Ficool

Chapter 53 - Fin de la lucha

Christelle: "Pensar que habría un lugar como este en las profundidades del colegio…", comentó mientras examinaba los alrededores con escrutinio.

Sacudiéndose la leve sensación de mareo, Harry se levantó del suelo y observó cómo una mujer, con el rostro completamente cubierto por una máscara de tela y una capa, se acercaba desde la entrada de la cámara. Vestía un revelador vestido ceñido y llevaba un bastón en una mano. Sus pasos resonaban por la estancia, lentos y sin prisa.

Luego miró al basilisco, que se retorcía entre lo que parecían ataduras formadas por oscuras cadenas de metal. Aunque desconfiaba de la recién llegada, Harry no se permitió pensar demasiado en ella al ver que no le prestaba atención. Guardó en el bolsillo lo que quedaba del diario y se apresuró a acercarse a Ron.

Al llegar junto a él, notó con gran alivio que su pecho aún subía y bajaba rítmicamente. Sin embargo, todavía se distinguían leves marcas en su cuello, como si unas manos lo hubieran estrangulado.

**Mmm…**

Mientras revisaba a Ron, un quejido somnoliento sonó no muy lejos. Al volver la mirada, vio a Ginny despertarse del coma y sentarse en el suelo.

Dejando a Ron en el suelo, Harry se puso de pie y se apresuró hacia Ginny. Pasó junto a la misteriosa mujer, que seguía contemplando el lugar con fascinación.

**Parpadeo**

Los ojos de Ginny se abrieron con somnolencia. Durante unos instantes, su mirada permaneció desenfocada y llena de desconcierto, pero la confusión fue desapareciendo gradualmente a medida que recuperaba la claridad.

Observó sus alrededores y, finalmente, fijó la vista en el basilisco, que continuaba retorciéndose no muy lejos de ella. Sin embargo, aquella visión quedó rápidamente bloqueada por la desaliñada figura de Harry, quien se acercaba con una expresión preocupada en el rostro.

El aspecto de Harry no era muy bueno. Al haberse quitado la túnica, su camisa blanca quedaba expuesta, salpicada y manchada de sangre y suciedad. Parte de aquella sangre pertenecía al basilisco; el resto provenía de los cortes y magulladuras que había sufrido durante la batalla.

Dejando eso de lado, su muñeca derecha estaba claramente rota, a juzgar por el ángulo antinatural en el que se encontraba. Su cabello y su rostro también estaban revueltos y cubiertos de suciedad. Además, de uno de los bolsillos de su pantalón sobresalía un diario de cubierta negra, ligeramente doblado.

Ginny: "Harry…"

Intentó hablar, pero de inmediato un pesado sentimiento de culpa la abrumó y ahogó su voz, mientras las lágrimas comenzaban a deslizarse por su rostro.

"Harry, yo… yo intenté decíroslo, pero delante de Percy no fui capaz. Fui yo, Harry, pero te juro que no quería… Ryddle me obligaba a hacerlo, se apodero de mí y…"

Mientras intentaba explicarse presa del pánico y con la voz ahogada entre lágrimas, Ginny divisó la figura de Ron desplomada en el suelo, no muy lejos detrás de Harry. Tenía marcas en el cuello y se encontraba en un estado igual de desaliñado.

Tanto su voz como sus pensamientos se detuvieron por un momento, mientras toda clase de ideas terribles comenzaban a cruzar por su mente.

Harry: "Ya está bien, todo ha terminado. Ryddle… se ha ido y el basilisco, como ves, está siendo contenido". Sacando el diario de su bolsillo, Harry se lo enseño, mostrando los claros agujeros que lo atravesaban y destacaban su estado dañado.

Ginny: "Ron-".

Harry:" Él está bien, solo esta inconsciente".

Ginny soltó una gran respiración contenida con sus palabras, pero la preocupación y culpa volvieron a su rostro nuevamente en el segundo siguiente.

Ginny: "¡Me van a expulsar! Con todo lo que he hecho. Siempre quise estudiar en Hogwarts, desde que vino Bill, y ahora tendré que irme y ¿Qué pensaran mis padres?".

Harry: "Ginny, relájate. Le explicaremos a Mcgonagall lo que sucedió, no fue tu culpa. Además, tanto Ron, como Fred y George o tus padres, todos ellos solo están preocupados por ti y esperan que puedas estar bien…".

Harry trato de calmarla con sus palabras, pero en medio de ellas, sus ojos se abrieron ampliamente cuando exclamo.

"¡Es cierto! ¡Extimum! Aún no sé qué le paso, Ginny, ¿sabes algo sobre Extimum? ¿Lo viste antes?"

Ginny: "¿Extimum? Yo creo que-". Ginny lo pensó mucho y finalmente recordó algo, sin embargo, antes de que pudiera hablar fue interrumpida.

Christelle: "¿Al fin terminaron con su escena de reencuentro? Ahora bien, no estoy del todo segura de lo que ha pasado aquí y, aunque sin duda parece una gran historia, no quiero molestarme con todo eso. Sin embargo, tú, niña, mencionaste a Extimum. Dime, ¿sabes dónde está?"

Harry y Ginny se sobresaltaron y sintieron como si una descarga eléctrica recorriera sus cuerpos. Con escalofríos recorriéndoles la espalda, giraron sus miradas de forma algo mecánica hacia la dueña de la voz.

Solo entonces se encontraron con la mujer que Harry había visto antes y a la que Ginny había ignorado hasta ese momento. Se encontraba a apenas unos metros de ellos, tras haberse acercado en completo silencio y en algún momento que ninguno de los dos había notado.

Intimidada por el aire que desprendía la mujer y su voz, Ginny olvidó todos los pensamientos desordenados que corrían por su cabeza y se escondió inconscientemente detrás de Harry.

Un breve silencio se instaló entre ellos, acompañado únicamente por el constante forcejeo del basilisco.

Harry: "Ginny…"

Harry no podía ver sus ojos debido a la máscara, pero podía sentir la intensidad de su mirada y la tensión que llenaba el aire mientras la coerción de la mujer frente a ellos los mantenía inmóviles.

Además, Harry también quería saber qué había pasado con Extimum, por lo que la instó suavemente a responder.

Cuando había llegado allí en un principio, Tom no había respondido con claridad cuando le preguntó por la situación o el paradero de Extimum. En cambio, se había limitado a reír ligeramente antes de invocar al basilisco y ordenarle que lo atacara.

Después de todo lo que había ocurrido, Harry había tenido aún menos oportunidades de preguntar o buscar alguna pista. Ahora, con Tom muerto, ya no había forma de averiguarlo.

Ginny: "Yo… no estoy segura. Solo escuché a Ryddle mencionar que había un chico de pelo plateado molestándolo e interrumpiendo sus planes, y que tenía preparada una sorpresa para él. Después, lo escuché discutir con el basilisco y decir que lo que habían planeado había funcionado. No sé nada más…"

Christelle: "Espera, ¿dijiste Ryddle? ¿Tom Ryddle? No, espera, mejor no respondas a eso. No quiero saberlo."

Sacudiendo la cabeza, Christelle abrió la palma de su mano y mostró un artilugio de apariencia única, con una peculiar brújula en el centro que apuntaba hacia delante.

"Está cerca…Pero… ¿Cuál de los dos?"— Murmurando para sí misma, Christelle miro de forma pensativa el artilugio en su mano antes de girar su vista nuevamente hacia Harry y Ginny—"Además del basilisco, ¿han visto a alguna otra criatura mágica por aquí?"

Harry: "Si, antes, había otra criatura, pero… no sé cuál es su nombre, quiero decir, se parecía a algo que conozco, pero era diferente…".

Christelle: "¿A qué se parecía?". Un brillo parpadeo en los ojos de Christelle bajo su máscara al escuchar su respuesta afirmativa.

Harry: "¿A un zorro?".

Frunciendo el ceño ante su inseguridad, Christelle pregunto: "¿Preguntas o dices?"

Harry: "N-no estoy seguro, se parecía a uno, pero era muy diferente…". Harry realmente no estaba seguro de como describirlo exactamente.

La imagen general se asemejaba a la de un zorro, pero, al mismo tiempo, resultaba difícil asociarla con uno. La criatura que había visto tenía un tamaño intimidante, nueve colas con fuego púrpura en cada una de ellas, nubes bajo cada una de sus patas y un temperamento tan feroz como noble.

No hacía falta ser un genio para saber que no era un simple zorro. Todas sus características peculiares, sumadas al hecho de que lo había visto luchar contra el basilisco, dejaban claro que se trataba de una criatura mágica. Sin embargo, al mismo tiempo, le resultaba difícil relacionar ambas imágenes con un zorro como para referirse a él de esa manera.

Tampoco conocía el nombre oficial de aquella criatura, por lo que se explicó de manera bastante vaga.

Christelle no preguntó más. Era inútil insistir demasiado con un niño que apenas cursaba su segundo año. Sin embargo, aquella información al menos le había dado una pista. No estaba segura de si se trataba de la criatura que buscaba, pero tampoco estaba dispuesta a dejarla escapar si tenía la oportunidad.

