabilidad y el caos deberían ser inequívocamente rasgos fijados a mi ser."
[Maestro... No, Aleph.]
"Debo empezar ahora."
Su mirada se endureció mientras partía en dirección hacia la ancla espacial más cercana.
[¿Que vas a hacer?]
"Si espero al momento en que lo necesite… será tarde."
************
Marzo tarareaba sin una melodía concreta mientras recorría el interior del Feldespato Radiante. El suelo pulido devolvía reflejos suaves de las luminarias superiores, y cada tanto giraba sobre los talones sólo para ver cómo su propia silueta se deformaba en las superficies curvas del pasillo.
Aún le costaba asimilar que esa nave ahora les pertenecía.
Bueno… "pertenecer" era una palabra grande. Pero el hecho de que el Viejo Oti la hubiera entregado con aquella sonrisa satisfecha todavía le parecía un tanto sospechosa.
Al pasar frente a la máquina del Universo Diferenciado. Marzo se cruzó de brazos y frunció ligeramente el ceño, inflando las mejillas.
Tornillum había sido muy claro. Hasta que el sistema estuviera completamente optimizado, sólo Aleph y Stelle tendrían autorización para utilizarlo debido a que ya estaban acostumbrados por haber hecho uso del Universo Simulado.
"Qué injusto…"
No era que dudara de ellos. Bueno. De Stelle no tanto. De Aleph… tampoco exactamente. Pero la exclusividad le picaba la curiosidad.
Desde que terminó la fiesta y el Feldespato Radiante pasó oficialmente a sus manos, los días habían adquirido un ritmo extraño. Tras hablarlo con Welt y Himeko, decidieron permanecer una temporada más en Penacony. La mesa de negociaciones con el Viejo Oti había sido más productiva de lo esperado; terminar integrándose como inversionistas no estaba precisamente en la lista original del viaje, pero tampoco era una oportunidad menor.
Todos parecían tener algo que hacer.
Todos menos ella.
Bueno… no exactamente.
Había usado una cantidad considerable de créditos en atracciones.
Al sentir la vibración en su teléfono, lo sacó con rapidez.
[Stelle: "Ven a la recepción del hotel en la realidad."]
Marzo ladeó la cabeza.
"¿Habrá ocurrido algo?"
Eso ya sonaba problemático.
Escribió una respuesta rápida preguntando qué ocurría, pero los tres puntitos aparecieron y desaparecieron sin que llegara nada más.
Bufó suavemente.
"Seguro rompió algo."
Guardó el teléfono y fue a ver qué quería ahora.
....
Al llegar, la vista que la recibió fue un tanto… peculiar.
Stelle estaba medio desplomada sobre el mostrador con la mejilla casi pegada a la superficie. Parecía realmente abatida.
"Esto es lentísimo…"
Marzo se quedó mirándola unos segundos antes de acercarse.
"¿Qué estás haciendo?"
Stelle levantó la cabeza con una expresión revitalizada cuando la vio y le dedicó una sonrisa brillante, como si no hubiera estado quejándose hacía medio segundo.
"¡Marzo! ¡Llegaste justo a tiempo para presenciar el increíble espectáculo de la Gran Dama Stelle administrando un hotel!"
"Sí. Porque me llamaste. ¿Por qué estás acostada sobre la recepción? ¿Y a que te refieres con la administración del hotel?"
Stelle se incorporó con un movimiento algo torpe y se rascó la mejilla.
"Resulta que como accionista tengo poder de dirección aquí. Y el jefe de recepción, un tal Philip, no parecía entenderlo. Así que tuvimos… una pequeña discusión."
Marzo parpadeó.
"…¿Perdón?"
"Bueno, yo diría que fue una charla educativa." Infló el pecho con orgullo. "Le expliqué que estaba hablando con alguien que podría despedirlo con una sola llamada."
Marzo se quedó mirándola sin palabras.
"Stelle…"
"¿Qué? Técnicamente es cierto."
Marzo suspiro y se pasó una mano por la frente.
"¿Y luego?"
"El Viejo Oti pasó por aquí, escuchó parte del intercambio y le dio el día libre a Philip. Dijo que si quería podía encargarme yo de la recepción por hoy." Se cruzó de brazos. "Así que aquí estoy."
Marzo miro a su alrededor, varias miradas curiosas se desviaron hacia ellas. Algunos huéspedes susurraban mientras las veían con ojos brillantes e un par incluso parecían estar tomando fotografías discretas.
Ah.
Claro.
La imagen comenzó a encajar sola.
El Expreso Astral no era precisamente desconocido. Tener a una de sus miembros atendiendo la recepción aunque fuera por unas horas era una buena publicidad, y lo mejor de todo, era gratuita.
"…Ya veo." Murmuró.
"¿Eh?"
"Nada."
Un cliente carraspeó. Stelle se enderezó de golpe, mientras adoptaba una postura más formal y procedía a resolver la consulta con sorprendente rapidez. Cuando el hombre se fue, volvió a dejar caer el peso sobre el mostrador.
Marzo parpadeo tontamente ante la vista que desafío todo lo que sabía sobre Stelle.
"Es aburridísimo."
