Capítulo Extra: El Filo de la Perfección
Perspectiva de: Lute, Mano Derecha de Adán, Lugarteniente de las Exorcistas.
El estruendo de la explosión aún resuena en las paredes de mármol, pero para mí, el silencio que siguió fue mucho más revelador.
Cuando escuche él ¡BOOM!; esperaba lo peor. ¿Un ataque del Infierno?, ¿La perra de Lilith decidió romper su contrato?, ¿Algún fallo en los sistemas de seguridad del Cielo?, ¡IMPOSIBLE!, el cielo es perfecto.
¿QUIÉN TENDRÍA LA OSADÍA DE ATACARNOS? Y ¿Cómo demonios esa escoria infernal llego tan lejos?, obviamente con la ayuda de su estúpida reina. Finalmente, su alteza aprobará una purga total contra el infierno por esta transgresión.
Pero…
La realidad fue muy diferente…
Mientras las novatas correteaban como pollos sin cabeza, las veteranas cuchicheaban entre sí y Vaggie se hundía en su sentimentalismo barato revisando a la llorona e inútil Cyan; yo me quedé inmóvil al descubrir la verdad.
Observé el agujero en la pared, el humo negro que se disipaba en el aire puro y perfecto del Cielo, pero sobre todo, observé a la responsable de toda esta destrucción.
Vesper…
—Esa sonrisa… —murmuré para mis adentros.
Era sorprendente. Ella era, sin duda alguna, el ángel más inexpresivo que he conocido jamás; puede contar con los dedos de una mano el número de veces que la he visto cambiar su expresión facial o mostrar alguna emoción.
Pero…
Cuando dejaba de actuar como un maldito robot (no sé si lo hace a propósito). Es cuando la verdadera Vesper muestra su convicción y dedicación a nuestra misión. Verla ahí, parada en medio del caos, manchada de sangre dorada y cubierta de hollín, ella no parecía la víctima de un accidente.
Parecía una verdadera guerra, dispuesta a luchar hasta el fin de los tiempos. En su mirada no había ni una pizca de duda, ese sentimentalismo que veo a veces en los ojos de Vaggie, cada vez que un pecador le ruega por su miserable vida. Había una certeza implacable. La certeza de que vamos a cumplir nuestra misión como exorcistas.
—Mírala, Lute. La "Calculadora" sigue ahí —me había dicho Adán entre carcajadas, después de que terminó de comer. Nos pusimos a analizar juntos los daños estructurales y los restos calcinados del experimento de Vesper, antes de que el equipo de limpieza llegara.
Y lo hice.
La miré de reojo la entrada y sentí algo que rara vez permito que florezca fuera del campo de batalla o cuando veo a Vaggie seguir correctamente mis pasos: Orgullo.
Porque lo sabía…
Durante estos pocos años, el exterminio solo había sido una limpieza necesaria, una tarea de mantenimiento para evitar que la basura del Infierno se desborde y que jamás intente manchar la perfección de nuestro hogar.
Pero siempre existió un límite.
Una rutina.
Bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar, subir, bajar, matar y subir.
Pero…
¿Qué pasará después?
¿La rutina seguirá?, ¿Finalmente todos los demonios serán purgados?, ¿El infierno finalmente estará limpio?, o nosotras solo seguiremos bajando año tras año por toda la eternidad; sin cambiar absolutamente nada.
Sera nos dio las armas, las reglas, nuestra misión y nosotras las seguimos como buenas soldados; las defensoras y protectoras del orden celestial que somos.
Pero Vesper… Vesper está rompiendo el molde, ella nunca se conformó con ser solo una "buena soldado" esa loca quiere convertirse en la peor pesadilla del Infierno y me encanta esa idea.
—Señor —le dije a Adán mientras él seguía riéndose por lo bajo—, si ella sobrevive a sus propios experimentos, no habrá rincón en el Orgullo donde esa escoria pueda esconderse.