** Grito de pájaro **

De repente, el canto de un ave resonó por toda la cámara. Un llamativo fénix rojo apareció de la nada y aterrizó en el hombro de Harry.

Harry: "Fawkes."

Christelle: "El fénix de Dumbledore. Bien, parece que ya están en compañía y yo aún tengo asuntos que atender. Adiós."

Al terminar de hablar, Christelle se preparó para marcharse y seguir la dirección que indicaba la brújula.

Harry: "Espere, aún no te he agradecido por someter al basilisco. ¿Puedo saber tu nombre?"

Dándole una breve mirada a Harry, Christelle respondió sin mucha emoción.

Christelle: "Christelle, Christelle Izorim."

Harry: "Ah, ¿entonces eres familiar de Extimum? Vas a ir a buscarlo, ¿verdad? ¿Puedo ir contigo?"

Sin detenerse, Christelle respondió:

"Haz lo que quieras, pero no te salvaré otra vez si pasa algo."

Ginny: "Harry…"

Harry: "Ginny, debo ir a buscar a Extimum. Él también es nuestro amigo y necesita nuestra ayuda. Quédate aquí y cuida de Ron. Además, Fawkes te hará compañía."

Ginny: "Pero estás herido, no puedes ir así. ¿Por qué no dejas que ella vaya a buscarlo?"

Harry: "Quiero hacerlo."

Harry respondió con determinación. Simplemente no creía que pudiera quedarse sentado esperando tranquilamente, no después de haber llegado tan lejos.

Pero, justo en ese momento, como si hubiera entendido sus palabras, Fawkes se inclinó desde su posición sobre el hombro de Harry y dejó caer algunas lágrimas. Estas se derramaron sobre la piel de Harry y sanaron sus heridas en cuestión de segundos.

Ginny: "¡Vaya!"

Harry: "Mi muñeca… ya no me duele. Gracias, Fawkes."

** Grito de pájaro **

Con un ligero aleteo, Fawkes aterrizó en el hombro de Ginny y asintió levemente en dirección a Harry.

Dándole una sonrisa reconfortante a Ginny, Harry se giró y siguió la figura de Christelle, que ya casi desaparecía en la distancia.

** Sss **

El basilisco volvió a retorcerse ferozmente al ver a Harry marcharse, pero no pudo hacer nada más que asustar a Ginny.

.-.

Moviéndose rápidamente por los laberínticos caminos de las tuberías, Extimum corrió tan rápido como pudo. Aunque parecía que el basilisco lo había golpeado al final de la pelea, en realidad había permitido deliberadamente aquel ataque para escapar con rapidez del enfrentamiento.

Reconoció aquel sonido casi indistinto, aquella sensación de represión, a aquella mujer. Se estaba acercando, así que, sin dudarlo, eligió huir.

No había nada de qué avergonzarse. Extimum simplemente conocía sus capacidades y sabía que no tenía mucho margen de maniobra frente a esa mujer, más allá del que ella misma le concedía debido a su arrogante juguetoneria.

Sin embargo, aún no había llegado demasiado lejos cuando empezó a sentirse cansado. Un agotamiento como ningún otro lo abrumó y lo obligó a reducir el ritmo.

Era como si los músculos de su cuerpo se hubieran convertido en gelatina y toda su fuerza amenazara con abandonarlo. Sus pasos empezaron a flaquear, mientras las nubes que se generaban mágicamente bajo sus patas comenzaban a disiparse y a perder solidez.

El fuego púrpura de sus colas también empezó a apagarse, como si le hubieran cortado el gas a un mechero. Incluso su concentración comenzó a nublarse cuando comprendió que el más mínimo descuido podía hacerlo caer en la inconsciencia.

Incluso parpadear más de la cuenta, o mantener los ojos cerrados durante unos milisegundos adicionales, parecía peligroso.

Extimum: "Así que finalmente está pasando factura."

No le sorprendió. Desde el principio había sabido que algo como aquello terminaría ocurriendo.

Después de todo, su cuerpo estaba sacando fuerza de la nada, por lo que, en esencia, estaba quemando su potencial latente para mantener su forma actual.

Tras dar unos cuantos pasos más, que terminaron convirtiéndose casi en tropiezos, Extimum regresó a su forma humana. De inmediato sintió que una fuerza adicional llenaba su cuerpo, pero su situación no era muy diferente.

Al echarse una breve mirada a sí mismo, no pudo evitar comentar en voz baja:

"Ahora sí parezco más una víctima secuestrada por una bestia."

Con el cabello despeinado, las túnicas sucias y una variada colección de heridas, grandes y pequeñas, repartidas por todo el cuerpo a causa de la pelea anterior, parecía alguien que realmente había pasado por una complicada travesía para sobrevivir. No es que, en realidad, no hubiera sido así.

Apoyándose débilmente contra una de las paredes del túnel, Extimum respiró con dificultad. Se mantenía despierto no solo por fuerza de voluntad, sino también por el ardor que le provocaban las heridas de su cuerpo.

Su transformación anterior se había encargado de eliminar casi todo el veneno que había absorbido durante la pelea, pero aún quedaban restos en las heridas que habían sido incapaces de cerrarse. Esto creaba un ciclo constante de escozor y curación. Por suerte, no parecía que el veneno fuera a propagarse y, mientras su cuerpo pudiera resistir el tiempo suficiente, todo estaría bien. De lo contrario, bueno… moriría.

Pero, aun así, si no lavaba sus heridas y eliminaba el veneno, su cuerpo podría terminar quedándose sin fuerzas y volverse incapaz de resistir, permitiendo que el veneno entrara en su torrente sanguíneo.

Con pasos débiles, siguió avanzando hasta encontrar otro pasadizo cercano, donde finalmente se derrumbó. Arrastrándose unos centímetros, terminó apoyando la espalda contra la pared.

** Goteo ** ** Goteo **

Como una canción de cuna, las gotas de agua creaban una sinfonía única para sus oídos al caer sobre los charcos que cubrían las húmedas y algo malolientes tuberías.

A pesar del cansancio y de sus dudas sobre la calidad del agua, utilizó el goteo cercano para lavar algunas de sus heridas y eliminar la mayor cantidad posible de veneno.

Las infecciones eran lo último que le importaba en aquel momento. De eso podía encargarse la magia.

Sin embargo, sus esfuerzos fueron debilitándose cada vez más.

Parpadeó una… dos veces… Sus párpados se volvían cada vez más pesados y se mostraban más reacios a abrirse. Aun así, continuó lavando las heridas de sus manos y piernas, así como una que tenía en el abdomen. Sin darse cuenta, su visión se fue volviendo cada vez más opaca y borrosa.

Al terminar, levantó la varita con una mano y la apoyó débilmente sobre su pierna, apuntando hacia la única entrada del pasadizo cerrado en el que se había derrumbado.

Finalmente, sus párpados no volvieron a abrirse después del último parpadeo y se sumergió en la oscuridad.

**Goteo** **Paso** **Paso** **Pasos** **Goteo**

Los ojos de Extimum temblaron… Su mente era como alguien que caminaba sobre un hielo frágil y resquebrajado, negándose a caer en el agua que se extendía bajo sus pies, pero sin dejar de avanzar sobre el lago congelado que era la inconsciencia.

Con el sonido de unos pasos cada vez más fuerte y cercano, finalmente, aunque con gran dificultad, uno de sus ojos se abrió. Brilló con una intensa luz púrpura que parpadeó durante un instante antes de desaparecer.

Su cuerpo quería ceder, su mente quería descansar… pero su voluntad no se resignaba. Bastó un mísero sonido lejano para que su voluntad se aferrara a la nada misma, obligando a su cuerpo cansado y agotado de toda fuerza a levantarse y a su mente a iluminarse lo suficiente para una última actuación antes de caer finalmente en la oscuridad.

El ardor de su piel se había reducido, pero aún seguía allí, quemando y carcomiendo su piel y su carne como el veneno corrosivo y mortal que era. Sin embargo, a esas alturas, el dolor había pasado a un segundo plano hacía mucho tiempo. Más bien, era su instinto primitivo de supervivencia y el conocimiento de que, además de sangre roja y veneno, de sus heridas se deslizaba su sangre única, púrpura y dorada, mezclada con el rojo habitual.

Aún no era momento de que alguien descubriera lo peculiar de su sangre y, de ser posible, nadie debía llegar a saberlo. ¿Por qué? Ni él mismo lo sabía. Racionalmente, podía sacar varias conclusiones, pero, aparte de quizá unas cuantas preguntas, el estigma y algunos problemas menores, no lograba encontrar nada más sustancial.

Nada que respaldara la intensa advertencia de peligro que sentía surgir desde lo más profundo de su ser con solo pensar que alguien más pudiera verla.

Reforzando el agarre sobre su varita, ajusto un poco su postura.

Tenía un hechizo en mente que podía cambiar el color de la sangre sobre su cuerpo y de la que aun salía de él por un tiempo, pero si lo lanzaba, era seguro que caería inconsciente de forma irremediable y quedaría vulnerable a cualquier amenaza.