Marzo inclinó la cabeza.
"Entonces, ¿por qué me llamaste?"
Stelle hizo un puchero.
"Porque intenté llamar a Himeko y me dijo que tenía una reunión con Jade, Topaz y Aventurino. Intenté con Dan Heng y me dijo que aunque le gustaría ayudarme estaba actualizando archivos. Welt estaba buscando granos de café para Himeko y no podía moverse. Y Aleph…"
Stelle fruncio el ceño disgusto mientras resoplaba.
"Contestó la llamada. Escuchó lo que quería decir y me dijo que dejara de molestarlo y de hacerle perder su valioso tiempo. Luego de eso me colgó, por lo que vi también me bloqueó así que ya no puedo llamarlo."
"Ah."
Stelle se encogió de hombros, fingiendo indiferencia. Aunque por su expresión Marzo podía darse cuenta de cuan molesta estaba.
"No es que necesitara su ayuda. Sólo pensé que sería menos tedioso si alguien venía a hablar conmigo."
"¿Que fue lo que pasó con ustedes? Hasta donde se, eran realmente unidos ¿No podrían dejar de pelear y ya?"
Stelle abrió sus ojos con sorpresa, como si no se hubiera esperado aquella respuesta.
Marzo entrecerro sus ojos.
"... Y tu... después de llamar a todos los demás."
"No llamé a todos."
"¿No nombraste a todos?"
Stelle frunció el ceño.
"Bueno, eso es..."
Marzo dejó escapar un resoplido.
"Ya veo. Era la última opción ¿Verdad?" Comentó mientras se cruzaba de brazos.
"No lo digas así."
Marzo la miró.
"¿No lo soy?"
Stelle abrió la boca, la cerró, volvió a apoyarse en el mostrador.
"Sólo llamé primero a quienes pensé que estaban más involucrados en este tipo de cosas. Eso es todo."
"... Y después de ser rechazada por todos recordaste que existo."
"Eso no es justo."
Marzo alzó una ceja.
"¿Ah, no?"
Stelle apartó la mirada hacia la fila que avanzaba con desesperante lentitud.
"Sólo… quería que alguien viniera. ¿De acuerdo? Esto es aburrido. Y después de que todos me rechazaran, no tenía ganas de quedarme aquí sola."
Marzo observó la pantalla de reservas, el flujo interminable de nombres, un suspiro escapó de su boca mientras se paraba al lado de Stelle.
"Podrías habérmelo dicho así desde el principio."
"Lo estoy diciendo ahora."
Marzo se inclinó hacia el mostrador y tomó la tableta que descansaba junto al teclado.
"¿Qué tengo que hacer?"
Stelle parpadeó.
"¿Me ayudaras?"
"Bueno..." Marzo desvío su mirada. "Ya estoy aquí y de todas formas no tengo nada que hacer así que podría darte una mano."
"¡Marzo!" Sintiéndose tan genuinamente conmovida Stelle envolvió a Marzo en un gran abrazo de oso.
"¡No puedo respirar!"
.....
"Hmm~" Marzo tarareaba distraídamente mientras deslizaba el dedo por la pantalla de su teléfono. Sus piernas colgaban del asiento mientras balanceaba los pies sin prestar demasiada atención, pero pronto se desconcertó al ver una serie de fotos curiosas. "...?"
Stelle, que llevaba varios minutos mirando su teléfono apagado como si pudiera revivirlo con pura fuerza de voluntad, se inclinó de inmediato sobre el hombro de Marzo.
"¡Dejame ver!"
Se apoyó encima de ella, aplastándole la mejilla contra la cabeza sin ningún tipo de delicadeza.
"¡Oye! ¡Espacio personal!"
"¡Shh!"
Pero pronto su emoción se marchito por completo. Haciendo uso de sus 5.000.000 de IQ Stelle unió las pistas incriminatorias delante de su mirada.
Aleph + muchas mujeres + ignorarla cruelmente = ¡Aleph se volvió un gigoló!
"¿Stelle?" Marzo parpadeo con desconcierto al ver a Stelle sonreír.
"Si... Estoy bien..."
Marzo retrocedió lo más rápido que pudo, un escalofrío le recorrío la espalda ante la vista del rostro oscurecido de Stelle mientras su párpado temblaba con ira.
"¡Maldito bastardo!" Gruño provocando que Marzo se cayera del susto por el grito repentino. "¡¿Era esto lo que llevabas haciendo desde hace semanas?! ¡¿Era esto lo importante que tenías que hacer?!"
"¡Stelle! ¡Cálmate!" Marzo intentó quitarle el teléfono, pero Stelle lo sostuvo con demasiada fuerza hasta el punto en que podría romperlo.
"¡Míralo! ¡Míralo bien!"
En la pantalla estaba Aleph junto a Asta. Peppy estaba en sus brazos y él sonreía como si no tuviera ninguna preocupación en el mundo. Asta sonreía y guiñaba el ojo mientras parecía demasiado cómoda a su lado.
"...Bueno, Asta es amable con todo el mundo…" Murmuró Marzo, aunque no sonaba del todo convencida.
"¡Exacto! ¡Y él está ahí aprovechándose de su amabilidad!"
