Ficool

Chapter 24 - Capítulo 23- El Enviado

Aclaraciones:

-"Personaje Hablando."-

-(Personaje Pensando.)-

--

[Habilidades o Magia]

<<[Gran Sabio] Hablando.>>

(E.C: Notas del Autor)

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Empecemos

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Varios días habían pasado desde que había nombrado a mi pseudo gabinete de Onis.

Tal como ellos habían dicho, las cosas parecían ir bastante bien entre ellos y los Hobgoblins, incluido Rigurd. Souei le estaba suministrando materias primas a Shuna, y ella ya estaba hilando con éxito hilo de seda a partir de ellas. La tela que produjo se convirtió rápidamente en el centro de asombro de las Goblinas de la aldea. Y era lógico. Comparado con el cáñamo simple de la era Goblin, aquello estaba en una dimensión completamente distinta.

Shuna ahora instruía a las Goblinas bajo el liderazgo de Lilina, con Haruna siempre al frente; en el arte de la costura. La ogra se desempeñaba como jefa de facto del taller de ropa, organizando tareas con una serenidad casi noble. También trabajaba estrechamente con el armero Garm, intercambiando opiniones sobre cómo confeccionar ropa cómoda sin sacrificar funcionalidad, buscando constantemente mejorar los resultados.

No pasaría mucho tiempo antes de que tuviéramos disponible una línea completa de ropa formal y cotidiana.

De modo muy similar, Kurobe estaba dirigiendo nuestra forja de armas. Aquello era una experiencia de aprendizaje tanto para él como para Kaijin, y ambos estaban creciendo como artesanos gracias a ello.

Kaijin se concentraba más en supervisar nuestros esfuerzos de producción en masa. No era como si una sola persona tuviera la resistencia para golpear metal todos los días durante semanas, pero aun así había una enorme cantidad de conocimientos que podía transmitir. Probablemente pensó que era mejor dejar los detalles técnicos de la fabricación de armas a Kurobe, mientras él se enfocaba en sus pasiones dentro del ámbito de la investigación y el perfeccionamiento técnico.

Y ya estaba dando resultados.

Los sorprendí hablando sobre algún tipo de arma que los Goblins pudieran utilizar mientras montaban. Con suerte, seguirían siendo un equipo sólido durante mucho tiempo.

Kurobe, además, seguía trabajando en la katana que le pedí. Según sus propias palabras, necesitaba tiempo para crear un arma verdaderamente digna de mis manos.

A mí no me importaba tanto el lujo o el prestigio. Pero apreciaba profundamente el empeño y la devoción que ponía en su trabajo.

Souei, mientras tanto, lideraba un pequeño grupo de Hobgoblins mientras construían una especie de red de seguridad en la ciudad: dispositivos a pequeña escala que emitían una alarma cada vez que alguien se aproximaba. Al mismo tiempo, recopilaba información constantemente y me la transmitía cuando era necesario.

Eso era posible gracias a [Cuerpo Doble], una habilidad que ahora le permitía crear hasta seis copias de sí mismo al mismo tiempo. Además, nos manteníamos conectados mediante [Comunicación Telepática], y dado que no parecía haber límite de distancia para esos clones, podía enviarlos a través del bosque o incluso bajo tierra para realizar espionaje según fuera necesario.

Vale la pena señalar que los clones generados mediante [Cuerpo Doble] poseían exactamente la misma habilidad en combate que el cuerpo original. La diferencia radicaba en la resistencia; o, mejor dicho, en la ausencia de ella. Los clones prácticamente no tenían reservas de energía, lo que significaba que no podían utilizar ningún Arte Místico. Las Habilidades, sin embargo, eran otra historia. Usar técnicas como [Movimiento de Sombra] o [Hilo de Acero Pegajoso] no representaba ningún problema.

Y eran terriblemente útiles.

Las Habilidades de Souei parecían haber heredado más de una cosa de las mías, en parte gracias a [Domador de Bestias], y ya las había dominado por completo. Resultaba interesante observar cómo distintas personas podían utilizar las mismas Habilidades con niveles tan diferentes de virtuosismo. No creo ser un incompetente… Pero Souei era, sin duda, un genio en este campo.

A decir verdad, había enviado uno o dos exploradores incluso antes de contratar formalmente a Souei. La recolección de inteligencia era un componente esencial de mi misión. Si los Orcos o los Lizardman actuaban de manera sospechosa, no podía simplemente asumir que nuestra zona del bosque estaba a salvo.

Sin embargo, los Hobgoblins aún eran inexpertos en ese tipo de tareas. Lo máximo que podían hacer era observar a sus vecinos lejanos desde la distancia.

Y, por más frustrante que fuera, si se acercaban demasiado corrían el riesgo de ser capturados. Incluso si lograban escapar, podrían revelar nuestra existencia ante posibles enemigos.

Asignarle esa labor a Souei fue, sin duda, la decisión correcta.

Después de todo, los clones creados con [Cuerpo Doble] podían desaparecer al instante si eran descubiertos. Y contar con [Comunicación Telepática] era una ventaja enorme; en un mundo sin teléfonos celulares, ahora podíamos intercambiar información de forma casi instantánea.