**Goteo** **Paso** **Paso** **Pasos** **Goteo**

Todo dependería de lo próximo que apareciera por la entrada del pasadizo. Si era un enemigo, su último hechizo sería el más letal que conocía; pero, si no lo era, debía ocultar el color de su sangre.

Finalmente, los pasos estuvieron a solo un giro de llegar hasta él y, por el sonido, supo que se trataba de dos personas: una era más grande que la otra. También podía distinguir que una era mujer y la otra… la otra le resultaba familiar, pero su agotamiento le impedía recuperar rápidamente aquel recuerdo.

Entonces, dos figuras aparecieron ante la vista de su único ojo abierto, con las características que había supuesto. Sin embargo, cuando su mirada cayó sobre la mujer, no pudo evitar entrecerrarlo ligeramente antes de notar a Harry junto a ella.

Extimum: 'No hay ninguna pista que nos relacione, así que supongo que todo debería estar bien, teniendo en cuenta que probablemente esté aquí por mí y no por la criatura mágica'.

Al llegar a esa conclusión, no dudó y lanzó sobre sí mismo el hechizo para cambiar el color de su sangre antes de que pudieran verlo bien. Al mismo tiempo, perdió todas sus fuerzas y cayó inconsciente, cerrando su único ojo abierto.

Harry: "¡Extimum!"

Al cruzar el pasillo, Harry se encontró con la terrible visión de Extimum, cubierto de sangre y completamente desaliñado. Sin embargo, antes de que siquiera pudiera empezar a correr hacia él para revisarlo, notó con sobresalto que Christelle había desaparecido de su lado en algún momento y aparecido junto a Extimum.

Al observar las heridas sangrantes y la palidez enfermiza del rostro de Extimum, Christelle frunció el ceño bajo su máscara y se apresuró a introducir una mano en la bolsa que llevaba en la cintura. Rebuscó durante unos segundos antes de sacar finalmente dos pociones.

Después de quitar los corchos que sellaban los frascos, no dudó en vaciar todo su contenido sobre el cuerpo de Extimum.

Como si hubieran arrojado agua sobre una superficie ardiente, un leve chisporroteo surgió del cuerpo de Extimum, acompañado por una densa nube de vapor caliente. Al mismo tiempo, una sustancia verdosa comenzó a deslizarse por su piel.

Harry: "¿Él está bien?"

Acercándose cautelosamente para observar más de cerca, Harry no pudo evitar preguntar.

Estaba bastante preocupado. Aunque no había experimentado el veneno del basilisco por sí mismo, había visto lo peligroso que era y sabía que, de no ser porque Fawkes había cegado a la criatura, ni siquiera estaba seguro de si habría podido sobrevivir tanto tiempo luchando contra un basilisco en perfecto estado.

Christelle: "Lo estará dentro de poco. Sus heridas no son muy profundas y, además de sufrir un agotamiento físico y mágico severo… lo verdaderamente problemático son los efectos del veneno de basilisco en su cuerpo, que son los que realmente amenazaban su vida."

Al llegar a ese punto, Christelle no pudo evitar sentir cierta curiosidad.

El veneno del basilisco era uno de los venenos naturales más letales del mundo mágico. Si aunque fuera una pequeña gota entraba en el organismo de un ser vivo, sería suficiente para dejarlo terriblemente enfermo en cuestión de minutos y matarlo en menos de media hora. Sin mencionar la enorme cantidad que había encontrado en Extimum, suficiente para que hubiera muerto varias veces durante ese tiempo.

Christelle: 'Parece que mi sobrino no es tan simple. Callum debería saber que su hijo nació con algunos talentos de la familia y no me dijo. Hmp'.

Pensando que la capacidad de supervivencia de Extimum se debía a que había heredado uno de los múltiples rasgos de su linaje, Christelle no se sorprendió demasiado de que siguiera vivo en tales circunstancias.

Al ser una familia mágica con una historia tan extensa, no era extraño que se hubieran mezclado con otras familias de magos o con seres mágicos de igual poder. Por ello, con el paso del tiempo, todo tipo de habilidades, capacidades o rasgos podían aparecer de forma aleatoria en los niños. No era algo raro, aunque tampoco demasiado común.

Con un golpeteo de su bastón, el cuerpo de Extimum se elevó y quedó flotando sobre el suelo. Con solo un pensamiento, su boca se abrió. Entonces, otro frasco apareció en la mano de Christelle desde el interior de su bolsa y su contenido no tardó en lanzarse, como un dragón de agua enfurecido, hacia la boca abierta de Extimum, desapareciendo rápidamente en su interior.

De repente, antes de que Harry pudiera siquiera mostrar sorpresa o admiración por la escena, el cuerpo de Extimum comenzó a desdibujarse y se volvió completamente negro, como si no fuera más que una mancha oscura o una sombra carente de todo color y forma. Sin embargo, al instante siguiente, aquella mancha oscura parpadeó y Extimum regresó a la normalidad.

De no ser porque lo había estado observando fijamente, Harry incluso habría dudado de que aquello hubiera ocurrido alguna vez.

Harry: "¿Qué le diste? ¿Por qué reaccionó así?"

Con cierta inquietud, Harry no pudo evitar preguntar.

Tenía algo de experiencia tomando pociones, ya que el quidditch no era precisamente un deporte muy seguro. Además, había experimentado una reestructuración parcial gracias a unas pociones que el propio Extimum le había dado, por lo que estaba seguro de que las pociones curativas no actuaban de aquella manera.

Christelle no respondió. Simplemente mantuvo la mirada fija en Extimum, que seguía flotando con calma, como si estuviera esperando algo. Y su espera no fue en vano, pues, unos minutos después, los ojos de Extimum se abrieron de golpe.

Christelle: "¡Vaya! Qué buena afinidad. A tu padre le tomó casi media hora, pero tú pudiste hacerlo en solo siete minutos."

Con claras notas de sorpresa en la voz, Christelle exclamó con cierta admiración mientras veía cómo la consciencia regresaba a los ojos de Extimum.

Harry: "¡Extimum, estás despierto!"

Extimum se reincorporó mientras sentía que su cuerpo descendía lentamente hasta recuperar una posición sentada. Se sentía extraño, más allá de lo que las palabras podían describir. No estaba seguro de si aquella sensación era buena o mala, por lo que solo podía definirla como una experiencia agridulce.

Pero, más que la extrañeza, lo que más destacaba era la curiosidad y la perplejidad. No esperaba despertar en el mismo lugar.

Según sus propios cálculos, esperaba despertar en la enfermería después de varias horas como mínimo o, en el peor de los casos, tras uno o dos días, dependiendo de la rapidez con la que pudieran tratarlo y de cuánto tardara su cuerpo en recuperarse. Sin embargo, en contra de sus expectativas, parecía que todo había sido un rápido ir y venir que no había tomado demasiado tiempo.

De hecho, a juzgar por las palabras de la mujer, aparte del tiempo que le había tomado hacer lo que fuera que le hubiera hecho, solo había estado inconsciente durante siete minutos.

Además, su cuerpo se sentía extrañamente… lleno. Como si hubiera estado hambriento durante todo ese tiempo y, de repente, hubiera recibido una comida completa que lo dejó totalmente satisfecho, algo que resultaba bastante desconcertante.

Al enfocar la mirada, observó a la mujer enmascarada que lo había perseguido por todo el castillo intentando matarlo en una especie de psicopático juego de cacería y que ahora… lo había salvado.

Extimum: "tos Gracias."

Aunque sonó seco, Extimum no olvidó la cortesía ni la gratitud básicas.

Cuando intentó ponerse de pie, Harry se acercó y lo ayudó a levantarse, sirviéndole de apoyo. Aquello lo hizo sentir algo incómodo. No era que estuviera mal y, si hubiera ocurrido unos minutos antes, lo habría aceptado sin ningún problema, pero ahora… ahora le parecía algo innecesario.

Harry notó su mirada algo contemplativa, pero aun así no se detuvo. Para él, hacía apenas unos segundos, Extimum parecía alguien al borde de la muerte.

Es más, si dejaba de lado que ahora parecía estar «bien» y que sus heridas se habían cerrado casi por completo de forma mágica, su apariencia superficial no había cambiado en absoluto. Su ropa seguía sucia y manchada de sangre, y su rostro y cabello no estaban mucho mejor.

Harry no creía haber visto antes a Extimum en un estado tan descuidado, pues siempre parecía mantenerse impecable.

Extimum: "Gracias, Harry."

Aunque ya no lo necesitaba, Extimum aún apreciaba el gesto y aceptó su ayuda para levantarse.

Mientras tanto, Christelle notó la clara diferencia en el trato que Extimum les daba. No sabía por qué, pues era la primera vez que se veían, pero intuitivamente sintió que Extimum no tenía la mejor impresión de ella. Aun así, descartó aquella idea al considerar que, desde su perspectiva, ella era la extraña, pues todavía no se había presentado.

