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Chapter 98 - The Immortal Sovereign Green Alex Part 5

Una confesión de amor en medio de la pasión desencadena una dinámica compleja. Alex se convierte en el protector de Yuki y Mei, mientras que Sophia, su prometida, se une a la danza del deseo. ¿Amor o pasión? La respuesta reside en la intersección de lo prohibido y lo permitido.

La sala de estar de la mansión estaba envuelta en una penumbra sensual; las cortinas de terciopelo rojo apenas filtraban la luz de la luna. Alex, el joven amo de la familia inmortal, estaba reclinado en un sillón de cuero, con los pantalones colgando hasta los tobillos. Su mano se movía con un ritmo constante, su respiración se aceleraba mientras observaba la escena que se desarrollaba ante él. Su primo, Lucas, estaba de pie, su cuerpo musculoso brillaba con una ligera capa de sudor, mientras que la hermosa doncella Yuki se arrodillaba ante él, sus labios rodeaban su miembro erecto.

Yuki, con su cabello negro azabache cayendo sobre sus hombros, miró a Alex; sus ojos brillaban con una mezcla de deseo y sumisión. "Te amo, Alex", susurró, con la voz ahogada por la polla de Lucas en su boca. La confesión, pronunciada en un momento tan íntimo, resonó en el aire como la declaración de un cornudo, un recordatorio de la peculiar dinámica que existía entre ellos.

Lucas, con una sonrisa maliciosa, se inclinó y besó a Yuki en los labios, explorando su boca con la lengua mientras su pene rozaba el de ella. La criada gimió, su cuerpo temblando de placer, mientras Alex observaba, su mano acelerando el ritmo sobre su propia erección. El aroma a cuerpos sudorosos impregnaba el aire, y Alex se inclinó, oliendo los traseros de las criadas que estaban arrodilladas a su lado, con las faldas levantadas y sin bragas.

Las sirvientas Mei y Yuki, ambas con los ojos cerrados, disfrutaban de la atención de Lucas, quien se había colocado detrás de Yuki, penetrando su húmedo coño con una embestida firme. Alex tomó una de las bragas de las sirvientas y se la llevó a la nariz para inhalar su aroma antes de usarla para masturbarse, moviendo la mano con un ritmo frenético.

La otra criada, Mei, se acercó a Alex; su cuerpo esbelto y curvilíneo era una tentación irresistible. Se arrodilló frente a él, rozando su muslo con sus firmes pechos mientras tomaba su erección en la boca, sus cálidos y húmedos labios deslizándose arriba y abajo por su miembro. Alex gimió, echando la cabeza hacia atrás mientras disfrutaba de la sensación, con la mano aún moviéndose sobre las bragas de la otra criada.

Lucas, ahora sentado en un sillón, había colocado a Yuki en su regazo. Su pene la penetraba por detrás mientras ella se movía a un ritmo constante, sus pechos rebotando con cada embestida. Mei, todavía chupando la polla de Alex, usó sus piernas para posicionarse mejor, su coño rozando contra su muslo mientras se movía al ritmo de Yuki.

Alex, con los ojos cerrados, se deleitaba con la sensación de ser el centro de atención, de ser amado y deseado por estas mujeres. Su mano se movía a un ritmo cada vez más rápido, su respiración se aceleraba a medida que se acercaba al clímax. Lucas, con una sonrisa satisfecha, observaba a Alex, sabiendo que era el protector de estas criadas, el hombre que las mantenía a salvo y satisfechas.

A medida que avanzaba la noche, Alex se convirtió en el protector oficial de Yuki y Mei, prometiéndoles amor y cariño. Las citas se convirtieron en rutina, con Lucas acompañándolas con diversos atuendos, desde bikinis hasta elegantes vestidos. La prometida de Alex, Sophia, al principio disgustada por la situación, pronto se convirtió en una participante entusiasta, permitiendo que Lucas frotara su pene contra sus labios mientras ella lo besaba, fingiendo asco pero disfrutando de la atención.

En un momento de calma, las tres mujeres rodearon a Alex, sus cuerpos desnudos brillaban con una ligera capa de sudor. Yuki, con los ojos brillantes, le declaró su amor, seguida de Mirai y Sophia. Alex, con una sonrisa de satisfacción, las abrazó, sintiendo una profunda conexión con cada una.alex como buen cornudo recibe el amor de sus mujeres aún teniendo el líquido de mi primo sobre ellas nuestro amor se vuelve más profundo al enterarse más de mis deseos oscuros y aceptando este nuevo amorío secreto que tienen con mi primo lucas 

Al caer la noche, Alex se sentó en el sillón, reflexionando sobre la complejidad de sus relaciones. ¿Era esto amor? ¿O simplemente una danza de deseos y pasiones? La respuesta, al parecer, se encontraba entre la sombra y la luz, en la intersección de lo prohibido y lo permitido. Con una sonrisa enigmática, Alex se recostó, dejando que la calma lo envolviera, mientras las criadas, ahora dormidas, yacían a su lado, entrelazadas en un abrazo de satisfacción y amor. La mansión volvía a la paz, pero Alex sabía que la danza de deseos continuaría, una historia interminable de pasión y descubrimiento.

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