Stelle hizo zoom con el dedo.
"¿Y por qué la tiene tan cerca?"
"¡Porque están en una foto!"
"¡Exacto!"
Marzo parpadeó.
"Eso no tiene sentido."
Stelle pasó a la siguiente imagen.
Aleph estaba otra vez en la Estación. Esta vez Arlan aparecía detrás con los brazos cruzados y una expresión cansada mientras llevaba una bolsa más grande que el mismo de alimento para perros de la más alta calidad. Peppy estaba saltando alrededor de ellos.
"¿Desde cuándo va tanto a la Estación Espacial Herta? Creí que odiaba ese lugar." Preguntó Marzo, mientras ladeaba su cabeza.
"¿Desde cuándo esta haciendo esto?" Preguntó Stelle con una sonrisa rígida.
Marzo deslizó hacia abajo.
Luka tenía el brazo apoyado sobre el hombro de Aleph y ambos parecían estar riendo mientras sostenían salamandras asadas. En otra imagen estaba con Seele y Natasha mientras las ayudaba a llevar suministros médicos. En otra más, con miembros de la Guardia y Gepard uniéndose a su entrenamiento. Y luego apareció una donde Bronya y Cocolia estaba a su lado en la Fortaleza Qlipoth.
Marzo se quedó en silencio.
"...Ah."
Stelle no dijo nada durante varios segundos. Solo siguió mirando la pantalla con una intensidad realmente feroz.
"Claro, Belobog." Murmuró finalmente.
Marzo se llevó un dedo a la barbilla.
"Bueno… tiene amigos allí."
"Sí. Amigos. ¡Como si no estuviera haciendo esa cara de 'la vida es maravillosa y estoy rodeado de mujeres inteligentes'!"
"...Creo que estas exagerando en serio. ¿Que te hizo Aleph para que seas tan hostil hacia él?"
Stelle pasó a la siguiente.
Yanqing parecía estar discutiendo algo con él, el General Jing Yuan parecía divertido y a la vez exasperado mientras los observaba desde su escritorio. En otra foto Qingque estaba inclinada hacia él con una sonrisa sospechosa mientras sostenía un manual de reglas de Jade Celestial.
"Qingque seguro lo arrastró a jugar…"
"¡Y él seguro aceptó encantado!"
También había una en la que él y un extraño Nimbo Caballero corrían llevando barriles en sus brazos mientras otros Nimbo Caballeros los perseguían y... ¿Era esa la hija de Yukong quien corría junto a ellos?
En otra Sushang levantaba el pulgar, Guinaifen invadía medio encuadre mientras levantaba un Diting, Huo Huo estaba demasiado cerca con un rostro que parecía que lloraría en cualquier momento.
Más abajo aparecía una en la que Fu Xuan se quedó mirándolo con una expresión difícil de interpretar mientras Aleph intentaba explicarle algo.
También había una de Aleph comiendo dangos con Acheron en el Arrecife Flujosueño.
Marzo sintió que su cerebro intentaba procesar demasiada información a la vez.
"...¿Por qué siempre está rodeado de chicas bonitas?"
Stelle levantó lentamente la vista.
"Porque es un profesional."
"¿Profesional en qué?"
Stelle respiró hondo.
"En ser un bastardo."
Marzo abrió la boca.
"¿Crees que…?"
Stelle empezó a caminar de un lado a otro, todavía con el teléfono en la mano.
"Nos rechazó."
Marzo alzó un dedo.
"Te rechazó a ti..."
"Dije, que nos rechazó, además el dijo que estaba ocupado y que tenía cosas importantes que hacer."
Se detuvo y volvió a mirar la pantalla.
"Y resulta que lo importante era viajar por el universo sacándose fotos con montones de chicas."
Marzo tragó saliva.
"Tal vez solo estaba… socializando. Además no sabemos que tan veraces son las fotos ¿Siquiera revisaste quien las subió?"
"Claro. Socializando." Stelle señaló otra imagen donde Fu Xuan casi se apoyaba sobre él. "Muy académico todo."
Marzo se inclinó un poco más para observar quien subía la imagen.
"... ¿"Aha_isA_CrazyBitch78"?" El rostro de Marzo se volvió inexpresivo mientras veía el nombre de usuario, definitivamente era de Aleph.
¿Pero quien había subido esas...?
Ambas chicas se sorprendieron cuando una notificación les aviso de un nuevo posteo. Al entrar lo que los recibió fue la vista de la foto de un gigante musculoso de piel roja brillante con dos grandes cuernos en su cabeza y una hada de cabello rosa con ropa azul posando de una manera extrañamente genial mientras científicos de la Estación Espacial Herta se asustaban con su presencia.
"Oh así que fue Nappea."
Stelle apretó el teléfono hasta que sus nudillos se pusieron blancos.
"Si era esto." Dijo con una calma. "Al menos pudo haber sido honesto."
Marzo retrocedió unos pasos.
"Stelle…"
"Estoy tranquila."
Su ojo volvió a temblar.
"Completamente tranquila."
"Tal vez estaba probando mercados nuevos…" Dijo Marzo.
Stelle se giró lentamente hacia ella.
"Exacto."