Christelle: "Ejem Es un gusto conocerte al fin, sobrino. Y, dado que esta es nuestra primera reunión, me presentaré. Soy Christelle Izorim, tu tía paterna."

Las palabras de Christelle llamaron la atención de Extimum. Sabía que tenía una tía por parte de su padre. Su tío Rhys se lo había mencionado y también había visto algunas fotografías de ella cuando era estudiante de Hogwarts en la mansión, pero era la primera vez que la veía en persona. O, bueno, casi, ya que estaba cubierta…

Justo en ese momento, Christelle acercó las manos a su rostro cubierto y la máscara de tela desapareció. Después, se bajó la capucha y mostró completamente su rostro.

Harry abrió mucho los ojos al verla. En el poco tiempo que llevaba conociéndola y teniendo en cuenta su escalofriante voz, había imaginado que tendría una apariencia más… ¿terrorífica? Incluso la suavidad de su voz parecía quedar casi completamente opacada por la sensación contrastante y estremecedora que provocaba.

Pero, al observar a la mujer frente a él, solo podía decir que era… bella. Bella y joven.

Parecía apenas haber salido de sus veinte años. Con una tez blanca, ojos de un azul eléctrico, cabello negro y rasgos faciales suaves y delicados, su apariencia era digna de compararse con una obra de arte viviente. Sin embargo, había ciertos detalles menos refinados en ella.

Un labial púrpura claro cubría sus labios y un maquillaje oscuro rodeaba sus ojos, dándole un toque más sombrío a su imagen sin romper por completo la suavidad de sus rasgos.

En cierta forma, su apariencia era como su voz. Poseía una dulce suavidad, pero esta se encontraba perfectamente acompañada por un trasfondo oscuro y tétrico que, de alguna manera, no opacaba por completo ninguno de los dos lados. Quizás eso era lo que la hacía tan fascinante.

Harry se perdió durante unos segundos simplemente observándola, hasta que sus miradas se cruzaron. La dulce sonrisa que apareció en la comisura de los labios de la mujer lo devolvió a la realidad con un escalofrío, haciendo que no se atreviera a mirarla de nuevo.

Un sudor frío empapó su espalda. La combinación de belleza y oscuridad provocaba una fascinación que, al mismo tiempo, resultaba aterradora. Era como si su cerebro simplemente no pudiera decidir qué lado elegir y, en consecuencia, creara algo incomprensible.

Extimum: "El placer… es mutuo, tía. Sin embargo, no creo que este sea el momento ni el lugar para tener una reunión familiar."

Extimum solo levantó ligeramente una ceja al ver su apariencia. Aunque claramente había cambiado y ahora era mucho más bella, aún podía reconocer a la niña de la fotografía que había visto anteriormente.

La sensación de contemplar algo que iba en contra de la naturaleza simplemente no podía afectarlo, quizás porque él mismo no era normal.

Harry: "Ah, no tienes que preocuparte, Extimum. Tu tía es muy fuerte. Ella ya sometió al basilisco y Tom… él… fue destruido."

Al recordar que Extimum no sabía lo que había ocurrido en la Cámara de los Secretos, Harry se apresuró a explicárselo.

Christelle: "Así es. El peligro inmediato ya ha sido eliminado. Sin embargo, por lo que sé, aún queda una criatura mágica vagando por estas tuberías, pero eso puede esperar. Primero, volvamos."

Al estar todos de acuerdo, no tardaron en ponerse en marcha.

Durante el camino, Harry le preguntó a Extimum qué le había ocurrido y cómo había terminado allí, mientras Christelle permanecía en silencio, aunque no menos atenta a un lado.

Extimum ya había pensado en una historia durante todo ese tiempo y simplemente relató que el basilisco lo había secuestrado y que luego había conocido a Tom, quien, al parecer, estaba enfadado con él. Sin embargo, no parecía querer matarlo, sino torturarlo.

Debido a ello, Tom lo había obligado a participar en un mortal juego de escondite con el basilisco. Con algunos tropiezos y algo de suerte, había logrado sobrevivir ocultándose hasta que el basilisco fue llamado debido a la llegada de Harry.

No era la mejor historia, pero tampoco tenía que serlo. Tom Ryddle, también conocido como Voldemort, siempre había sido dado al dramatismo y a jugar con sus enemigos cuando estos no representaban una verdadera amenaza.

Aunque, pensándolo bien, Extimum creía que aquello era más una característica de todos los magos, ya que, de alguna forma, a todos les gustaba ser dramáticos o misteriosos. Incluso él mismo no estaba del todo exento de ello. No estaba muy seguro del porqué.

Además de contar lo que le había sucedido, Extimum también fingió estar despistado y preguntó qué había ocurrido durante el tiempo que estuvo secuestrado, así como cómo había llegado Harry hasta allí.

Harry, por su parte, le contó cómo habían obligado a Lockhart a ayudarlos y cómo, después, habían luchado contra el basilisco y Tom.

Christelle mostró una extraña expresión cuando escuchó que un trío de niños de apenas doce o trece años había obligado a un profesor de Hogwarts a ayudarlos y que dicha persona era, en efecto, quien ella pensaba: Gilderoy Lockhart, quien, al parecer, era un farsante y… había perdido la memoria.

Cuando estaban a punto de regresar a la Cámara de los Secretos, Extimum recordó que había bebido algo antes de despertar. Había percibido parte del regusto y visto los frascos vacíos al abrir los ojos, por lo que preguntó:

"Tía, si puedo preguntar, ¿qué fue lo que me diste? De alguna forma, me siento lleno de energía y satisfecho…"

Extimum todavía no podía superar por completo aquella experiencia. No sabía si era su mente negándose a aceptar el estado actual de su cuerpo o si tenía que ver con el contenido del frasco, pero simplemente se sentía extraño.

Christelle: "Oh, ahora que lo recuerdo, aunque la poción te ha devuelto a un estado óptimo, no intentes hacer magia. Creo que deberías poder sentirlo, pero tu núcleo mágico está más que sobregirado.

En cuanto a tu pregunta, no tengo idea. La poción que tomaste es bastante especial; se llama poción revitalizante y es una creación familiar. Que te sientas lleno de energía es normal, pero eso de sentirte satisfecho que mencionas… nunca he escuchado ni sentido algo así.

Por otro lado, las pociones no son lo mío. Eso se parece más a los intereses de tu padre y, ya que él fue quien me la dio en caso de que te encontraras mal, quizás sea una versión optimizada."

Extimum asintió. De hecho, él mismo podía sentirlo. Aunque el agotamiento mental solo se había desvanecido en cerca de un sesenta por ciento y su cuerpo, aunque no estaba perfecto, se encontraba bastante bien considerando su estado anterior, su núcleo mágico estaba completamente agotado y seco.

Si intentaba hacer magia en poco tiempo, podría dañar su núcleo mágico o incluso colapsar directamente como una medida de autoprotección de su cuerpo.

Por otro lado, aquello volvió a despertar su curiosidad sobre lo que había bebido, pero descubrir que su padre era la fuente de la poción lo hizo sentirse algo desconfiado.

Después de eso, permanecieron en silencio durante el resto del trayecto.

Christelle no pensó demasiado en sus propias palabras. Como ex-auror y bruja consumada, había llegado preparada con todo lo que pudiera necesitar para la tarea.

Desde pociones y artefactos mágicos hasta una contingencia tan simple como algunos gallos vivos almacenados en un contenedor especial dentro de su bolsa expansible, el resto de lo que necesitaba, como cualquier bruja, se encontraba en su mente y en su bastón.

Debido a ello, no le dio demasiada importancia a que su hermano, Callum, le hubiera entregado una poción adicional. Aunque ya tenía bastantes en su repertorio, si él se la había enviado explícitamente por correo antes de que partiera, no tenía motivos para negarse. Después de todo, nunca se está lo suficientemente preparado y, si su hermano quería cuidar aún más de su hijo, no era su lugar objetarlo.

Lo único extraño, quizás, había sido que la nota adjunta a la poción decía que, incluso si Extimum no estaba herido, debía hacer que la bebiera.

Hablando de las pociones.

Entre las que había vertido sobre Extimum antes estaba, de hecho, un antídoto bastante caro para tratar el veneno de basilisco. Era difícil de fabricar y no muy común en el mercado.

Lo decepcionante había sido que, cuando encontró al basilisco, este se encontraba en un estado tan lamentable que apenas había tenido que hacer algo para someterlo.

No solo estaba ciego, sino que también se encontraba terriblemente herido y golpeado. Su defensa mágica se había roto hacía mucho tiempo y estaba completamente abrumado. Su aparente ferocidad no era más que una fachada superficial que mantenía por orgullo.

Aún era peligroso, pero no lo suficiente como para ofrecer la intensa y estimulante batalla que ella esperaba tener.

De hecho, aquello era lo que más le llamaba la atención de la otra criatura.

Aunque el basilisco no era la más fuerte de las criaturas en términos físicos, sus atributos no eran algo que pudiera pasarse fácilmente por alto. No tendría ninguna dificultad para llevarse varios autobuses muggles de una sola embestida y su mirada mortal ya era más que problemática.