-"¿Debería ir a hacer un reconocimiento, Yukimaru-sama?"-

-"¿Te importaría?"-

Recuerdo que le pregunté con total calma, como si fuera lo más normal del mundo tener a tu propio espía personal completamente a tu disposición.

Él respondió al instante:

-"De inmediato, mi Lord"-

Y simplemente desapareció.

Una ejecución impecable de [Movimiento de Sombra].

Souei era imperturbable. No era el tipo de persona que cometiera movimientos temerarios o dejara cabos sueltos. En otras palabras, era perfecto para el reconocimiento.

El agente encubierto ideal.

Benimaru, mientras tanto, conversaba con Rigurd y los otros ancianos acerca de cómo reforzar la seguridad de la ciudad.

Había establecido un nuevo departamento del ejército y lo dejé a él a cargo, aunque por el momento el único otro miembro era Hakuro. Rigur y el resto de la fuerza de seguridad estaban ocupados asegurando alimentos y recursos naturales; no podía simplemente reclutarlos en el ejército sin más. Probablemente tendría que reorganizar las fuerzas en algún momento, además de convocar voluntarios locales.

Eso parecía ser exactamente lo que Benimaru estaba discutiendo con Rigurd.

-"Me gustaría crear una organización adecuada para el combate"- Me dijo con firmeza. -"Seleccionando candidatos dignos, dispuestos a dedicarse plenamente al servicio de batalla. ¿Estaría bien con usted?"-

-"Seguro"- Respondí. -"Suena genial. Avísame cuando tengas una lista"-

Quería dejarle todo el asunto a él, sinceramente. Pero eso me parecía un poco irresponsable de mi parte. Así que decidí encargarme al menos de las decisiones finales. Como líder, ese mínimo debía cumplirlo.

Seguíamos siendo, en esencia, un conjunto de monstruos gobernado por un humano adolescente… Pero poco a poco comenzaba a sentir que estábamos formando algo real.

Una nación.

Nada de esto habría sido posible, o al menos no tan rápido; sin Benimaru y los otros Ogros. Esperaba poder contar con ellos durante mucho tiempo.

Eso solo dejaba a Hakuro.

Estaba de pie frente a mí incluso ahora, con una espada de práctica de madera en la mano. Era un maestro espadachín; no había duda. Subestimarlo sería un error fatal. Aunque era anciano, su espíritu ardía con una intensidad que pocos podían igualar.

Pensé que podría pulir mis habilidades con la espada bajo su guía. Quizá incluso aprender nuevas Artes en el corto plazo.

Sabía que no sería fácil.

Me equivoqué…

Pensé que sería un entrenamiento lento y tedioso. Incluso imaginé que este Oni me golpearía durante una hora antes de que lograra comprender lo básico.

Pero apenas habían pasado diez minutos cuando recibí un mensaje.

<>

Sí.

[Prodigio] había vuelto a hacer de las suyas…

Después de eso, comencé a probar las Artes una por una.

Cada paso, cada deslizamiento, cada cambio de postura se ejecutaba con una naturalidad absurda, como si mi cuerpo siempre hubiera sabido cómo hacerlo.

Hakuro, que presenciaba todo, tenía los ojos completamente abiertos por el asombro.

-"In- Increíble"- Murmuró impresionado. -"Aprendió las Artes en solo diez minutos… Usted sí que es increíble, Yukimaru-sama"-

-(No, no, no… No soy increíble. Solo tengo una Habilidad completamente rota…)-

Las Artes normalmente se adquieren tras años de disciplina, entrenamiento riguroso y esfuerzo concentrado. No era algo que cualquiera pudiera dominar con facilidad.

Pero al parecer… Yo era la excepción.

-"Creo que usted es el primero en aprender Artes en tan poco tiempo"- Añadió Hakuro. -"Bueno… Usted y el joven Night"-

-"Sí, Nig-Espera, ¿qué?"-

Parpadeé, confundido y sorprendido.

-(¿¡Qué Night qué!?)-

Hakuro simplemente señaló detrás de mí.

Y al girarme, lo vi.

Justo en ese instante, Night saltaba hacia una enorme roca cercana. Sus patas delanteras estaban envueltas en un aura blanca intensa, compacta, vibrante.

En cuestión de segundos, la enorme roca quedó reducida a escombros tras el golpe de Night con sus patas delanteras.

No fue una simple ruptura.

Fue una demolición limpia.

El impacto no solo la partió: la pulverizó desde el núcleo, enviando fragmentos en todas direcciones como si hubiera sido alcanzada por un ariete invisible cargado de voluntad pura.

Había usado [Voluntad Ejemplar]…

-(¿¡Cómo lo aprendió tan rápido!?)-

Sabía que Night había estado conmigo durante el entrenamiento, observando cada movimiento. Pero jamás imaginé que también estuviera absorbiendo la técnica… Y mucho menos que pudiera ejecutarla con semejante precisión en cuestión de minutos.

-"Night"- Lo llamé. -"¿Cómo lo aprendiste tan rápido?"-

Night simplemente se sentó dónde estaba, ladeando la cabeza con una expresión confundida.

Fue adorable.

Pero no me dio ninguna respuesta útil.

