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Chapter 20 - Capítulo 18

Capítulo 18: El Preludio de la Arrogancia

—¡AHAHAHA!—Cyan con un grito mitad pánico mitad rugido de guerra, clavo su lanza en el pecho del pecador.

—Lo... Logre, Señorita Instructora.—Dijo Cyan con un sollozos, cayendo de rodillas. Frente al cadáver del pecador que acababa de matar.

—Aceptable... Cyan—Respondió Vesper, con una voz menos plana de lo normal. Mientras miraba como Cyan, se quitaba la mascar para vomitar otra vez y limpiarse las lágrimas.

«Cyan, sigue siendo ineficiente. Pero su software apenas fue instalado», pensó Vesper, mientras recuperaba su lanza clavada y se agachava para recojer el puñal, para analizarlo detenidamente.

«Este error de sistema, menciono las armas de Caleb y Carmilla. ¿Carmilla ya comenzó la producción en masa de armas fabricadas con Acero Angelical?, tan rápido» Analizó mentalmente Vesper, arrancando un poco de tela del cadáver para envolver y guardar el puñal en su bolsillo. «Da igual, solo necesito eliminar del sistema a la familia Carmine»

—Limpiate y colocate la mascara. Cyan— Ordenó Vesper. —Y no olvides tu Lanza.

—Si Señorita Instructora.—Respondio Cyan, con un susurro, mientras acataba la orden.

—S-Señorita Instructora, puedo llamarla Señorita Vesper—Pregunto Cyan con nervios y un poco de miedo.—Porfavor...

—Solicitud aceptada... Cyan. Hora de continuar con la limpieza del sistema.—Respondió Vesper con simpleza, mientras extendía sus alas. Preparandose para atravez la pared, seguida por una torpe Cyan.

Con un estallido de velocidad; Vesper destruyó la pared de una patada comenzando a volar, seguida de cerca por una Cyan un poco menos nerviosa.

Veintitrés horas y media después...

El callejón estaba impregnado del hedor a ozono y sangre de pecador.

Cyan, con las manos aún temblando, mantenía la punta de su lanza a milímetros de la garganta del pecador suplicante.

Vesper no la presionó físicamente; se limitó a observar, analizando la fluctuación de la energía sagrada en el aura de la novata.

—No lo mires como una vida, Cyan. Míralo como una ecuación —instruyó Vesper, su voz plana cortando el aire como un escalpelo—. Analiza su postura. Sus manos están crispadas, no por miedo, sino por tensión muscular. Está esperando que parpadees para degollarte. Si muere ahora, es una corrección del sistema. Si vives tú, la misión continúa.

Tras un grito ahogado, Cyan hundió su lanza. El pecador murió, mientras esperábamos que su cadáver se disuelva en lodo negro con una pequeña estática oscura.

Cyan no vomitó esta vez, pero sus hombros cayeron bajo el peso de la realización, todavía le era difícil matar a un pecador que empezaba a suplicar clemencia. Aunque sabía que era un engaño, todavía le dolía en el corazón.

«Mediocre para el estándar del ejército» Pensó Vesper críticamente. «Pero... Eficiente para el estándar de Cyan»

Vesper asintió imperceptible en señal de aprobación. Cyan estaba un poco feliz, gracias al reconocimiento de Vesper por su gran esfuerzo y paciencia.

Vesper No buscaba una carnicería frenética como la demás, ni el sadismo coreográfico de Lute. Buscaba que Cyan fuera la primera exorcista con consciencia táctica.

En un ejército de fanáticas que confiaban ciegamente en su inmortalidad, una unidad que supiera retroceder y analizar sería el activo más valioso cuando el "guion" de la serie intentara masacrarlas.

—Vamos Cyan, la operación exterminio. Finalizará en los próximos 15 minutos exactos. —Ordenó Vesper, comenzando a volar directo a los tejados.

—Si. Señorita Vesper. —Respondió Cyan

Mientras avanzaban por los tejados de Pentagrama City, Vesper se detuvo frente a una pantalla gigante incrustada en un edificio en ruinas.

Las Noticias 666 estaban en plena emisión. Katie Killjoy, con su habitual cuello torcido y sonrisa maníaca, presentaba un "Segmento Especial de Resistencia".

—¡Parece que los bichos raros de abajo finalmente tienen espinas! —chilló Katie—. Industrias Carmine anuncia una contraofensiva masiva. ¿Es valentía o simplemente ganas de morir con estilo? ¡Tom, dinos qué opinas mientras te prendo fuego!

Vesper entrecerró los ojos tras su casco; Finalmente tendría la respuesta del porqué a tenido que confiscar, más de treinta tipos diferentes de armas con Acero Angelical en sus construcciones durante todo el exterminio.

En la pantalla apareció la figura de Caleb Carmine. En el canon que ella recordaba, Carmilla Carmine era una viuda poderosa que protegía a sus hijas; Caleb era solo una mención sin nombre, una víctima del pasado que justificaba el odio de Carmilla hacia el Cielo.

