La atmósfera en la sala del trono se volvió densa, cargada no solo con el poder de los Guardianes, sino con el peso de la historia que Marcus estaba a punto de revelar. Ainz, sentado con una elegancia gélida, observó al sabio. Sabía que para ascender en este "Gran Infierno", no bastaba con la fuerza; necesitaba las llaves de las puertas que ya habían sido abiertas por otros
El legado perdido de Marcus
Marcus dio un paso al frente, su voz resonando con una mezcla de orgullo herido y lealtad renovada.
—Lord Ainz, para reclamar el lugar que Nazarick merece, debemos mirar hacia aquellos que una vez caminaron bajo mi sombra —comenzó Marcus, sus ojos brillando con el recuerdo de su antiguo poder—. Los sujetos que le mencionaré no son simples señores del caos. Son demonios de rango XII (señores supremos de rango bajo). En mis días de gloria, antes de perder mi territorio, ellos eran mis socios comerciales y, en muchos aspectos, mis subordinados.
Ainz inclinó ligeramente la cabeza. El hecho de que antiguos subordinados de Marcus estuvieran ahora cuatro rangos por encima de él (Rango XVI) era un recordatorio mordaz de lo mucho que Marcus había caído y de lo alto que Nazarick debía escalar.
—Aunque ahora ostentan títulos de Alcaldes infernales, mantienen un respeto residual por las leyes de linaje que me rigen —continuó Marcus—. Si nos acercamos correctamente, sus recursos serán el trampolín para vuestro ascenso.
El Despliegue Estratégico de Nazarick
Marcus procedió a detallar a sus antiguos asociados, y con cada nombre, Ainz asignó una pieza del tablero de Nazarick:
1. Roce y la Elegancia del Canibalismo —Primero es Roce, el líder de la facción de demonios pecadores caníbales. No se deja engañar por su naturaleza; es una mujer de una sofisticación extrema. Adora el té de alta calidad, la moda de vanguardia y cualquier objeto que respire distinción.
2. Carmila: La Dama del Acero Angelical —Luego tenemos a Carmila, la traficante más poderosa de armas pesadas y, lo más importante de esta sección del anillo del orgullo, de acero angelical. Ella controla el flujo de armamento que puede matar permanentemente a barios seres en este reino y su inventario es asombroso: puede ofrecer desde cuchillos hasta ametralladoras y armas pesadas, todo forjado con acero angelical. Es pragmática; no solo acepta como pago almas, sino también busca recursos que no existen aquí, como pociones de restauración pura u otros recursos valiosos.
3. Gengiscan: El Tirano de Chinatown —Gengiscan gobierna el mercado negro y es un fanático de las apuestas, las carreras y los animales exóticos. Su zoológico privado es su mayor orgullo. Si busca vehículos, esclavos especializados o información que no está en los libros, él es el hombre.
4. El Grupo V: Los Arquitectos de la Mente —Finalmente, el Grupo V, los señores del entretenimiento. Controlan la opinión pública y las masas mediante la manipulación psicológica. Son expertos en crear ídolos y destruir reputaciones.
El Peso del Rango XII
Marcus terminó su explicación con una advertencia final.
—Estos demonios son Rango XII por una razón. Su poder es real y su influencia está cimentada. Al tratar con ellos como "conocidos de Marcus", tenemos una entrada diplomática, pero no olviden que para ellos, actualmente somos inferiores en la escala del Infierno.
Ainz se puso de pie, su figura esquelética irradiando una determinación que hizo que Marcus se postrara instintivamente.
—Interesante... —murmuró Ainz—. Antiguos subordinados convertidos en Gobernadores mientras su antiguo señor es un paria. Es una lección de lo rápido que el poder cambia de manos en este lugar. Pero Nazarick no ha venido a mendigar favores. Usaremos estas conexiones para reclamar lo que es nuestro. Si el Rango XII es su corona, pronto verán cómo esa corona se inclina ante el Ser Supremo.
La urgencia por fortalecerse y la emoción por los nuevos encuentros palpitaban en la sala. El tablero estaba listo: tés refinados, pociones legendarias, bestias míticas y manipulación mediática. El capítulo del Rango XVI estaba por cerrarse con sangre y diplomacia.