-(Meh, quién sabe…)- Me encogí de hombros mentalmente. -(Tal vez Night sí sea un verdadero prodigio… A diferencia de mí)-

-"Yukimaru-sama"- Hakuro llamó mi atención.

Lo miré. Él ya había adoptado postura, sosteniendo su espada de madera con firmeza.

-"¿Por qué no probamos sus nuevas Habilidades en una pequeña pelea?"-

-"Je..."-

Sonreí, sintiendo un leve cosquilleo de emoción recorrerme el cuerpo mientras preparaba a Kuroma para el combate.

-"Claro. ¿Por qué no?"-

Conociendo el talento de Hakuro, no podía permitirme descuidos.

Liberé [Percepción Mágica], expandiendo mi conciencia como una red invisible que cubría el entorno. Al mismo tiempo, activé [Detección de Calor] y [Supremo Sentido del Olfato].

El mundo cambió.

Las corrientes de Energía Mágica danzaban ante mí. El calor corporal de Hakuro ardía como una llama concentrada. El aire vibraba con cada leve movimiento.

Entonces…

<>

-(Ah. Buen trabajo, [Gran Sabio]. Justo lo que esperaba escuchar)-

Pensé en [SÍ].

Al instante, una nueva capa sensorial se desplegó ante mí.

El sonido dejó de ser solo ruido. Se convirtió en forma.

Podía "ver" las vibraciones rebotando en los árboles, sentir los desplazamientos mínimos en el suelo, percibir alteraciones en la presión del aire. Movimiento, temperatura, olor, sonido, Energía Mágica… Todo se integró en una sola percepción absoluta.

Ahora no había nada que pudiera escapar de mis sentidos.

Hakuro dio un paso.

Yo tensé ligeramente las piernas.

La tensión entre nosotros era densa. Un choque entre técnica refinada y talento absurdo estaba a punto de comenzar.

Pero antes de que cualquiera pudiera moverse…

Una campana resonó.

Algo había activado el sistema de alarma de Souei.

-(Qué mala suerte… Tenía muchas ganas de una pelea de espadas… Tal vez para la próxima)-

Suspiré internamente.

Sin perder tiempo, tomé a Night en brazos. Hakuro y yo nos dirigimos de inmediato hacia la residencia de Rigurd.

Apenas entramos en su campo de visión, él comenzó a correr hacia nosotros.

Lo hacía bastante seguido. Tal vez mi mera presencia lo estresaba un poco.

-"Tengo noticias que reportar, Yukimaru-sama"- Dijo Rigurd, claramente alterado. -"¡Un enviado Lizardman ha venido a visitarnos!"-

-(¿Lizardman?)-

Esperaba esa visita no deseada tarde o temprano… Pero no pensé que llegarían antes que los Orcos.

Bueno…

Si estaban aquí, significaba que el tablero comenzaba a moverse.

Y yo estaba listo para jugar.

-(Vamos a escuchar lo que tengan que decir)-

....

.....

...

....

.....

Me dirigí a la entrada de la aldea para recibir a este enviado.

Aún no habían llegado. En su lugar, enviaron un mensajero adelantado que exigió que reuniéramos a todos los habitantes al frente de la aldea. Cuando le pregunté el motivo, el guardia simplemente eludió la respuesta. Lo que sí noté fue que estaba montando un lagarto de guerra.

Y no cualquier montura. Era uno de gran tamaño, robusto, claramente reservado para la clase caballero.

Eso, estoy seguro, fue lo que hizo que Rigurd comenzara a sudar.

Si se trataba de una tropa de Lizardman de nivel caballero, ninguna aldea Goblin tendría oportunidad alguna. Serían arrasados sin siquiera entender qué los golpeó. Y si un caballero era quien nos enviaba como avanzada diplomática…

Entonces la unidad principal debía ser algo mucho más serio. Tendríamos que cuidar nuestros modales.

En la entrada estábamos cinco: Night, Rigurd, Benimaru, Hakuro y yo.

Me aseguré de que todos comprendieran la situación.

-"Cortesía absoluta"- Ordené con firmeza. -"A menos que diga lo contrario"-

-"Sí, mi Lord"-

Rigurd respondió de inmediato. Los demás asintieron.

-"¿Hmm? ¿Dónde está Shion?"- preguntó Benimaru.

Al parecer, la palabra "cortesía" le había recordado algo.

-"Oh, creo que ha estado limpiando mi residencia desde la mañana, pero…"-

-"¡¿Qu-Qué?!"-

Hakuro reaccionó con una alarma que no pasó desapercibida.

-"Um… ¿Eso es un problema?"-

-"N-No… En absoluto…"-

-"En efecto"- Agregó Benimaru con una sonrisa tensa. -"Ella ha crecido. Debería estar bien…"-

-(Está bien. Algo me están ocultando…)-

Una sospecha incómoda comenzó a instalarse en mi mente.

Y como resultó…

Debería haber estado mucho más alarmado.

Shion apareció poco después en la entrada. Llevaba una bandeja con té.

Trabajando duro como mi secretaria, pensé por un segundo. Incluso estuve a punto de felicitarla.

Entonces lo olí.

Una fragancia… Cuestionable.

-(Um… Esto es té, ¿verdad?)-

Miré la bebida con extrema sospecha.