Por otro lado, la fuerza de sus mandíbulas podía reducir rocas a polvo y, sin duda, lo más peligroso de todo era su veneno. Incluso si no ocupaba el primer lugar en la clasificación, se encontraba sin duda entre los cinco venenos más peligrosos de todo el mundo mágico.

Sumado a su rápido efecto, si alguien no contaba con la preparación adecuada, la muerte era el único destino que le esperaba al enfrentarlo.

Sin embargo, la otra criatura no solo había podido competir fácilmente con él en fuerza física, sino que, con solo observar el estado del basilisco, era evidente que había tenido la ventaja. Además, o era inmune a los venenos o poseía una resistencia excepcional contra ellos.

Por otro lado, ahora sabía que la ceguera del basilisco no había sido causada por la criatura. Al principio, había pensado que quizás tenía garras y que se trataba de alguna clase de criatura aviar. Sin embargo, al escuchar parte del relato de Harry a Extimum, entendió que aquello había sido obra de Fawkes.

Aunque le parecía una lástima, los ojos de basilisco eran muy valiosos en el mercado y tenían muchos usos.

Ron: "¡Harry, Extimum!"

Apenas habían dado unos pasos dentro de la cámara, atravesando la pared destruida, cuando escucharon el grito de Ron, seguido poco después por la figura del pelirrojo acercándose a ellos.

Ginny venía no muy lejos detrás de él. Ambos parecían estar mucho mejor. Ginny se veía ahora mucho más serena, aunque, por su expresión, las preocupaciones aún rondaban su mente.

En cuanto a Ron, no solo estaba despierto, sino que las marcas de su cuello casi habían desaparecido.

Extimum sonrió ligeramente y aprovechó para observar la figura del basilisco, que permanecía encadenado y fuertemente aprisionado no muy lejos. Había caído inconsciente. Al parecer, sin la adrenalina de la batalla y debido a las múltiples heridas que le había causado, especialmente el enorme hueco en su cuello, del que había arrancado un gran pedazo de carne, sumadas a la considerable pérdida de sangre, ahora se encontraba a solo un paso de morir.

Ron: "Extimum, es bueno ver que estás bien. Con la situación de aquí, llegué a pensar que tal vez habías muerto."

Ron bromeó al ver el estado desaliñado de Extimum, feliz de comprobar que también se encontraba bien.

Con su hermana viva y a salvo, habiendo sobrevivido a la pelea y ahora viendo a Extimum con vida, su estado de ánimo era bastante bueno.

Extimum: "Tú aún no has muerto, así que ¿cómo podría morir yo?"

Ron: "Tienes razón, pero, amigo… te ves miserable... Jajaja."

Extimum: "Tú también."

Christelle: "Bien, dejen las bromas para después. Es hora de terminar con el basilisco y salir de aquí. Aunque fui yo quien lo sometió al final, no les quitaré el mérito a unos niños, así que lo que hagan con él después no tendrá nada que ver conmigo."

El basilisco era valioso, pero no valía más que el orgullo de Christelle como para arrebatárselo a unos niños. Además, no le faltaba dinero ni lo necesitaba para nada.

Ginny: "Harry, toma. La encontré tirada en el suelo cuando te fuiste."

Ginny levantó la espada plateada que había salido despedida durante el enfrentamiento anterior.

Christelle observó desde un lado mientras Harry tomaba la espada y se dirigía hacia el basilisco. Ya había cumplido su misión principal al venir allí: encontrar a Extimum y asegurarse de que estuviera a salvo. Aunque no había podido luchar contra el basilisco, la visita había valido la pena al descubrir la legendaria Cámara de los Secretos.

Ahora solo le quedaba sacar a Extimum de allí y luego regresar para intentar atrapar a la criatura que aún rondaba por las tuberías.

Con la espada en la mano, Harry caminó hacia el basilisco y la levantó, listo para clavársela y acabar con la vida de la criatura que tenía frente a él.

Extimum: "Espera."

.

Ron: "Debería estar aquí. Tapé bien la entrada con una gran piedra… ¡La piedra! Alguien movió la piedra."

Alarmado, Ron se apresuró a entrar en el refugio improvisado y bien camuflado, hecho de piedra, donde había dejado a Hermione.

Los demás lo siguieron poco después, pero no entraron, ya que el refugio era muy pequeño y solo permitía el acceso de una persona.

Actualmente, con las indicaciones de Ron como guía y la fuerte luz invocada por Christelle, todos habían emprendido el camino de vuelta. Sin embargo, apenas llevaban unos segundos de haber llegado cuando Ron gritó alarmado.

"¡Hermione no está! Yo la había dejado aquí… ¡Lockhart!"

Al recordar a la única otra persona que se encontraba en aquella oscura cueva y que, precisamente, no estaba muy lejos, un pensamiento llego de inmediato a la mente de Ron.

La ira se encendió al instante en su interior y corrió hacia el agujero que conducía al otro lado para confrontar a Lockhart.

Todos estaban igual de desconcertados por la situación. Bueno, todos excepto Extimum, quien ahora pensaba en aquel pequeño detalle que había pasado por alto.

Aun así, al igual que los demás, se apresuró a seguir a Ron hasta el pasaje bloqueado por rocas, en el que había un agujero de tamaño mediano, y cruzó al otro lado.

Sin embargo, apenas llegó, se encontró con la escena de Ron sujetando a Lockhart por el cuello de sus túnicas y sacudiéndolo ferozmente.

Ron: "¿Dónde está? Dime, ¿qué le hiciste?"

Lockhart: "¿Q-qué? ¿D-de qué hablas?"

Ron: "¡Hermione! Dime, ¿dónde está?"

Lockhart: "¿Quién?"

Ron: "¡Ahhh! La niña que pasé al otro lado."

Lockhart: "Yo… no sé. Después de que te la llevaste, no la volví a ver."

Algo asustado y desconcertado, Lockhart se apresuró a responder.

No obstante, su desconcierto no convenció a Ron, tomándolo como que fingía ignorancia y guiado por su enojo, sacó su varita y se la apuntó a la cara.

Harry: "¡Ron, espera! Cálmate."

Christelle: "Detente, niño. Aunque no te detendré si quieres atacarlo y conseguirte un viaje a Azkaban a tu edad, pero cuando pasé antes por allí, esa piedra que hacía de 'puerta' ya había sido movida. Además, en el estado actual de Lockhart, él no podría haberlo hecho, por no hablar de esconderla también. Ni siquiera se atrevería a cruzar al otro lado."

Ginny: "Ron…"

Apretando su varita, Ron respiró hondo y finalmente la bajó, alejándose de Lockhart.

Ron: "Pero ¿y entonces? No pudo simplemente haber desaparecido."

Extimum: "Yo tal vez sepa dónde está ella…"

Harry y Ron: "¿Dónde?"

Extimum: "La enfermería. No pregunten. Yo tampoco lo sé, solo salgamos de aquí primero. No sería demasiado tarde para volver si me equivoco."

A pesar de recibir miradas por parte de todos, Extimum no dijo nada más. Era mejor que lo trataran como una suposición a la que luego encontraría una explicación, a que pensaran que realmente sabía algo.

Harry: "¿Estás seguro?"

Extimum: "80 %."

Ron: "Pero… ¿cómo saldremos? Ya estuve mirando. No hay forma de subir por la misma tubería."

Aunque no estaba del todo convencido, era cierto que aquella cueva no era muy grande y era, en su mayor parte, lineal, por lo que no había dónde esconderla. Además, Lockhart no tenía una varita y ni siquiera parecía estar lo suficientemente en sí como para pensar en hacer algo.

** Grito de ave **

Fawkes gritó, llamando la atención de todos, mientras su cuerpo se volvía mucho más grande.

** Grito de ave **

Ignorando la confusión de las personas a su alrededor, Fawkes tomó la iniciativa de volar frente a ellos y darles la espalda, al tiempo que los miraba como si estuviera sugiriendo algo.

Ron: "Parece como si quisiera que nos agarráramos de él… pero eso no tiene sentido. Apenas parece que pudiera llevar a uno de nosotros sobre su espalda e, incluso así, seríamos demasiado pesados…"

Mirando a Fawkes con perplejidad, Ron no encontraba sentido a la acción sugestiva que estaba realizando.

Incluso si crecía un poco más, no parecía capaz de cargarlos a todos.

Harry: "Fawkes no es un pájaro normal, es un fénix. Si dice que puede sacarnos sujetándonos a él, entonces es porque puede."

Demostrando su confianza en Fawkes, Harry no dudó y se acercó para sujetar las plumas cálidas y llameantes del fénix. Luego, mirando a los demás, volvió a hablar.

"Vamos a darnos la mano. Ginny, coge la de Ron. Profesor Lockhart…"

Ron: "Se refiere a usted."

Ron habló con molestia al ver el desconcierto de Lockhart.

Harry: "Extimum y…"

Christelle: "Eso no será necesario. Extimum y yo podemos subir por nuestros propios medios."