Tras el fin de la reunión en la sala del trono, un silencio sepulcral descendió, roto únicamente por el siseo del aura de Ainz. Marcus permanecía postrado, consciente de que acababa de entregar las llaves de un reino que despreciaba a su nuevo señor. Ainz, sentado en el Trono de Reyes, procesaba la última parte de la información: la fragilidad del equilibrio entre los anillos y la inutilidad del linaje de Lucifer.
—"Así que Lucifer es un rey sometido, un ángel caído que el Cielo prefiere mantener en este pozo antes de lidiar con él" —murmuró Ainz, su voz resonando con un desprecio gelido—. "Y su hija, esa Charlie Morningstar, ni siquiera es considerada una candidata digna para mantener el orden".
Ainz se puso en pie, y el brillo de su collar de Alcalde Infernal (Rango XVI) iluminó la estancia. Las grietas brillantes en el metal parpadeaban con una intensidad mayor, como si el propio artefacto tuviera hambre de ascenso.
—"Escuchadme bien" —sentencia Ainz, mirando a sus Guardianes—. "Marcus ha revelado que los siete primeros rangos de este infierno no necesitan islas para afirmar su poder; deambulan libremente por donde desean". "Nosotros, sin embargo, estamos atados a la interconexión de estas islas demoníacas, subordinados a la estructura de Overlords de Élite y de Alto Rango". "Para romper estas cadenas, Nazarick debe devorar esta jerarquía desde sus cimientos".
Ainz miró a su estratega más brillante. —Demiurgo, quiero que supervise la preparación de una fiesta de té para Roce. No escatimes en recursos. Muéstrale que la elegancia de Nazarick hace que el lujo del Infierno parezca una parodia barata, se ajustó las gafas, con una sonrisa que denotaba una crueldad refinada. Ya estaba visualizando cómo la Ciudad del Orgullo más cercana la número 207, ese receptáculo de mensajes del Rey y los altos rangos, pronto recibiría noticias que no esperaban.
—"Lord Ainz, si me permite" —intervino Demiurgo con una reverencia—. "Mientras prepares la recepción para Roce, utilizaré la red de islas interconectadas para rastrear la influencia de sus subordinados". "Si cada Overlord de Élite tiene subordinados de rango medio y bajo, entonces tenemos un mapa perfecto de quiénes deben ser asimilados o eliminados".
Después la mirada de Ainz se posó en su creación más versátil. —El actor de Pandora, tú negociarás con Carmila. Usa tu diplomacia y los tesoros de Yggdrasil. Ofrécele materiales que desafíen su lógica comercial a cambio de armamento fabricado con acero celestial y si es posible algunos lingotes del mismo o de otros metales celestiales.
Ainz ascendió. El plan estaba en marcha. No solo buscarían el favor de los Señores Supremos de Rango XII como Roce o Carmila; buscarían las rutas comerciales de Mammon y los secretos médicos de Belphegor para fortalecer la infraestructura de la Gran Tumba.
Aura y Mare, busquen en nuestro inventario una bestia mítica o criatura rara para su zoológico privado. Ofrezcan algo tan magnífico que suplique comerciar con nosotros".
—"Partido ahora" —ordenó Ainz—. "Aura, Mare, llevad la bestia a Gengiscan; que el líder de Chinatown entienda que el mercado negro ahora tiene un nuevo dueño silencioso". "Actor de Pandora, convence a Carmilla de que te vende armamento.
Los Guardianes desaparecieron en un estallido de teletransporte. Ainz volvió a mirar a Marcus, quien seguía arrodillado.
—"Dime, Marcus... si los otros anillos desprecian el gobierno de Lucifer, ¿qué tan rápido crees que se arrodillarán ante alguien que no es un ángel caído, sino la encarnación misma de la muerte?".
El sabueso levantó la vista, temblando ante la magnitud de la ambición de su maestro. Sabía que en el futuro los torneos de Satanás, las fiestas de Belcebú y cualquier otro evento infernal pronto dejarían de ser simples entretenimientos para convertirse en campos de batalla diplomáticos y militares donde Nazarick reclamaría su verdadero rango.
Ainz se recostó de nuevo, observando las grietas de su collar. El camino de Alcalde a Gobernador Infernal sería breve; el camino hacia el trono de Lucifer, sin embargo, acababa de ser trazado.