Hojas extrañas, similares a algas, flotaban y colgaban por el borde de la taza. El color no era exactamente tranquilizador. La superficie tenía una consistencia que no se asociaba normalmente con líquidos destinados al consumo humano… O monstruo.

Miré a Rigurd.

Apartó la vista.

-(¿Qué demonios?)-

Benimaru tenía los ojos firmemente cerrados, como si estuviera meditando profundamente. Hakuro, por su parte…

Había desaparecido…

Literalmente.

Usó sus Artes para convertirse en uno con el viento.

-(Ellos lo sabían… ¿No? Todo este tiempo)-

Mientras yo dudaba en tomar la taza, Shion me miraba fijamente, con ojos brillantes, esperando elogios.

-(¿Cómo se supone que felicite esto?)-

Mis instintos como cocinero gritaban que arrojara la taza contra el suelo antes de que esa cosa desarrollara conciencia propia.

Pero… ¿Estaba destinado a esto desde el principio?

-(¡¿Por qué demonios tengo que lidiar con esto?!)-

Demasiado tarde para maldecir mi suerte.

Respiré hondo.

Con resolución solemne, como si estuviera aceptando un destino trágico; extendí la mano hacia la taza.

Justo en ese momento…

-"Ooh, ¿un poco de té? ¡Justo tenía sed!"-

Gobuta, recién regresado de su patrulla, apareció como un héroe involuntario… Y vació la taza de un solo trago.

-(¡Perfecto! ¡¡Justo a tiempo, Gobuta!!)-

Mientras celebraba internamente, el rostro de Shion se convirtió en una máscara de furia contenida.

Gobuta, sin embargo, no parecía notar nada.

O mejor dicho…

No estaba en condiciones de notar nada.

Una pequeña columna de espuma escapó de su boca, sus ojos se pusieron en blanco y cayó al suelo, convulsionando levemente.

-(Cielos… Ese podría haber sido yo…)-

Shion lo miró sorprendida. Claramente no esperaba ese resultado.

Yo había albergado la ingenua esperanza de que tuviera aunque fuera una pizca de talento culinario.

Fui un iluso.

Desde ese momento, quedó oficialmente prohibida de cualquier actividad relacionada con comida o bebida.

-"Shion…"- Hablé con gravedad absoluta. -"La próxima vez que prepares algo que alguien deba comer o beber… Preséntaselo primero a Benimaru. ¿De acuerdo?"-

Benimaru me lanzó una mirada de auténtico horror.

-- Respondí mentalmente mediante [Comunicación Telepática]. --

Él bajó la mirada junto con Shion, derrotado.

Aun así, me sentía reivindicado. Si alguien se hubiera lastimado de verdad, ¿qué habría pasado entonces?…

-(Oh, cierto. Supongo que Gobuta lo hizo… más o menos. Pero… Ahh, estará bien)-

Tendría que agradecerle más tarde por servir como mi catador involuntario.

Y definitivamente tendría que confiar en Benimaru para evitar que el número de víctimas siguiera aumentando.

....

.....

...

....

.....

En el momento en que nos informaron que el enviado Lizardman completo avanzaba hacia nosotros, ya había pasado aproximadamente una hora desde la alarma inicial.

Todos permanecíamos reunidos en la entrada.

Shion estaba justo detrás de mí. Demasiado cerca. Demasiado atenta. Como si cualquier cosa que respirara fuerte fuese a recibir un golpe. Estaba extremadamente entusiasmada con su papel de guardiana, y no tenía motivos para rechazar su dedicación.

-(Además, apuesto a que quiere compensar el desastre del té… Aunque ahora que lo pienso… ¿Cómo habrá quedado mi casa después de su "limpieza"?)-

No…

No podía permitirme pensar en eso ahora.

Sacudí ese oscuro presentimiento al fondo de mi mente y enfoqué toda mi atención en el grupo que se aproximaba.

Había alrededor de diez Lizardman.

Su formación era ordenada. Sus monturas avanzaban con paso firme, levantando polvo con cada movimiento pesado de sus patas escamosas.

Después de unos segundos, uno de ellos, con el pecho inflado en exceso; desmontó su lagarto y avanzó hacia nosotros.

-(¿El líder?)-

Sin perder tiempo, habló.

-"¡Gracias por recibirme! También le daré a esta aldea la oportunidad de someterse a mi gobierno y autoridad. ¡Espero que lo consideren un honor!"-

Vaya forma de comenzar.

Eso no era una negociación.

Era una proclamación.

Me tomó un segundo procesarlo.

-(¿Sobre qué demonios está hablando este sujeto?)-

Ninguno de mis compañeros parecía saber cómo reaccionar tampoco.

Rigurd dio un paso al frente, intentando mantener compostura.

-"Me disculpo, señor"- Dijo con cautela. -"Pero pedirnos de la nada que nos sometamos a usted así-"-

-"¡Pfft!"- El Lizardman lo interrumpió con desdén. -"¿Aún no has oído? ¡Esos cerdos, la raza Orca, están en movimiento! ¡Atacarán esta aldea muy pronto! ¡Y yo soy el único que puede salvar sus insignificantes y patéticas pieles!"-

Según él, ya éramos poco menos que sus súbditos leales.