Harry: "Bien…"

Las palabras de Christelle hicieron que todos, excepto Harry, la miraran de reojo. Si alguien como ella afirmaba tener otra forma de salir, sonaba bastante confiable. Al mismo tiempo, se sentían algo aliviados de no tener que permanecer más tiempo cerca de ella.

Christelle ignoró por completo las miradas de Ron y Ginny. Por un lado, no eran su responsabilidad y, por el otro, su método no le permitía llevar a más de una persona además de ella. Sin embargo, no estaba interesada en explicarlo.

Algo curioso, Extimum permaneció en silencio, queriendo ver qué haría Christelle para que pudieran subir. Siendo honesto, no le resultaría muy difícil volver a la superficie. Sin embargo, sin su espada voladora, aún tardaría bastante si no se transformaba en su forma de zorro de nueve colas.

Antes de que los demás despegaran sujetos a Fawkes, Extimum sintió que la oscuridad de la cueva empezaba a moverse como si tuviera vida propia y, al segundo siguiente, tanto él como Christelle fueron envueltos por ella por completo, desapareciendo del lugar en un parpadeo.

Ron: "¡Vaya!"

Lockhart: "Jajaja, es tan mágico."

.

Cuando Extimum recupero la vista de sus alrededores, se encontraba en el baño de niñas junto al gran agujero que daba a la cámara de los secretos.

Extimum: "¿Cuál es ese hechizo?"

Christelle:"Hmm, aun no pienso en un nombre para él".

Extimum: "¿Tu lo creaste?". Con el interés despertado, Extimum se giró para mirarla y le pregunto.

Christelle: "Si, sus efectos son algo limitados en este momento, pero es un hechizo lo suficientemente estable".

Mientras hablaba, Christelle señalo con su bastón la sombra en la que estaban parados, proyectada por uno de los cubículos del baño que no fue destruido.

Extimum: "Solo puede llevarte de un lugar oscuro a otro, ¿es eso?"

Christelle: "Así es, aunque el hechizo se basa en las sombras para funcionar, pero también implemente otros factores, por lo que en teoría no debería ser imposible eliminar tal limitación".

Extimum: "Aun así, es bastante impresionante. Si no te incomoda, ¿podrías enseñármelo? No importa si no está terminado, simplemente me interesa la creación de hechizos. Por supuesto, no en este momento, primero debo ir a la enfermería y quizás descansar un poco"

Christelle: "¿No los esperaras?".

No rechazo ni acepto su propuesta, pero actualmente además de tener su mente dividida en conocer más a su escondido sobrino, aún seguía pensando en la criatura mágica que se encontraba allá abajo.

Extimum: "Estoy seguro de que ellos también irán allí cuando salgan".

Caminando hacia la salida, Extimum se detuvo antes de cruzar la puerta y miro a su tía quien parecía considerar algo.

Christelle:" Bien, entonces te acompañare. Veamos quien es esa persona que puede demandar tanto de tu interés".

Las heridas de Extimum habían sanado casi por completo, así que, en realidad, no necesitaba ir a la enfermería para recibir tratamiento. A lo sumo, requería una revisión. Christelle confiaba lo suficiente en la poción de su hermano, Callum, como para no preocuparse demasiado por su estado, por lo que la única razón que encontraba para que quisiera ir allí era la chica de la que habían estado hablando.

Además, volver a bajar tan pronto le parecía aburrido y, ni siquiera era seguro que encontraría a la criatura. Por ello, decidió acompañar a Extimum.

Dando un paso al frente, agitó una mano. La larga hilera de capas superpuestas que cubría la salida del baño se abrió, dejando libre el camino, aunque las restricciones que mantenían sellado el lugar seguían intactas.

Extimum no tardó en abrir la puerta y encaminarse hacia la enfermería, guiando el camino.

Como alguien acostumbrado a usar ilusiones, había podido distinguir de un vistazo las numerosas restricciones invisibles que cubrían toda la habitación. Por eso, desde el principio había estado esperando a que Christelle le permitiera atravesarlas.

Lo que no esperaba era que ella decidiera acompañarlo.

Hablando con franqueza, todavía no consideraba que hubieran desarrollado una relación amistosa. Después de todo, no hacía mucho que ella había intentado matarlo y, teniendo eso en cuenta, la impresión que tenía de ella y la buena voluntad que estaba dispuesto a concederle se inclinaban más hacia el lado negativo.

Aunque, por supuesto, había un detalle mucho más importante: Christelle era su tía.

Aun así, no hizo ningún esfuerzo por iniciar una conversación durante el trayecto. Solo volvió a hablar cuando un pensamiento cruzó nuevamente por su mente.

Extimum: "¿También permitiste el paso para que Harry y los demás puedan salir?"

Christelle: "Por supuesto."

Christelle no había retirado las barreras, solo les había permitido el paso. Si Harry y los demás regresaban y no podían salir, aquello sería un problema.

Después de eso, continuaron el trayecto en silencio. Sin embargo, Christelle no dejó de dirigirle varias miradas nada discretas, como si estuviera evaluándolo.

Extimum no sabía si solo era una impresión suya, pero la sensación antinatural que transmitía la voz de Christelle ya no parecía afectarlo. Por otro lado, aunque la intensidad de sus miradas resultaba algo incómoda, procuró no demostrarlo.

En realidad, él también sentía bastante curiosidad por su tía. Sin embargo, quizá debido a la mala primera impresión que ella le había causado, no tenía demasiado interés en entablar una conversación animada con ella tan poco tiempo después de conocerla.

El caos en el castillo parecía haber amainado hacía ya algún tiempo. Todo estaba increíblemente silencioso y no vieron una sola alma durante el camino. Después de todo, ya habían pasado varias horas desde los acontecimientos.

Sin embargo, al entrar en la enfermería, Extimum notó que allí la situación era diferente.

** Ughh ** ** Aghh **

"Silencio, quiero dormir."

"Pero me duele."

"Entonces muerde algo o dile a Madam Pomfrey que te dé algo para el dolor."

A pesar de que aún era muy temprano por la mañana, la enfermería se encontraba bastante llena. De una sola mirada, Extimum observó que cerca del ochenta por ciento de las camas estaban ocupadas y que todavía había una pequeña acumulación de estudiantes esperando ser atendidos.

Pomfrey: "Ustedes dos. Ya fueron atendidos y sus lesiones no son nada graves. Sean un poco más hombres y regresen a sus respectivas salas comunes en vez de molestar a los demás con sus lloriqueos.

Ah, ¡Extimum! Llegas en buen momento, podrías-"

Por el rabillo del ojo, Pomfrey notó la entrada de la familiar figura de cabello plateado y mechones morados, por lo que habló por costumbre. Sin embargo, en cuanto lo observó con mayor detenimiento, se quedó callada.

Los estudiantes cercanos siguieron la dirección de su mirada y también guardaron silencio durante un momento.

"¡Ahhh! ¡Un zombi se coló en el castillo!"

"No es un zombi, es Extimum Izorim."

"¡Ahhhhh! Entonces es un fantasma."

"No digas tonterías, ¡está vivo! Además, ¿y qué si fuera un fantasma? ¿Qué, no ves muchos en el castillo?"

"Ups, lo olvidé…"

"P-pero está cubierto de sangre y heridas."

Pomfrey: "Silencio, todos. Hay estudiantes heridos intentando descansar y, por última vez, ustedes dos, si no se van, llamaré al profesor Snape para que se encargue de ustedes."

Aunque seguía sorprendida, Pomfrey se recompuso rápidamente y acalló a los estudiantes alborotadores. Luego se acercó a Extimum con una mirada preocupada al observar el estado en el que se encontraba. Sin embargo, también había cierto alivio en sus ojos al verlo.

Las perspectivas sobre la desaparición de Extimum no habían sido nada positivas entre los estudiantes y profesores.

Sin darle siquiera tiempo de pronunciar una palabra de saludo, tomó suavemente su mano y lo condujo hasta la camilla vacía más cercana. Lo hizo sentarse y cerró las cortinas para comenzar el examen.

Apenas el telón se cerró, su varita salió disparada a una velocidad impresionante. Con gran practicidad y pericia, lanzó en rápida sucesión más de una docena de hechizos sobre el cuerpo de Extimum.

Mientras los hechizos iban y venían, Pomfrey frunció y relajó el ceño en múltiples ocasiones. Finalmente, se detuvo y soltó un suspiro de alivio. Sin embargo, sus manos no dejaron de moverse. Vendas y pociones de todo tipo comenzaron a elevarse desde su bandeja de herramientas.

Pomfrey: "No hay fracturas ni órganos gravemente heridos. Solo algunas laceraciones, en su mayoría superficiales, que ya se encuentran en proceso de sanación. Pero, por Merlín, tanta sangre… Y estas heridas parecen quemaduras… No, más bien son corrosiones causadas por veneno. ¿Dónde dejé mis antídotos?… No parece que nada esté fallando: los niveles de sangre y vitalidad se encuentran casi milimétricamente en el punto exacto para no representar un peligro…"

Extimum observó con calma cómo Pomfrey parecía haberlo ignorado por completo en favor de tratar su cuerpo. No fue hasta varios minutos después, cuando ya parecía una momia, que finalmente se detuvo y se secó unas pocas gotas de sudor de la frente con un pañuelo que sacó de su delantal.