Marzo se congeló.
"No era lo que quise decir."
"Ahora todo tiene sentido." Stelle volvió a mirar la pantalla.
"¿Y si… simplemente quería un tiempo de descanso alejado de los demás? Tal vez su estado actual lo afecto más de lo que realmente quiere admitir."
Stelle resoplo con desdén.
"Claro que sí."
"Stelle…" Marzo fruncio el ceño mientras la miraba con seriedad.
"Tal vez me vio como un estorbo en su agenda."
"Eso suena… muy cruel. ¿Estas segura de que realmente estas mirando lo que ocurre y no forzándolo a encajar con el escenario mental que creaste tu misma?"
Stelle abrió sus ojos con sorpresa mientras se volteaba hacia Marzo.
"Stelle ¿no te has dado cuenta? Intentas forzar sobre Aleph una visión negativa como si te hubiera hecho algo malo."
Marzo tomó el teléfono de Stelle, al tocar el botón para encenderlo pudo darse cuenta de que aún le quedaba un poco de batería.
"¿Realmente fue tan duro como tu decías?"
Antes de que Stelle pudiera acercarse a quitarle el teléfono de las manos, Marzo le mostró un chat.
[Aleph: "Lo siento si fui un poco duro contigo."]
[Aleph: "Pero lo que estoy haciendo es realmente importante y no puedo distraerme, si hay algo de lo que quieras hablar ¿Podria esperar hasta más tarde cuando este libre?"]
Stelle intento negar con su cabeza.
"No... Pero el me bloqueo."
Marzo suspiro antes de mostrarle el estado de los contactos.
"No, no lo hizo."
Stelle desvío su mirada mientras cruzaba sus dedos.
"Esto tiene que parar de una vez. Será mejor que seas honesta y me expliques que pasó, y por qué desde hace casi siete semanas tu y Aleph llevan comportándose de forma forma tan extraña."
Marzo se cruzó de brazos mientras le daba a Stelle su ultimátum.
"¡Yo...!" Stelle intento darle su argumento pero las palabras se le atascaron en la garganta.
"Stelle."
"¡Yo no estoy equivocada!" Grito mientras miraba a Marzo con ojos llorosos.
"Como se atreve... yo, yo no quiero."
Sin siquiera darle una oportunidad a Marzo de acercarse Stelle corrió, tan fuerte y lejos como pudo mientras se convencía a si misma.
"No quiero, no quiero... ¡Maldito idiota! ¿Por que siempre haces cosas que te hacen daño? ¿Por que no puedes dejar que otro sufra en tu lugar?"
Stelle se limpió una pequeña lágrima que le bajo por el rabillo del ojo.
"N-No quiero perder a mi hermano otra vez..."
Varios recuerdos cruzaron por su mente mientras la imagen de dos pequeños de cabellera plateada y ojos dorados eran sometidos a cirugías y procedimientos médicos por parte de una mujer de cabello verde.
"Ella nos hizo cosas mucho peores de lo que Ruan Mei te hizo a ti ¿Por que te gusta exagerar?"
Si no hubiera sido por el recordatorio de Klein, White Snake podría haberse olvidado por completo de suministrarles sedantes para que no sintieran nada.
"Yo... no estoy equivocada."
*************
Sentado en una silla metálica dentro del laboratorio, Aleph sostuvo un tenedor con la mano derecha mientras cuatro agujas insertadas en sus brazos drenaban su sangre con un flujo constante hacia las bolsas suspendidas a su lado.
Aleph masticó con calma mientras observaba la espalda de la genio; brevemente se imaginó a sí mismo empalando una enorme estalactita de hielo allí, lo que provocó que las comisuras de sus labios se levantaran un poco.
Sus manos se movían con precisión mientras comparaba muestras recientes con registros previos. Sobre la mesa, varias pantallas proyectaban secuencias biológicas ampliadas, estructuras celulares resaltadas en diferentes colores, patrones que cambiaban con cada ajuste que ella realizaba.
En una bandeja cercana reposaban otras muestras que claramente no le pertenecían.
Ruan Mei inclinó ligeramente la cabeza con cierta fascinación.
"Interesante…"
Aleph suspiró.
"¿Debería sentirme halagado o preocupado cuando dices eso?"
"No es necesario que sientas nada en particular."
Las bolsas terminaron de llenarse con un ligero sonido mecánico que indicaba el máximo permitido.
Aleph dejó el plato a un lado.
Con movimientos cuidadosos se retiró las agujas una por una. La sangre manó brevemente antes de que su regeneración se encargara de cerrar las pequeñas heridas.
Tomó su camiseta y se la colocó antes de volver a tomar la bandeja con postres.
Ruan Mei finalmente se giró para mirarlo con tranquilidad mientras tomaba asiento en una silla cercana a él.
"Después de lo ocurrido la última vez, esperaba un cierto nivel de hostilidad de tu parte."
Aleph ajustó la tela sobre su hombro antes de responderle.