Si realmente una horda Orca estaba por invadir, buscar protección bajo el mando de los Lizardman podía ser una opción estratégica. Aún esperaba el reporte de Souei, pero hasta conocer la magnitud real de la amenaza, cooperar no era descabellado.

Aun así…

-"¡Ah, sí!"- Continuó, como si estuviera haciendo un favor enorme. -"Entiendo que hay algunos entre ustedes que han domesticado a la raza Lobo Colmillo para cumplir sus órdenes. Quienquiera que haya realizado esa hazaña, lo designaré con gusto como uno de mis principales asesores. ¡Tráiganlo aquí ahora!"-

-(Mmm…)-

De acuerdo. Podíamos cooperar.

Pero…

¿Qué pasaba si el bando con el que nos alineábamos era liderado por un idiota?

"La gran cosa que temer no es un enemigo competente, sino un aliado incompetente."

Napoleón lo dijo.

Y tenía sentido.

Un aliado incompetente no era más que un lastre. Especialmente en un campo de batalla. Y peor aún si ese aliado era quien se suponía debía dar órdenes.

Solo imaginarlo me dio escalofríos.

Miré a Rigurd. Estaba en silencio, completamente boquiabierto.

Night… Parecía a un segundo de lanzarse a morder la garganta del líder Lizardman.

Benimaru se rascaba la cabeza, mirándome como si pidiera permiso para partirlo en dos.

No estaba dispuesto a dárselo. Todavía no.

Pero tampoco sabía exactamente cómo responder.

Estaba tan sin palabras como cuando enfrenté el "té" de Shion.

Hakuro cruzó los brazos y cerró los ojos.

-(¿Está… Durmiendo?)-

Shion, por su parte, abría y cerraba las manos con furia contenida. La presión era tal que el crujido de sus nudillos resonaba con inquietante claridad.

Tosí levemente para recordarle que seguía justo delante de ella.

Shion se sobresaltó y se disculpó, comenzando a sudar frío.

Tenía un temperamento explosivo, claramente.

Tendría que tenerlo en cuenta.

Había obtenido las Habilidades duales [Fuerza de Acero] y [Fortalecimiento de Cuerpo], lo que la convertía en un libro imposible de juzgar por la portada. Y como si eso no fuera suficiente, gracias a [Domador de Bestias], también había adquirido [Fuerza Monstruosa].

Lo bueno era que yo había recibido de ella [Fuerza de Acero] y [Fortalecimiento de Cuerpo].

Aunque, por su actuación reciente… Aún no dominaba completamente su poder. Definitivamente tendría que cuidar mi espalda a su alrededor.

-(Pero… Cielos. No tenía idea de que el enviado fuera un completo imbécil)-

Decidí tomar la iniciativa antes de que la situación degenerara.

-"De acuerdo"- Dije con tono controlado. -"Supongo que soy quien domesticó a los Lobos Colmillo. O, más bien… Me hice amigo de ellos"-

-"¿Huh? ¿Tú? ¿Un humano inferior?"- Su voz rebosaba desprecio. -"Basta de bromear. Muéstrame alguna evidencia. Entonces decidiré si te creo"-

Tenía la molesta costumbre de hablar como si estuviera parado en la cima del mundo.

Empezaba a irritarme seriamente.

Negarse a escuchar al otro lado… Dar órdenes sin considerar respuestas…

Alguien necesitaba bajarlo de esa montaña imaginaria.

Había tratado con adolescentes arrogantes antes. Aprendí algo importante con ellos:

O te negabas a jugar su juego…

O los derrotabas en su propio terreno hasta que se vieran obligados a tragarse su orgullo.

Aliarte con idiotas no te daba absolutamente nada. Así que cambié de táctica.

-"Ranga"-

-"Aquí, señor"-

Emergió desde mi sombra.

Se había acostumbrado a usarla como punto de espera últimamente. Otra aplicación refinada de [Movimiento de Sombra], supongo.

La reacción de los Lizardman fue inmediata. Varias manos se movieron hacia armas.

Sonreí levemente.

-"Bien. Este caballero quería hacerte un par de preguntas. ¿Podrías escucharlo?"-

Así es, le lancé la responsabilidad a Ranga. No porque fuera perezoso… Sino porque, honestamente, pensé que él sería mucho más eficaz lidiando con este idiota de lo que yo podría ser.

Asumir que yo no valía ni el espacio que ocupaba en el mundo solo por ser Humano era incluso más grosero que la reacción inicial de Rigurd cuando nos conocimos.

¿Podría alguien culparme por querer retirarme un paso?

Además… Este tipo ni siquiera había notado mi aura todavía.

No podía ser nadie verdaderamente especial.

Todo era bastante extraño, la verdad.

Ranga aceptó mi orden sin vacilar y se giró hacia los Lizardman.

Una sola mirada suya fue suficiente. Incluso los guardias de aspecto robusto, cubiertos con placas de hierro en el pecho, retrocedieron instintivamente.

¿Y por qué no lo harían?

Ranga no estaba encogido.

No estaba ocultando su presencia.

Su cuerpo enorme, majestuoso y lleno de poder estaba completamente expuesto. Su melena plateada ondeaba con una dignidad salvaje, y su mirada… Su mirada era la de un verdadero depredador alfa.