—No te preocupes, Peligro. Ella sobrevivirá. —Respondió Adán entre carcajadas. —Te lo dije. Esta chica en específico iba a hacer que este pequeño genocidio fuera legendario.
—Señor. ¿No planea castigarlas por su insubordinación y los daños al cuartel? —pregunté con seriedad—. Su alteza nos exigirá explicaciones y llevar a la responsable de todo este alboroto directo a su oficina.
—¡MIERDA!, no me lo recuerdes. Lute. —respondió Adán con fastidio, mientras pateaba un metal con una forma extraña del camino—En cuanto al problema con Sera, no te preocupes. Lo tengo todo cubierto y resuelto.
Asentí en aprobación, no importaba. Sí, Vesper creó accidentalmente una granada con suficiente potencia para causar un pequeño terremoto (solo si esa cosa purga escoria infernal); es un hecho. Que ella puso en peligro la seguridad del cielo y la integridad del cuartel con su imprudencia.
—Subestimé. La locura y determinación de Vesper —murmuró Adán entre dientes, más para él mismo que para mí, al ver detenidamente lo que pateó, pero pude notar con asombro un tono serio en su voz.—Este asunto superó por completo mis predicciones más locas sobre ella.
—¿Sucede algo?, Señor…
—¡¿EHHH?!, ¡AH!, no, nada importante…— Respondió Adán con un gesto desdeñoso de la mano. —… Por ahora.
—Solo, calma a las chicas y asegúrate que la reconstrucción del laboratorio de Vesper, sea perfecta. —Ordenó Adán, mientras ponía sus manos en mis hombros— Y no importa que cosas o materiales extraños te pida la calculadora, dáselos.
—Tienes toda mi autorización, Lute.—Sentenció Adán con una sonrisa de dientes que se hacía cada vez más grande. — después de todo. Sí, esa perra psicópata logró crear algo tan destructivo con basura de contrabando y cero presupuesto.
—Imagínate el show que haremos, Lute. Si le comenzamos a dar materiales de calidad y un verdadero presupuesto para sus inventos locos…
No necesitaba imaginarlo, era un futuro perfecto. Sí, este fue el "error" por una falta de presupuesto y recursos. Entonces, ¿cómo se vería el resultado final? Y si solo necesitamos darle un presupuesto y recurso… Adán tiene razón al darle lo que pida. Si el precio de la victoria total es un par de paredes rotas y una novata asustada, es un precio ridículamente bajo.
—Sí, Señor. —respondí, aceptando la orden con un saludo militar. —Yo me encargo de restaurar el orden de las tropas y supervisar la reconstrucción.
—¡BIEN!, te dejo con las chicas…
Fue lo último que dijo Adán, antes de soltarme y teletransportarse con un destello de luz.
Volví a mi posición de mando. Y estaba a punto de mandar a algunas soldados a dar 1000 vueltas por el campo de entrenamiento, cuando pisé una libreta medio chamuscada que me era muy familiar.
—¿Ah?…
«¿La libreta que Vesper suele sacar de la nada?», pensé un poco asombrada por la resistencia y resiliencia de esa cosa. «¿Cómo carajos sobrevivió?»
La recogí y miré detenidamente. Era ridículamente simple, siendo lo único resaltante (sin contar las quemaduras que le daban algo de personalidad) el nombre de Vesper escrito en la portada…
Mire, de un lado a otro, asegurándome de que no hubiera moros en la costa y solo para asegurarme (curiosidad) de que no existiera algún otro proyecto que ponga la seguridad del cuartel o a las tropas en peligro, decidí analizar esta libreta.
Al abrirla; pasando la hoja de respeto, lo primero que encuentre fue:
—¿Un dibujo de la mocosa de Lilith?— murmuré entre dientes.