"No existe tal noción como la del odio eterno mientras el interés de ambas partes sea plausible... Tú tienes algo que deseo y yo tengo algo que deseas. ¿Para qué involucrar sentimientos personales en un mero intercambio? Si ni siquiera fuera capaz de dejar de lado los viejos rencores e insistiera en ignorar el decoro y la decencia más básicos, entonces ni siquiera debería haber recurrido a ti en primer lugar, ahorrándome las molestias tanto a mí mismo como a ti. ¿No lo crees?"
Ruan Mei parpadeó mientras le daba una mirada más profunda antes de simplemente asentir con indiferencia.
"¿Quieres más postres? La cantidad de sangre que dejaste en las bolsas fue bastante."
Aleph miró por un momento la bandeja antes de tomar uno.
"Me gustaría agradecértelo, gracias a tu aporte mi investigación ha tenido un avance interesante."
Aleph simplemente asintió, se puso de pie y tomó su chaqueta en preparación para salir de la habitación.
"¿Vas a retirarte tan pronto?"
Aleph deslizó el brazo por la manga con calma.
"Me parece que ya he completado la parte de nuestro acuerdo por hoy. ¿Debería haber alguna razón para quedarme? ¿Tal vez necesitas algo más?"
Ruan Mei apoyó el codo sobre el apoyabrazos, observándolo como si buscara discernir algo en él.
"Tu tejido respondió más rápido que la última vez."
"Eso era de esperarse."
"¿Has hecho algo que podría haber causado una mutación importante?"
Aleph tomó un último bocado del postre.
"Optimicé el umbral de activación según tus sugerencias. Fue un poco complicado de lograr al principio, pero el progreso ha sido constante."
Ella se levantó despacio y caminó hasta una de las pantallas. Un gesto de su mano hizo que las secuencias celulares se expandieran en patrones tridimensionales.
"Hay una oscilación nueva que no estaba en los registros previos."
"He estado integrando otros factores, comprobando su viabilidad y la posibilidad de una mutación a largo plazo."
Ruan Mei giró el rostro hacia él.
"Ya veo."
Aleph estiró su cuerpo.
"¿Eso era todo lo que deseabas comprobar?"
Ruan Mei cambió la proyección mostrando los resultados de otras muestras.
"¿Estarías interesado en participar en un proyecto conjunto conmigo, la Señora Herta y Tornillum? Anteriormente lo había descartado debido a lo que les ocurrió a los sujetos de pruebas anteriores. Pero creo que contigo podría ser diferente."
Aleph se detuvo delante de la puerta antes de voltearse para darle una mirada de reojo.
"¿Cuál es el objetivo del proyecto que propones?"
Ruan Mei mordió un postre mientras le enseñaba la imagen en la tableta cercana a ella. El ser en la imagen no se veía muy diferente a una babosa, aunque su color era particularmente distinto a las normales, mientras que su exterior parecía tener alguna especie de escamas.
"Estudiar a seres que naturalmente siguen la Vía Voracidad."
.....
Mientras avanzaba por el corredor principal de la Estación Espacial Herta, Aleph permitió que el planteamiento de Ruan Mei tomara forma completa en su mente en lugar de reducirlo a una provocación atractiva o a una simple imprudencia.
La pregunta era ¿que beneficio podría obtener de ello?
Aleph no dudaba de su capacidad para sobrevivir al experimento. Lo que evaluaba era la magnitud del cambio que podría derivarse de ese contacto y si dicho cambio conservaría coherencia con la estructura que había consolidado tras los acontecimientos recientes. La adaptación es útil cuando fortalece un eje; es problemática cuando introduce una desviación que altera prioridades.
Doblando el corredor hacia el núcleo central, pasó junto a una de las marionetas de Herta. Al verlo pasar a su lado la marioneta le ofreció unas palabras.
"Su compensación por la expansión del Universo Simulado: La Plaga ha sido acreditada. La Señora Herta desea continuar observando su participación activa en la exploración de los secretos del Cosmos, y también le transmite su satisfacción por la frecuencia con la que los Aeones parecen manifestar interés en usted."
Aleph sonrió irónicamente mientras miraba a la muñeca.
"Ya veo. Extiendele un agradecimiento de mi parte."
La marioneta inclinó levemente la cabeza antes de reanudar su trayecto.
Aleph continuó hacia el área de suministros, donde el ancla espacial se mantenía estabilizada en el centro de la sala.
**********
El aire frío cortaba suave contra la piel. Afuera de la cueva secreta, el cielo estaba cubierto por un velo de auroras verdes y violetas que se extendían como ríos de luz sobre Jarillo-VI. Aleph observaba en silencio, fascinado, con los brazos apoyados sobre las rodillas. Sus ojos brillaban con ese encanto infantil que siempre tenía cuando miraba el cielo que tanto amaba.
Bronya estaba sentada a su lado, pero no lo miraba a él. Miraba sus manos.
Había intentado tres veces acercarlas. Tres veces se había detenido a medio camino.
"Respira. No es tan difícil. Solo toma su mano."
Aleph soltó un pequeño murmullo sorprendido cuando una hebra de luz atravesó el cielo.
"Es… increíble." Dijo sin disimular su entusiasmo. "No sabía que podían verse así de cerca."
Bronya tragó saliva, su corazón golpeaba fuerte, demasiado fuerte.