-"Mi maestro me ha ordenado interactuar contigo. Habla. Yo escucharé."-

Mientras pronunciaba esas palabras, activó [Coerción].

La presión invisible cayó como una losa.

El aire mismo pareció volverse más pesado.

Los guerreros Lizardman quedaron paralizados en el acto. Sus músculos se tensaron, sus pupilas se contrajeron, y varios comenzaron a sudar frío.

Solo uno resistió.

El enviado.

Gabil parecía aturdido, pero aún mantenía su postura inflada y su expresión altiva.

Tenía que admitirlo…

Tal vez poseía más fuerza de voluntad de la que le había dado crédito.

-"Ah… Sí. ¿Eres tú, entonces, el 'alfa' de los Lobos Colmillo?"- Forzó una sonrisa. -"Soy Gabil, Lord Guerrero de la tribu Lizardman. Estoy encantado de conocerte. Soy, como acabas de escuchar, un Lizardman nombrado. ¿Abandonarás a este Humano y te unirás a mí en su lugar?"-

Qué descaro tan absoluto.

Quería golpearlo, de verdad.

Pero me contuve.

Tenía que hacer lo correcto aquí.

Dejarlo pasar.

-(Soy mejor que eso… Así que relájate. Y tú también, Shion. Vas a romperte las manos si sigues apretándolas así)-

Le lancé una mirada.

Shion se inclinó de inmediato, sudando ligeramente mientras intentaba contener su furia.

-(Realmente desearía que pudiera controlar su ira un poco más)-

Y aun así…

-(¿Por qué este lagarto Gabil actúa como si fuera dueño del mundo? No lo conocí ni por un agujero en el suelo)-

Animé silenciosamente a Ranga.

-(¡Ve por él, chico!)-

Los colmillos de Ranga se asomaron mientras gruñía bajo.

-"Sucio lagarto… ¿Cómo te atreves a burlarte de mi maestro?"-

Sus ojos se tornaron rojos.

Una ira silenciosa comenzó a hervir en él. La presión mágica aumentó otro nivel. El suelo bajo sus patas crujió ligeramente.

-(Uh… No demasiado, ¿de acuerdo, Ranga? No estoy seguro de que este lagarto pueda soportarlo)-

Si intentaba algo estúpido, bueno… Se lo habría buscado, pero prefería evitar una masacre diplomática completa.

Gabil, sin embargo, no parecía entender el concepto de supervivencia.

-"Parece"- Dijo, forzando confianza en su voz. -"Que has sido engañado. Muy bien. Déjame usar mis poderes para derrotar a este supuesto maestro que ha tomado el control de ti."-

Golpeó su pecho con arrogancia.

-"¿Quién quiere enfrentarse conmigo? ¡Me encantaría tratar con todos ustedes a la vez, si así lo desean!"-

-(Whoa… ¿Qué demonios está diciendo ahora?)-

Esto ya rozaba lo cómico.

-(Este lagarto realmente necesita aprender su lugar. Es el más débil aquí…)- Me detuve. -(... De acuerdo, retiro lo dicho. Ahí está Rigurd. Probablemente podría vencerlo.)-

Pero aun así, Rigurd era rango B. Rey de los Hobgoblins. El guerrero más fuerte de su raza.

Si un Hobgoblin promedio era C+, eso era un salto enorme. Y con la armadura forjada por Kaijin… Fácilmente lo pondría en un sólido B.

El problema era otro.

Rigurd no había recibido entrenamiento formal en esgrima avanzada ni en tácticas de combate refinadas. Contra un profesional… No me gustaban sus probabilidades.

Había aprendido recientemente que la presencia, o ausencia; de Artes podía cambiar completamente el valor real de un combatiente.

Y aunque Gabil tenía una boca enorme y una arrogancia irritante… Sus movimientos eran firmes. Su postura equilibrada. Su respiración estable.

Era un luchador entrenado.

Rebosaba confianza.

Nuestros ojos se cruzaron.

El desafío era claro.

-(Entonces… ¿A quién envío primero?)-

Justo entonces…

-"¿Huh? ¿Qué están haciendo?"-

Gobuta.

Por supuesto… Si hubiera una Habilidad llamada [Aparecer en el Peor Momento Posible], él la habría dominado al máximo nivel.

-"¿Estás bien?"- Le pregunté.

-"¡Oh, tienes que escuchar esto!"- Respondió con una sonrisa despreocupada. -"Estaba nadando al otro lado del río, ¡y una voz amable dijo que había obtenido Resistencia al Veneno o algo así! ¡Así que me sentí mucho mejor y luego desperté!"-

Algo me decía que había sido una suerte que no lograra cruzar todo el río…

Pensé que sería más amable no decir eso en voz alta.

-"¡Wow! ¿Resistencia al Veneno? Esa es bastante impresionante. Ni siquiera yo tengo esa."-

-"¿E-En serio? ¡Oh, genial!"-

Gobuta parecía genuinamente orgulloso. Lamentablemente, su legendaria Habilidad para aparecer en el peor momento posible ya había sellado su destino.

-"Jejeje…"- Gruñó Ranga, mostrando los colmillos. -"Muy bien. Si eres capaz de derrotar a uno de nosotros, a quien consideramos digno, escucharemos tu historia."-

Y entonces…

Hizo un gesto hacia Gobuta.