El dibujo era detallado y mostraba al engendro del diablo de una forma patética; además, tenía algunos globos de diálogo que dicen: "Tengo daddy issues y mommy issues grado terminal", "Me gusta darles segundas oportunidades a violadores, asesinos, caníbales y esclavistas porque creo que son solo niños traviesos", "Soy la Princesa delirante del infierno, qué busca ayudar a los pecadores, pero los nacidos del infierno no son mi problema" además en la esquina inferior tenía dibujados; un tridente, un escudo, dos ¿dragones? O eran ¿cabras?, demoníacas, un ¿gato cíclope?, con forma de llave, algunos detalles escritos sobre su estilo de lucha, un análisis qué decía "Dependencia emocional hacia Lilith 95%", etc.
«Vaya. Ella dibuja bastante bien, pero… ¿Por qué mierda su objetivo principal parece ser la mocosa de Lilith y Lucifer?», reflexiono mentalmente, encogiéndome de hombros paso a la siguiente página. «No era mi problema, todas tenemos nuestras propias presas.»
Pero…
—¡¿VESPER?! ¡¿QUÉ MIERDA SIGNIFICA ESTO?!…
Exclame con total indignación. Después de pasar más de cinco páginas sobre la mocosa de Lilith, me encuentro con ¡ESTO!: un dibujo de Vaggie, pero no era la Vaggie que conozco y yo misma me encargo de su entreno.
¡NO!
En el dibujo: Vaggie tenía el cabello demasiado largo, incumpliendo las normas del ejército, no tenía su halo, sus alas tenían un patrón de diseño diferente, además tenía un parche que le cubría el ojo izquierdo con una gran "X" roja y llevaba puesto un ¡¿uniforme de recepcionista de algún hotel?!…
Pero lo que me llenó de rabia fue leer los análisis de Vesper: "Probabilidad de traición 80%", "Probabilidad de generar una dependencia emocional hacia Charlie Morningstar después de la caída 99%", "Cuenta regresiva para su caída canon; El Cuarto Exterminio Contable", "Según mi análisis y sus interacciones actuales con la Unidad Cyan, la Unidad Vaggie muestra un rechazo instintivo hacia mis sistemas, imposible de computar a menos que ella misma inicie sesión".
—¡¿PROBABILIDAD DE TRAICIÓN?!, ¡¿DEPENDIENTE DE UN ENGENDRO DEL DIABLO?!, ¡¿CUENTA REGRESIVA PASA LA CAÍDA?!.— repetí mientras me hervía la sangre.
Miré el análisis con un profundo desdén; ni siquiera me molesté en terminar de leerlo. Con toda mi indignación, arranqué la hoja de un solo tirón y la hice confeti entre mis dedos.
«Vaggie podrá ser de todo, una perra sentimental, una blandengue con tu estúpida mascota o una cobarde cuando la escoria ruega por su miserable vida.» Rugí mentalmente, golpeado una pared cercana que se agrietó por mi rabia«¿Pero? ¡JAMÁS UNA ASQUEROSA TRAIDORA!»
—Eso no solo sería traición al cielo y a nuestra misión. —murmure apretando los dientes, mirando como mis propios puños temblar.—sería traicionarme a ¡MI!
«¿Por qué mis manos no dejan de temblar?», cuestione mentalmente, mientras intentaba calmar mi rabia, pero ¿Por qué seguía temblando? Acaso era ¿miedo? «¿DEJEN DE TEMBLAR MALDITA SEA?!»
—¡¡¡MIERDA!!!…
Volví a golpear la pared y esta vez la rompí de un golpe; miré esa estúpida libreta que había dejado caer con puro odio.
—¿Qué otras mierdas escribiste? O ¿Dibujaste maldita rata de biblioteca? — mascullé con rabia, recogí la libreta comenzando a pasar las páginas, había más dibujos de otros demonios, pero me daba igual…
Buscaba la maldita información que Vesper escribía o que mierdas escribo sobre todos a nuestras espaldas; finalmente pase de largo todos sus dibujos de mierda y lo que encontré fue…
—¿Proyecto Pandora? — murmuré entre dientes, pasando un dedo por las páginas como si fueran un texto prohibido, mi ira comenzó a disiparse al pasar página y leer cada vez más sobre los experimentos de Vesper.