"Sí." Contestó mientras se maldecía internamente al notar que su voz salía en un tono más bajo de lo esperado. "Jarillo-VI… tiene su encanto."
Aleph asintió sin notar realmente nada fuera de lugar. Estaba completamente concentrado en el cielo.
Bronya lo miró de reojo, su perfil tranquilo. Esa expresión amable y el pequeño brillo en sus ojos que tenía cuando algo lo maravillaba.
"Vamos. Hazlo, no seas una cobarde."
Su mano se movió muy despacio, como si temiera romper algo. Rozó los nudillos de Aleph con un ligero toque.
Él parpadeó y la miró con confusión.
"¿Bronya?"
Ella casi retiró su mano.
Casi.
Pero logró cerrar sus dedos sobre la suya antes de que el miedo la venciera.
"Es…" Intentó buscar una excusa rápida, pero ninguna que pudiera pensar sonó convincente. "Hace… frío."
Aleph miró sus manos entrelazadas con calma mientras parpadeaba.
"Ah. Sí. Tiene sentido." Comentó mientras desviaba su mirada.
Bronya no pudo evitar sentirse un poco culpable. Él no cuestionó sus palabras en lo absoluto y lo aceptó tal como era, como si fuera lo más normal del mundo.
Bronya sintió un nudo en la garganta y un ligero pinchazo en su pecho.
"¿Es así de fácil para él…? ¿Si intentara abrazarlo sería lo mismo, le haría esto a cualquier otra sin pensar mucho en ello?"
Desvió la mirada hacia las luces del cielo.
Por un momento pensó en rendirse, quizás alguien como ella no tenía atractivo alguno para un viajero que entre las estrellas, puede observar a innumerables mujeres más hermosas e interesantes que ella.
Quizá no había forma de que un hombre como él la mirara de la forma en que quería ser vista.
"Si temes avanzar, lo perderás todo. Sé valiente. Aunque tu corazón tiemble ve hacia adelante, la mujer que eduqué no es ninguna cobarde."
La voz de Cocolia resonó en su mente dándole fuerzas.
Bronya respiró hondo, mientras ajustaba sus pensamientos.
Se movió despacio, apoyando su mano libre en la nieve para estabilizarse, y antes de que Aleph pudiera preguntarle algo, se sentó sobre su regazo.
Él la sostuvo por la cintura por mero reflejo, sin parecer perturbado en lo más mínimo. Aunque por alguna razón Bronya creyó ver que sus ojos temblaban.
"¿B-Bronya? ¿Tienes más frío?"
Ella asintió con rigidez, aunque la vergüenza la estaba quemando viva.
"Un poco… sí."
Aleph la rodeó con sus brazos en silencio, como si estuviera intentando protegerla del frío.
Bronya apretó su pecho con una mano. La tela del abrigo se arrugó bajo sus dedos, una parte de sí misma se llenó de tristeza al no sentir una reacción de su parte.
Ella levantó la vista.
Lo vio a él, ese rostro que había permanecido por tantas noches en su mente o visitándola en sueños.
La tranquilidad absoluta en su rostro, su bondad y un ligero toque de una torpeza encantadora.
"…Aleph." Dijo en voz baja mientras reprimía el temblor en su cuerpo. "Mira hacia aquí."
La diferencia de alturas hizo que su mirada quedara justo en línea con la de ella.
Bronya levantó los brazos y los enroscó alrededor de su cuello.
Se acercó con rapidez, lo suficiente como para que Aleph no pudiera reaccionar a tiempo.
Podía sentir su propio pulso en las puntas de sus dedos.
Fue en ese instante en el que sus labios se tocaron en un beso torpe, inexperto y cálido, cargado de los sentimientos que Bronya no se atrevía a decirle.
Aleph se quedó inmóvil con los ojos muy abiertos por la sorpresa, casi parecía como si hubiese visto un fantasma.
Bronya apretó los ojos, convencida de que lo había arruinado todo y de que él la apartaría.
"Tonta... tonta Bronya, lo arruinaste... ahora Aleph se irá para siempre, ya ni siquiera querrá mantenerse como amigo de Bronya. Lo arruinaste, lo arruinaste todo."
Iba a separarse, pero la reacción de Aleph inutilizó sus planes.
Su brazo la tomó de la cintura con fuerza y la atrajo hacia él, profundizando aquel torpe beso.
Bronya soltó un gemido ahogado mientras sus ojos se ponían llorosos ante esta nueva, cálida y extraña sensación que se extendía por su cuerpo como una corriente eléctrica mientras sus lenguas se entrelazaban.
Aleph la sostuvo con más firmeza, como si tuviera miedo de que se alejara.
"Ah."
Cuando por fin se separaron, Bronya jadeó mientras su rostro ardía tanto que apenas podía pensar.
Antes de que él pudiera decir algo, ella escondió su rostro en su pecho, enterrando sus mejillas calientes contra él.
No quería que él viera la expresión vergonzosa en su rostro. Sus dedos se aferraron a la tela de su chaqueta con fuerza.
Aleph levantó una mano y dudó por un corto instante antes de comenzar a hacer círculos en su espalda.
Bronya tragó saliva mientras intentaba encontrar el valor para decir sus siguientes palabras.