Sabía que lo haría.

-"¡¿Qu-Qué?!"- Protestó Gobuta, con los ojos abiertos de par en par. -"¡¿Qué estás haciendo?!"-

Pero ya estaba decidido.

Y, sinceramente, eso me ayudaba. No estaba seguro de a quién habría elegido yo mismo. Todos de nuestro lado estaban listos para lanzarse sobre Gabil, con miradas bajas y posturas tensas.

En cierto modo, verlos así me ayudó a mantener la cabeza fría. Cuando alguien se enoja de forma visible… Tiende a frenar a los demás.

Curioso cómo funciona eso.

Aunque, siendo honesto…

Ranga puede ser bastante cruel cuando quiere.

Podía verlo en sus ojos. Estaba colocando a Gobuta como cordero sacrificial.

No sería honorable herir al enviado… Pero si él atacaba primero, eso bastaba como justificación.

Esa debía ser la lógica de Ranga.

Inteligente.

Espero que haya aprendido eso de mí.

-"¿Estás seguro?"- Gabil me miró con una sonrisa triunfante. -"Me encantaría desafiarte a ti en su lugar. Aunque tal vez prefieras esconderte detrás de tus subordinados antes que revelar al mundo lo impotente que eres."-

Ahora sí me estaba molestando.

Él realmente creía que yo estaba manipulando a Ranga y a todos los demás.

Quería golpearlo con toda mi fuerza…

Definitivamente, mi cabeza ya no estaba tan fría.

-"No le muestres piedad, Gobuta. ¡Ve por él! ¡Pierde, y haré que Shion te prepare una comida de cinco platos!"-

-"¡E-Espera un segundo, señor! C-Creo que ya tomó su decisión… ¡Pero me gustaría algún tipo de recompensa si gano! ¡Y por favor, cualquier cosa menos la comida de Shion!"-

-"No aprecio esta línea de conversación."-

Añadió Shion, sombríamente, con una sonrisa que no prometía nada bueno.

Aunque Gobuta tenía razón. Ya tenía el castigo, faltaba la recompensa.

Pensé que la amenaza culinaria de Shion sería suficiente para hacerlo pelear como si su vida dependiera de ello; lo cual, técnicamente, era cierto, pero debía ofrecer algo más atractivo.

-"Está bien."- Acepté. -"En ese caso, haré que Kurobe te forje un arma. ¿Qué te parece?"-

Sus ojos brillaron. -"¿E-En serio?"-

-"Vamos, Gobuta. ¿Alguna vez te he mentido?"-

-"N-No mentir exactamente… Tal vez ocultarme algunas cosas, pero…"-

-"Te lo estás imaginando."-

-"¿Lo estoy? ¡Oh! ¡Entonces está bien!"-

Por eso me gustaba hablar con Gobuta, era absurdamente fácil trabajar con él.

Sintiendo que la conversación había terminado, Ranga me lanzó una mirada.

Asentí.

-"Si deseas que reconozcamos tu poder"- Dijo Ranga a Gabil con voz baja y dominante. -"Entonces muéstranos lo que tienes primero. Puedes empezar."-

El aire cambió.

La batalla comenzó.

Gobuta adoptó una postura baja, firme. Gabil avanzó con calma, su lanza girando con elegancia profesional.

Gobuta también empuñaba una lanza de caballería.

Un duelo de armas largas.

En teoría, desventaja absoluta para él. Su arma habitual era una daga.

-"Hmph."- Gabil avanzó, incluso sermoneando mientras lo hacía. -"Puede que hayas evolucionado más allá de un simple Goblin, pero sigues siendo insignificante. Nosotros, los Lizardman, somos los orgullosos descendientes de los Dragones-"-

-"¿No vienes? ¡Entonces voy yo!"-

Gobuta no esperó a que terminara. Con un giro explosivo del torso, lanzó su lanza como un rayo. La fuerza fue sorprendentemente sólida.

Más seria de lo que esperaba.

-"Estúpido imprudente."-

Gabil golpeó el proyectil con un movimiento limpio y preciso, desviándolo con facilidad.

Pero…

Ese era exactamente el punto.

Durante una fracción de segundo, su atención se centró en la lanza desviada.

Y en ese instante…

Gobuta desapareció.

-(Espera… ¿Eso fue…?)-

Sí.

Sin duda.

[Movimiento de Sombra].

Y no uno torpe, uno ejecutado con precisión casi perfecta. Incluso Gabil lo perdió de vista.

-"¡¿Dónde estás?!"-

Giró la cabeza con brusquedad, pupilas dilatadas, buscando una presencia que ya no estaba frente a él.

Demasiado tarde. Desde la sombra detrás de Gabil, una figura emergió.

Gobuta explotó hacia adelante, abrazando el torso del Lizardman por la espalda, asegurando la presa con una técnica sorprendentemente limpia.

-(Espera… ¿Acaso él está pensando en…?)-

-"¡[Suplex Goblin]!"-

Gritó con entusiasmo heroico.

Con un rugido, tensó todo su cuerpo, clavando los pies en el suelo. Sus músculos se comprimieron como resortes y, en un movimiento explosivo, levantó a Gabil por encima de su propia cabeza.