Lo más sorprendente de todo era que Pomfrey se las había arreglado para hacer todo aquello sin retirarle la ropa ensangrentada y parcialmente dañada que llevaba puesta. Extimum supuso que temía que la sangre que manchaba sus prendas pudiera entrar en contacto con otras zonas de su piel y causarle más heridas, por lo que primero había decidido aislar su cuerpo con las vendas.

Después de todo, aunque una buena parte de la sangre era de Extimum, como medi-bruja no le resultó difícil notar que la otra no le pertenecía y que, además, era claramente venenosa.

Lo que ella no sabía era que el veneno presente en la sangre que cubría su ropa había sido disipado hacía mucho tiempo por el antídoto con el que prácticamente lo habían bañado antes de llegar allí. Por lo tanto, en ese momento no era muy diferente de cualquier otra sangre mágica normal.

Tampoco es que hubiese tenido tiempo de comprobarlo. Fuera de controlar sus heridas principales y aislar su cuerpo de la ropa, lo que más la atribulaba y confundía eran los resultados de sus hechizos.

Aunque el estado de Extimum parecía bastante malo y, en cierto sentido, realmente lo era, se encontraba justo en el límite: lo bastante estable como para pasar por alguien sano, aunque con algunas deficiencias que podían tratarse fácilmente mediante medicación y descanso.

Aquello no tenía sentido, considerando las evidencias de algo mucho más grave que mostraba su ropa. Sin embargo, antes de que pudiera comenzar a interrogar a Extimum, el sonido de una de las cortinas al abrirse llamó su atención.

Con un paso agraciado y procurando no abrir demasiado las cortinas para evitar atraer las miradas de los estudiantes que se encontraban afuera, Christelle ingresó al espacio delimitado por ella.

Christelle: "No tiene que preocuparse tanto, señora Pomfrey. Yo misma ya me aseguré de que la vida y la salud de mi sobrino no corran peligro y, aparte de necesitar un baño y un cambio de ropa, con un poco de descanso y algunos suplementos volverá a estar en perfecto estado."

Algo molesta por la intrusión en medio del tratamiento, Pomfrey se preparó para regañar a la recién llegada. Sin embargo, al distinguir su apariencia y escuchar sus palabras, su expresión cambió ligeramente de inmediato.

Pomfrey: "Chris- señorita Izorim… Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que la vi. Creo que escuché a la directora McGonagall mencionar que un acudiente de la familia Izorim estaría aquí, pero no pensé que fuera usted…"

Christelle: "Ciertamente, ha pasado un tiempo desde la última vez. Por otro lado, me alegra ver que aún se sigue preocupando tanto por el bienestar de los miembros de mi familia."

Pomfrey: "Sí, es mi trabajo después de todo, además de que el joven Extimum podría considerarse mi aprendiz parcial."

Christelle: "¿Vaya? Eso sí que es interesante."

Al ver que la conversación entre ambas mujeres parecía extenderse, Extimum las empujó sutilmente hacia afuera y procedió a sacar la ropa de paciente que sabía que se guardaba en el nochero junto a cada camilla para cambiarse. Aún no había recuperado su bolsa, por lo que tuvo que conformarse con eso.

No podía usar magia y no tenía nada con qué limpiarse, así que se peinó un poco como pudo y se limpió el rostro con un trapo húmedo que encontró allí. No era lo mejor, pero serviría por el momento para, al menos, no verse tan lamentable.

Mientras hacía todo eso, siguió escuchando la conversación de ambas mujeres al otro lado de la cortina. A juzgar por la tensión y la incomodidad que percibía tanto en sus palabras como en las emociones que ambas emitían, intuyó que existía alguna historia entre ellas.

Después de todo, Madam Pomfrey no estaba siendo precisamente discreta con su animosidad.

Extimum: "Señora Pomfrey, ¿por qué hay tantos estudiantes aquí?"

Abriendo las cortinas que rodeaban la camilla, Extimum hizo la pregunta.

Pomfrey: "suspiro Es por culpa de esa criatura salvaje que estuvo corriendo por todo el castillo. O, mejor dicho, por la propia imprudencia de los estudiantes. ¡Hmp! si que tienen valor o agua en sus cabezas ¿Correr como locos detrás de una criatura desconocida mientras lanzaban hechizos por todos lados? Eso es buscarse problemas.

Por suerte, esa criatura no parecía lo suficientemente agresiva o esto podría haber terminado mucho peor.

Suspiro la mayoría de los estudiantes que están aquí solo llevaron sus cuerpos más allá de sus límites, y algunos más resultaron heridos por todo el desorden, hechizos reflejados o las secuelas de estos. Solo una pequeña parte entró en contacto directo con la criatura y sufrió una pseudopetrificación, aunque se espera que el efecto desaparezca en unas horas.

Ah, ahora que lo pienso, esa chica, Hermione, también fue traída aquí por Bloom a altas horas de la noche.

Por alguna razón, perdió los recuerdos de las últimas horas y, por el momento, no tenemos forma de saber qué ocurrió. Sin embargo, debido a lo delicado del asunto, llamamos a un medi-mago de San Mungo especializado en estos casos para asegurarnos de que todo esté bien en su mente y, si es posible, recuperar sus recuerdos.

Francamente, ya no estoy segura de si es afortunada o desafortunada, ya que, fuera de los miembros del equipo de Quidditch, es quien más ha venido a la enfermería durante los últimos meses.

Está en la novena camilla. Puedes ir a verla si quieres. Ya revisé tu estado y, tal como dice tu tía, solo asegúrate de descansar bien después."

Extimum: "Entonces iré a verla. Gracias por vendar mis heridas."

Pomfrey: "Solo ve. Aún tengo mucho trabajo aquí."

Caminando con cierta rigidez, Extimum notó que llevar vendas por todo el cuerpo no era muy cómodo, ya que limitaban un poco su movilidad. Sinceramente, no estaba del todo seguro de que fueran necesarias, pero, después de haber llegado allí en el estado en que lo hizo, no tenía muchas opciones si quería seguir actuando con normalidad.

Los estudiantes de los alrededores no perdieron la oportunidad de mirarlo al verlo salir y caminar por la enfermería. Muchos creían que no sobreviviría o simplemente no esperaban volver a verlo.

Al echar una breve mirada hacia atrás, notó que Christelle aún permanecía junto a Pomfrey, incluso cuando esta ya se había dispuesto a atender a los estudiantes que seguían esperando.

La enfermería no era muy grande, así que no tardo mucho en llegar frente a la novena camilla. Al igual que la mayoría de las que había visto durante el camino, estaba rodeada por cortinas, aunque la luz del interior seguía encendida.

Vagamente se escuchaban murmullos desde el interior.

Extimum: "¿Puedo pasar?"

Solo entonces Extimum notó que su voz sonaba algo extraña. Había adquirido un tono más profundo. No sonaba mal, pero el cambio había sido algo abrupto.

Hermione: "Adelante."

Después de escuchar algo de ruido proveniente del interior, Hermione respondió, por lo que Extimum apartó la cortina y entró.

Al hacerlo, vio a Hermione sentada sobre la camilla. Junto a ella, en el nochero, había un cuaderno que parecía haber sido cerrado apresuradamente, además de una pluma y un tintero.

No muy lejos de estos, Bloom permanecía de pie, actuando de forma algo distraída, como solía hacerlo cuando llegaban extraños.

Ambas lo estaban mirando en el momento en que entró, y sus expresiones pasaron rápidamente de la compostura a la alegría y la sorpresa.

Hermione y Bloom: "¡Extimum!"

A pesar de su apariencia similar a la de una momia, ninguna tuvo dificultades para reconocerlo. De inmediato, se acercaron para observarlo con cuidado.

Hermione: "Extimum, ¿estás bien? ¿Por qué pareces una momia? No, olvida eso. Me alegra que hayas regresado sano y salvo, pero ¿cómo llegaste hasta aquí? ¿El profesor Lockhart realmente te salvó?"

Un mar de emociones surgió de Hermione al ver que Extimum estaba vivo y había regresado.

Extimum se trago las palabras que estaba a punto de decir y la miró con extrañeza. Con todo lo que había ocurrido, lo último que esperaba escuchar era que Lockhart lo había salvado. Sin embargo, su confusión no duró mucho, pues Bloom intervino para resolver sus dudas.

Bloom: "Hermione perdió la memoria. No recuerda nada después de salir con Harry y Ron a buscar a Lockhart."

Bajando un poco la voz, añadió:

"Y creo que se volvió un poco tonta-"

Hermione: "Oye, escuché eso. Y ya te dije que no me volví tonta. Simplemente me preguntaste en un mal momento; todavía estaba tratando de ubicarme."