"E-entonces… ¿Significa que... a Aleph..." Su cuerpo se apretó contra el suyo, su garganta se cerró por un corto instante mientras intentaba exprimir las palabras que no se sentía segura de decir. "…le gusta Bronya… tanto como a Bronya… le gusta Aleph…?"
Su corazón golpeaba tan fuerte que no podía oír otra cosa. No tenía el coraje suficiente como para levantar su mirada para observar la expresión en su rostro, pero su mano se negaba a soltar su chaqueta.
Por un corto instante Bronya se preguntó si la sensación cálida que sentía en su estómago era esa que Pela había descrito según las novelas que le gustaba leer como "mariposas en el estómago".
*********
Aleph terminó su recorrido del día y se dio una ducha más larga de lo habitual. Al salir, con su cabello todavía húmedo, cruzó el vagón panorámico y se dejó caer en uno de los sofás donde cerró los ojos mientras colocaba sus manos detrás de la cabeza.
Dan Heng se encontraba en una mesa cercana preparando té.
Aleph abrió un ojo al escuchar un sonido familiar, Corruid estaba en el hombro de Dan Heng.
La lagartija lo miró con absoluta indiferencia mientras volvía a moverse tranquilamente por el hombro de su amigo.
Aleph cerró el ojo otra vez.
Dan Heng observó su expresión con curiosidad.
"¿Te ha ocurrido algo, Aleph?"
Aleph suspiró y soltó un bostezo.
"En las últimas semanas han ocurrido demasiadas cosas demasiado rápido. Creo que podría haberme apresurado..."
Aleph abrió sus ojos y miró el techo.
"No estoy seguro de que mis acciones hayan sido correctas."
Giró su cabeza para poder observar a Dan Heng.
"Hay una decisión en particular que cuanto más la analizo, más siento como si lo que escogí es algo innecesariamente estúpido."
Dan Heng sostuvo la taza entre las manos.
"Equivocarse de esa forma es normal."
Aleph abrió completamente los ojos y se giró para mirarlo.
"Todos aquí han cometido una buena cantidad de errores. Algunos lo suficientemente graves como para marcar el resto de sus decisiones. Nadie en el Expreso actúa desde una trayectoria impecable."
Dan Heng acarició la cabeza de Corruid con uno de sus dedos mientras observaba a Aleph.
"La diferencia no es la ausencia de fallos. Es la capacidad de reconocerlos y seguir avanzando."
Aleph ajustó su posición para poder sentarse mientras apoyaba sus codos sobre sus rodillas, entrelazando sus manos.
"Hubo circunstancias que despertaron en mí una necesidad de mejorar, no sé si es algo bueno o malo."
Alzó la vista con una mueca insegura.
"Pero esa necesidad… puede empezar a convertirse en algo más insidioso."
Dan Heng suspiró mientras le dirigía una mirada comprensiva.
"¿Crees que podrías haber tomado una decisión precipitada en el calor del momento?"
Aleph asintió.
"Creo que tal vez en algún punto en concreto dejé de querer hacer lo correcto y empecé a querer demostrar que podía hacerlo mejor."
"Eso es más común de lo que crees."
Aleph lo miró en silencio, como si esperase una explicación.
"Cuando me uní al Expreso Astral, adaptarme fue difícil. No estaba acostumbrado a un ambiente como este tras mi salida de la Prisión de los Encadenados y mi tiempo trabajando en la Corporación... Se podría decir que eran mundos completamente opuestos y podría haber terminado actuando de una forma impropia, aunque eso terminó cuando el Sr Yang y Marzo me pusieron en mi lugar, aunque esa es una historia para otro momento."
Sostuvo la taza mientras daba un sorbo.
"Desde que tú y Stelle se unieron, los problemas de gran escala han aumentado en frecuencia. Es comprensible que tras someterse a ese tipo de presión continuamente tus pensamientos puedan jugarte una mala pasada de ese tipo."
Los ojos de Aleph temblaron mientras su mirada se cruzaba con los ojos tranquilos de Dan Heng.
"Sé el tipo de persona que eres, Aleph Avesta. Puedes ser infantil, torpe y algo idiota pero sé que no eres inherentemente malvado, todos cometen en su vida una buena cantidad de malas acciones por distintas razones. Pero no todos sienten culpa por ellas, la gran mayoría busca justificarse mientras que tú te culpas por todo, incluso aquello que realmente no es tu culpa. Puedo estar seguro de que incluso si haces algo malo buscarás con todas tus fuerzas compensarlo de alguna manera para enmendar tu error, porque ese es el tipo de persona que eres."
Aleph bajó la vista hacia el suelo
"¿Cómo puedes estar seguro de tus palabras? ¿Y si cometieras un error en tu juicio?"
"Hmm." Dan Heng dejó la taza en la mesa y observó a Aleph con una sonrisa. "¿No me acabas de dar tú mismo la razón? Si aceptaras tranquilamente mis palabras tal vez habría generado alguna duda en mi juicio pero al ver que incluso tras ellas sigues cuestionándolas en lugar de usarlas como un justificante para tus acciones, puedo mantener con firmeza mi posición."