«¿Anular los contratos de almas?, ¿Rastreadores de esencia demoníaca?, ¿Armas capaces de perforar las defensas de un pecado capital?, ¿Una forma pasiva para romper nuestros límites?, ¿Cuerdas benditas para capturar o masacrar demonios del Ars Goetia?» Repetí mentalmente, la ira se evaporó y fue reemplazada por una sonrisa de dientes, todos los planos eran hermosos y perfectos para una verdadera purga infernal.
No se limitaba únicamente al anillo del orgullo, estaba tomando en cuenta los otros anillos, Si lograba crear la mitad de estas locuras escritas o si este "Proyecto Pandora" funcionan, ya no estaremos simplemente podando el estúpido jardín de Lucifer. Estaremos quemando las raíces de forma definitiva.
He visto a los Overlords. He visto a tipos como esa escoria con una televisión por cabeza, qué sale en cada maldito anuncio o esa perra de Carmine y sus engendros recoger nuestras lanzas descartadas, creen que son intocables porque tienen un par de trucos comerciales y armas de contrabando. Se creen soberanos de su propio basurero.
Pero lo que Vesper está cocinando en su laboratorio —incluso si casi nos vuela a todas en el proceso y ahora solo sea un agujero en la pared— es la promesa de una purga total.
Imagínalo.
Un ejército de exorcistas que no solo llevan lanzas, sino armas que anulan los contratos de almas. Armas que rastrean la esencia demoníaca hasta el último rincón de la fosa más profunda. El fin de la "Zona Gris". El fin de la diplomacia con Lilith. Finalmente, tendremos un Infierno vacío, silencioso y totalmente purificado.
Cerré la libreta y caminé hasta llegar. Al lugar donde estaba Vaggie, Vesper y Cyan. Ella me miró con esos ojos suplicantes, buscando alguna señal de reprimenda para Vesper por su imprudencia, seguía ayudando a Cyan con un hombro amigo… por un segundo el dibujo de Vesper y la realidad se superpusieron al mirar está escena.
Aleje rápidamente esa estúpida imagen mental, con un gruñido. ¿Vaggie una traidora? O siendo dependiente de un engendro del diablo.
«¡BLASFEMIA! Si existiera una futura traidora, esa sería tu maldita mascota, Vesper». Maldije mentalmente al considerar por un segundo que esa totalmente imposible posibilidad existirá.
Ignorando los delirios de Vesper, para no arruinarme el día. Volví a mirar sus súplicas silenciosas, pobre niña tonta; al principio sí consideré regañar y castigar a Vesper. Pero después de ver sus futuros proyectos (ignorando los dibujos), lo comprendí. La prudencia no gana guerras; la superioridad técnica y la voluntad de hierro lo hacen.
Me acerqué a Vesper y puse una mano en su hombro, mire de reojo como el hollín negro manchaba mi guante del uniforme.
—Espera al equipo de limpieza, Calculadora —le dije, manteniendo mi voz de mando, pero dejando que viera el brillo de respeto genuino en mis ojos, antes de irme—. Y la próxima vez que intentes volar el edificio, avísame. Quiero estar en primera fila para ver cómo la luz se traga la sombra del infierno en el próximo despliegue.
—¡AH! Y toma tu estúpida libreta. — agregue, lanzándole la libreta que Vesper atrapó sin problemas. Era hora de cumplir las órdenes que Adán me había confiado.
Finalmente, el Infierno tiene sus días contados.
No porque seamos muchas, sino porque finalmente tenemos a alguien que está rediseñando el concepto de "Exterminio". Y cuando ese día llegue, yo estaré allí, al lado de Adán y Vesper, viendo cómo el último demonio se convierte en cenizas bajo un cielo que por fin será permanentemente blanco.