Extimum: "¿Perdiste la memoria? ¿Acaso Lockhart…?"

Al recordar cómo se suponía que debían ocurrir las cosas, así como el relato vago y algo breve de Harry frente a lo que había experimentado, Extimum comenzó a unir los puntos mientras una línea de pensamiento empezaba a tomar forma.

Ahora entendía por qué Harry había sido tan vago con varios detalles. Lockhart había intentado borrarles la memoria, pero la presencia de Hermione y, quizás, el hecho de que Ron ahora tuviera su varita en buen estado habían provocado que ella terminara siendo la afectada.

Hermione: "¿Qué pasa con Lockhart? Ugh… Mi cabeza."

Extimum: "¿Qué sucede?"

Hermione: "No es nada, solo es un poco de migraña."

Tratando de restarle importancia a la situación, Hermione respondió mientras se frotaba suavemente las sienes.

Bloom: "No es cierto. Tiene esa reacción cada vez que intenta recordar lo que pasó."

Frunciendo el ceño, Extimum consideró si quizá había sido demasiado indulgente con Lockhart.

Extimum: "Permíteme un momento."

Tomando la mano de Hermione, Extimum se concentró en la conexión que compartía con ella. No podía usar magia en ese momento, pero no todas sus capacidades dependían de ella.

Una ligera distorsión recorrió el aire mientras todas las nubes mentales que solo Extimum podía ver y que rodeaban la cabeza de Hermione se disipaban. Aunque no podía ayudarla en ese momento con el daño que Lockhart había causado, tanto por su estado actual o como porque no dominaba lo suficiente la legilimancia, todavía había una o dos cosas que podía hacer con su habilidad empática.

Extimum: "¿Te sientes mejor?"

Hermione: "Sí… ¿Qué hiciste?"

Al sentir la repentina desaparición de la migraña y la nueva claridad mental que había adquirido, Hermione preguntó maravillada.

Extimum: "Solo disipé tu confusión mental."

Era una habilidad que había desarrollado después de lo ocurrido el día del ataque del trol, cuando se dio cuenta de que, en realidad, no era muy bueno tranquilizando a las personas.

Aunque era la primera vez que la ponía en práctica, pues hasta entonces había sido algo más teórico, con tantas ideas en su cabeza a veces tenía dificultades para llevarlas todas a la práctica.

Bloom solo observó desde un lado. Durante el tiempo que había pasado desde que Extimum la dejó con Hermione, se había enterado por las conversaciones de los demás de parte de lo que había ocurrido. Por ello, se preocupó al descubrir que Extimum estaba siendo perseguido.

Sin embargo, al tener en cuenta que él la había visitado algún tiempo después de aquellos acontecimientos, al menos sabía que había logrado escapar. Eso le permitía estar mucho más tranquila mientras revisaba constantemente la conexión que compartía con él.

Aun así, no sabía por qué Extimum no le había pedido ayuda. Pero, tras decidir confiar en él, no había ido a buscarlo a pesar de conocer su ubicación aproximada.

Por supuesto, aquello no tenía nada que ver con el hecho de que lo percibía a varios kilómetros debajo del castillo y no tenía idea de cómo llegar hasta allí.

Hermione: "Pero ¿de verdad estás bien? Con todos esos vendajes es imposible no preocuparse un poco."

Extimum: "En realidad, es una historia un poco larga, y ya habrá tiempo para contarla cuando los demás vengan aquí. Lo importante es que todo se resolvió. En cuanto a tu memoria, no te preocupes. Estoy seguro de que podrás recuperarla."

Hermione: "Entonc-"

Christelle: "Ah, aquí estás, Extimum. ¿Así que esta es Hermione?"

Al atravesar la cortina, Christelle comentó al ver a Hermione.

Su repentina llegada hizo que Bloom se apresurara a refugiarse junto a Extimum, mientras tanto ella como Hermione sentían escalofríos recorrer sus cuerpos. La atmósfera circundante se volvió misteriosamente algunos grados más fría.

Con una mirada algo afilada y escrutadora, Christelle recorrió a Bloom con los ojos durante un momento antes de detenerse en Hermione, como si tratara de descubrir si había algo especial en ella.

Aunque Extimum no había mostrado ninguna emoción, como era habitual en él, Christelle había adquirido cierta capacidad para notar algunas cosas al tratar con hombres similares, entre ellos su propio hermano. Si bien no percibió ninguna emoción, sí detectó un claro interés de parte de Extimum… concretamente, por el estado de Hermione. Aquello fue suficiente para despertar un poco su propia curiosidad.

Christelle: "Me disculpo por la repentina intrusión."

Inclinando ligeramente la cabeza y el cuerpo con cierto manierismo noble, Christelle continuó:

 "Soy Christelle Izorim, la tía de Extimum. Tú debes ser su amiga, ¿verdad?"

Hermione: "H-hola, mucho gusto. Soy Hermione Granger."

Conteniendo a la fuerza el estremecimiento que recorría su cuerpo, Hermione se presentó mientras trataba de ignorar la extraña sensación que la invadía al estar frente a la mujer.

Extimum: "Está bien, tía. Ya habrá tiempo para que conozcas a mis amigos más tarde. Es bastante temprano y Hermione necesita descansar después de los últimos acontecimientos. De hecho, yo también necesito descansar. ¿Por qué no nos vamos y luego acordamos un momento para reunirnos?"

Christelle: "¿Granger? Hmm… No me suena ese apellido de ningún lado. ¿De qué familia eres, Hermione? ¿O quizá formas parte de una rama colateral?"

Ignorando por completo las palabras de Extimum, Christelle continuó hablando con una genuina confusión en su voz.

Hermione: "¿Familia? Oh, no. No pertenezco a ninguna familia mágica. Mis padres son personas normales; son odontólogos en el mundo muggle."

Christelle: "¿Odontólogos? ¿Mundo muggle?"

Durante un instante, una clara expresión de perplejidad apareció en el rostro de Christelle. Sin embargo, poco después, su ceño se frunció profundamente y una pizca de desagrado se filtró en su mirada.

Christelle: "Ya veo… Bueno, ha sido un placer conocerte, pero, dado que necesitas descansar, no te quitaré más tiempo. Extimum, vámonos. Aún debo reunirme con la directora para dar por terminada esta situación."

Como si todo el interés que había mostrado hubiera desaparecido, Christelle mantuvo su compostura, pero ya no quiso permanecer allí. Le indicó a Extimum que la siguiera y dio el primer paso para salir de la habitación.

Bloom: 'Aunque no fue grosera, pudo haber sido menos evidente…'

Hermione: "¿Hice algo mal?"

Por supuesto, Hermione no era tonta y había percibido el claro cambio en la actitud de Christelle. Sin embargo, no entendía qué lo había provocado.

'¿Quizá mi falta de etiqueta la incomodó?'

Aunque había estudiado un poco sobre la etiqueta del mundo mágico para no parecer maleducada ni completamente ignorante de las formalidades, todavía no era muy buena en ellas ni les había dedicado suficiente tiempo. Por eso, lo primero que pensó fue que tal vez había sido algo grosera.

En ningún momento Hermione habría pensado que aquello tenía algo que ver con su procedencia. Sin embargo, no era su culpa. Al tener a Extimum como referencia y considerar la reputación de la familia Izorim dentro de la comunidad, se había formado la idea de que, al igual que los Weasley, los Izorim sentían buena voluntad hacia los nacidos de muggles y no le daban demasiada importancia a ese asunto.

De hecho, eso era precisamente lo que buscaba la familia Izorim: ser percibida como una familia amigable con los nacidos de muggles para obtener cierta ventaja en los negocios y, además, atraer a los talentos más destacados que surgían de ellos.

Aquello era bastante efectivo, ya que muchos nacidos de muggles preferían acudir a sus establecimientos para realizar todo tipo de negocios o buscaban trabajar allí bajo esa impresión.

Dicho esto, en realidad la familia mantenía una postura más neutral. Solo que gracias a su impecable profesionalismo y a la comparación poco favorable que existía a su lado, aquello era más que suficiente. Aun así, la opinión personal de cada miembro podía ser distinta, siempre que no la demostrara de forma explícita.

Extimum: "No es nada. Ella simplemente es así."

Dejando de lado el hecho de que apenas conocía a Christelle, no quería que Hermione se sintiera despreciada.

Christelle: "Extimum, ¿no vienes?"

Hablando desde el otro lado de las cortinas, Christelle lo instó a salir.

Extimum se sintió algo incómodo.

Desde que terminó las clases con su madre, aproximadamente a los ocho años, nunca había tenido que rendirle cuentas a nadie ni había tenido a alguien que se entrometiera demasiado en sus acciones o asuntos. Por eso, aparte de tener que cumplir con varios estándares duros y algo rígidos, siempre había vivido con bastante libertad y sin demasiadas restricciones.

Por suerte, antes de que se viera obligado a intentar suavizar las cosas, un grito, seguido de la entrada repentina de dos personas, desvió la atención.

Harry y Ron: "¡Hermione!"

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