Aleph le dirigió una mirada estupefacta, aunque rápidamente desvió la mirada mientras se sentía un tanto avergonzado.
"Yo... am ¿Has visto a Welt y Himeko?"
Dan Heng parpadeó ante el repentino cambio de tema.
"... Ahora que lo pienso, no creo haberlos visto en todo el día." Murmuró con desconcierto.
Mientras ambos se preguntaban por Welt y Himeko, la puerta principal del vagón se abrió.
"¡Finalmente en casa!" Gritó Marzo mientras entraba.
Stelle entró y se sentó en el sofá más lejano al de Aleph, Marzo soltó un suspiro exasperado al verla y se sentó junto a Aleph.
"¿Eh?" Marzo parpadeó con desconcierto al ver las expresiones en sus rostros. "¿Ocurrió algo mientras no estábamos?"
Aleph se rascó la nuca con algo de vergüenza, intentó pensar en una excusa para Marzo pero afortunadamente una interrupción se presentó en el momento en el que los teléfonos de los cuatro comenzaron a vibrar.
Al abrir el chat grupal del Expreso Astral pudieron ver que Welt había enviado un archivo titulado "Invitación Formal".
[Welt Yang: "Mientras Himeko y yo reuníamos suministros en Penacony antes de partir para realizar el encargo solicitado por la Señora Herta y Ruan Mei, recibimos este comunicado del General Jing Yuan."]
[Invitación Formal]
"Al honorable Expreso Astral, y sus estimados viajeros entre senderos y custodios de memorias estelares.
Bajo el firmamento que guía al Luofu y en nombre de la Alianza Xianzhou, extiendo esta carta con sincera estima. El Torneo de Habilidades Estelares abrirá nuevamente sus puertas, esta vez en la cubierta restaurada del Bifurcacielos, nave que antaño conoció la guerra y que ahora acogerá destreza y disciplina.
La presencia de quienes recorren las rutas del cosmos con integridad no solo honraría el evento, sino que fortalecería los lazos forjados entre nuestras sendas. Se han dispuesto asientos dignos de invitados distinguidos, para que contemplen las artes marciales y estratégicas que florecen bajo nuestro estandarte.
Que el viaje sea propicio y la observación provechosa."
Los ojos de Marzo brillaron mientras en su mente se reproducían miles de escenarios que había observado en películas.
"¿Un torneo en una nave de guerra restaurada? ¡Eso suena exactamente como esas películas donde todos los maestros se reúnen para probar quién es el más fuerte!"
Rápidamente comenzó a revisar en su bolso si tenía suficientes memorias listas para su cámara y así poder fotografiar absolutamente todo.
"¿Crees que haya algún anciano misterioso que pelee con una jarra de vino en la mano? ¡Sería increíble!"
Dan Heng asintió levemente.
"Regresar al Luofu... no suena como un mal plan ¿Qué piensan ustedes al respecto?"
Stelle dejó escapar una risa ligeramente maliciosa mientras sonreía como un político que logró hacer que las masas ingenuas creyeran en sus promesas de campaña.
"¡Seré la dama más rica bajo los cielos!"
Miró la pantalla con interés.
"La clave será observar antes de decidir, las apuestas imprudentes conducen a la desgracia y esta dama es una que busca evitarlas mientras abraza el camino hacia la fortuna y la dicha eterna."
Marzo le dirigió una mirada extraña.
"... ¿Por qué comenzaste a hablar de forma tan rara?"
Aleph sostuvo el teléfono unos segundos más.
"… ¿Un torneo? Suena interesante." Las comisuras de sus labios se alzaron débilmente en una sonrisa ante la perspectiva de cuánta "inspiración" podría tomar de las artes marciales de los participantes, mientras deslizaba un dedo por la pantalla con calma. "Reunir a combatientes de distintos estilos en un entorno donde están obligados a exhibir sus técnicas… es una oportunidad poco común, tal vez pueda aprender un movimiento o dos."
Marzo lo sacudió por los hombros.
"¡Será increíble! ¿Te imaginas si hay un gran maestro con artes místicas como las de las películas? ¡Ahhh! ¡No puedo esperar!"
[Himeko: "Me alegra que la invitación los entusiasme tanto, espero que los cuatro puedan divertirse asistiendo." ]
Marzo parpadeó con confusión mientras leía el mensaje.
"¿Los cuatro?"
[Welt Yang: "El siguiente encargo para la Señora Herta y Ruan Mei requiere que Himeko y yo movilicemos el Expreso Astral. Debido a las circunstancias alrededor de esto no podremos asistir, es una auténtica lástima pero así es el mundo de los adultos, Marzo."]
[Welt Yang: "Me habría complacido asistir y observar el torneo personalmente junto a todos ustedes. Sin embargo, el deber nos reclama en otra dirección."]
[Welt Yang: "Les deseo buena suerte. Espero que puedan disfrutar del evento. Si es posible, graben los combates. Me gustaría darles un vistazo más adelante."]
[Himeko: "Ya casi hemos terminado de reunir los suministros necesarios. Estaremos en camino pronto. Hasta entonces, pueden ir preparando sus maletas para su estancia en el Luofu."]