Pero aquí, en el segundo año del exterminio, Caleb estaba muy vivo y según sus investigaciones además de ser uno de los Overlord más poderosos de la actualidad. También es un Armero encargado de la invención de armas, mientras que Carmilla era la encargada de crear las conexiones y firmar los tratos comerciales.

En la pantalla la imagen Caleb un demonio pálido de rasgos alfildas con una constitución alta y delgada, estaba rodeado de guardaespaldas que portaban prototipos de armas de fuego pesadas.

—¡Escuchen, ciudadanos del Orgullo! —rugió Caleb a las cámaras—. ¡Los ángeles no son dioses, son solo aves con palos! Hoy, Industrias Carmine demuestra que el poder y la voluntad del hombre puede luchar contra ellos. ¡No se escondan! ¡Protegan a los suyos! ¡Tomene las armas de Industrias Carmine! Y ¡Luchen!

Vesper procesó la información a una velocidad sobrehumana. «Es un error de cálculo fatal», concluyó.

En el canon, la rebelión de Charlie fue efectiva porque fue inesperada y basada en el hallazgo accidental de que el acero angelical podía dañar a los ángeles.

Pero Caleb estaba intentando una guerra convencional con armas normales, un par de armas hechas con Acero Angelical y superioridad numérica.

Para los otros Overlords, como Vox o Valentino, Caleb no era un líder; era un canario en la mina. Estaban esperando a ver cómo reaccionaba Adán para medir el verdadero nivel de amenaza de las Exorcistas.

—Es una distracción eficiente —murmuró Vesper para sí misma.

—¿Señorita Vesper? —preguntó Cyan, mirando la pantalla con nerviosismo—. ¿Ellos pueden... lastimarnos?

—No con ese equipo —respondió Vesper, reanudando la marcha—. Pero aprenderás una lección hoy: la defensa no es solo para cuando el enemigo es fuerte. Es para no permitirle que crea que tiene una oportunidad.

Mientras saltaba por los tejado, masacrando a pequeños grupos de pecadores que intentaban dispararles con rifles de asalto comunes —las balas simplemente rebotaban en el uniforme de Vesper como gotas de lluvia—, ella continuó su análisis mental.

«En realidad los Overlord. Ya no son ni la sombra del pasado, con los límites impuestos y sus conexiones cortadas» Pensó detenidamente Vesper.

«Solo existen tres Overlords, verdaderamente, peligrosos. Sin contar a Vox en su mejor momento» reflexionó mentalmente Vesper

Había tres anomalías en este anillo que podían, teóricamente, matar a una exorcista promedio incluso sin armas angelicales, simplemente por la densidad de almas en sus contratos.

1. Alastor: El Demonio de la Radio:

Actualmente desaparecido. Vesper sabía por su conocimiento previo que Alastor era un "glitch" en el sistema. Su trato con Rosie y su ascenso meteórico lo hacían impredecible. En la serie, Adán lo humilló, pero eso fue porque Adán era el "Primer Hombre". Una exorcista de rango medio sería despedazada por sus sombras antes de poder invocar su lanza.

2. Rosie: La soberana de los caníbales:

Ella era peligrosa por su misterio y falta de información, también por su red. Rosie era la "madre" de una colmena. Atacar el Barrio Caníbal no era una batalla, era entrar en una trituradora de carne orgánica que no se detenía ante el dolor.

Vesper decidió que, por ahora, Rosie era una variable que debía permanecer neutralizada por su propia inercia.

3. Zestial: El más antiguo:

El miedo que imponía su solo presencia era fascinante; Vesper recordó al Overlord Prick en la serie, prefiriendo el suicidio a la cercanía de Zestial.

Ademas los contratos de Zestial databan de siglos; su magia era antigua, anterior a la tecnología de los Vees. Si alguien en este agujero podía rasgar el tejido de un alma angelical por pura presión de voluntad, era él.

De repente, una explosión de luz dorada iluminó el horizonte, cerca de las fundiciones principales de los Carmine.

El sonido de la guitarra de Adán tronó como un trueno divino, seguido de gritos de agonía que silenciaron las transmisiones de radio.

—Parece que el Jefe encontró a Caleb —dijo Vesper, ajustando su lanza—. Cyan, mantente cerca. Vamos a observar el final de la "Resistencia Carmine". Quiero que veas lo que sucede cuando la arrogancia se encuentra con la ejecución técnica.

Vesper desplegó sus alas, no para unirse a la carnicería, sino para posicionarse en un punto ciego.

Necesitaba ver exactamente cómo Caleb moría. Necesitaba saber si, en su desesperación, el Overlord de las armas lograba herir a alguien.

Porque si una sola gota de sangre angelical caía hoy, el cronómetro para el Hotel Hazbin empezaría a correr mucho antes de lo previsto.

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