El mundo pareció girar.

Luego…

Con un arco brutal, lo lanzó hacia atrás. La nuca, los hombros y la parte superior de la espalda impactaron violentamente contra el suelo endurecido.

El golpe resonó como un trueno seco.

El polvo se elevó.

Y el suelo crujió bajo la fuerza del impacto.

El ataque por la espalda fue una sorpresa absoluta. Gabil no tuvo ni una fracción de segundo para reaccionar.

El impacto lo recibió directamente en la parte posterior del cuello. Un punto exacto, preciso y brutal.

Sus ojos se abrieron… Y luego se apagaron.

Su cuerpo quedó completamente inerte antes siquiera de terminar de caer.

Gobuta había apuntado justo donde ni la armadura ni el casco podían protegerlo. Entre las placas. Bajo el borde del yelmo. Donde un conjunto de nervios vulnerables conectaba con la base del cráneo.

Y no falló.

Ni siquiera los Lizardman más resistentes podían soportar un golpe directo en esa zona.

Sus escamas evitaron que el daño fuera letal.

Pero el desmayo fue inmediato.

Y tardaría en despertar.

Es decir…

Que Gobuta realmente ganó.

Ahora, hablando en serio. -(¿[Suplex Goblin]?)- No es que el nombre me agrade.

Pero lo que realmente me sorprende es otra cosa.

-(¿Cuándo demonios aprendió a hacer eso?)-

¿Lo estuvo entrenando en secreto? ¿O simplemente lo copió tras verme hacerlo aquella vez?

Conociéndolo… Cualquiera de las dos era posible.

Tal vez nunca lo sabré.

-"¡Está decidido! ¡¡El vencedor es Gobuta!!"-

La proclamación de Ranga fue casi ahogada por el estallido de vítores y aplausos.

Gobuta se quedó inmóvil por uno o dos segundos, absorbiéndolo todo.

-(¿Gobuta… De todas las personas… Dominando a un Lord Guerrero Lizardman?)-

Gabil estaba en el rango B+ como mínimo y fue reducido de un solo golpe.

Tenía que admitirlo: Gobuta había madurado.

Y no poco.

Me sorprendió.

Y estaba seguro de que no fui el único.

-"Bien hecho, Gobuta"- Dijo Ranga, asintiendo con una satisfacción apenas disimulada. -"Siempre supe que eras capaz."-

-"¡Excelente!"- Añadió Rigurd con orgullo visible. -"¡Le has mostrado al mundo de lo que son realmente capaces los Hobgoblins!"-

-"Puede que tenga razón"- Comentó Shion con los brazos cruzados. -"Creo que perdonaré lo que dijiste hace un momento… después de todo."-

-"Un ataque poco ortodoxo… Pero efectivo"- Señaló Benimaru. -"Te has vuelto más fuerte desde la última vez que peleamos."-

-"En efecto."- Hakuro clavó en él sus ojos afilados y analíticos. -"Muy impresionante. Me pregunto cómo respondería a un entrenamiento adicional."-

-(Maldita sea… Que Hakuro diga algo así…)-

Ese viejo maestro no regalaba elogios. Si veía potencial en Gobuta…

Entonces el día de hoy podría cambiarle la vida.

Pero entonces algo me golpeó.

-(Espera… ¿Todos esperaban que ganara?)-

Miré a mí alrededor.

Sí.

Esa era la vibra.

Yo había sido el único que dudó.

Bueno, sabía leer el ambiente.

Y sabía cuándo debía corregir algo.

-"Sí, buen trabajo, Gobuta. Me impresionaste de verdad. Haré que Kurobe empiece con tu arma antes de que caiga la noche."-

Sus ojos casi brillaron más que antes.

Ahora bien.

¿Y Gabil? El Lord Guerrero no presentaba heridas externas.

Solo inconsciente.

Respiración estable.

Sin daños visibles.

En cuanto a su séquito… Habían quedado congelados incluso antes de poder formar una sección de vítores.

Todavía no procesaban lo que había ocurrido.

-"¡Oigan! Ganamos, ¿de acuerdo?"- Les grité. -"Y también rechazo su oferta. Si quieren ayuda contra los Orcos, lo consideraremos. Pero por hoy, espero que nos dejen en paz. Y no olviden llevarse a su líder."-

Eso fue suficiente.

Se apresuraron.

Recogieron a Gabil con movimientos torpes y se retiraron con la dignidad que pudieron reunir.

Y así…

Nuestros intentos de una cumbre entre especies terminaron.

-<¿Oh? ¿Me perdí de algo?>-

-(¡Ddraig! Por fin apareces.)-

-- Respondió con tono despreocupado. --

Sentí un escalofrío.

-(¿Revisar… Mis recuerdos?)-

--

-(¿Toda?)-

--

Silencio.

--

-(¿Ah, sí? ¿Qué cosa?)-

--

-(Eso fue… inesperado.)-

-<¡No, no lo fue!>- Rugió. -<¿Dijiste que nunca estuviste consciente de lo sobrenatural en nuestro mundo?>-

-(Sí… Eso dije. Nunca me di cuenta. O al menos eso creo.)-

-<¡Por eso te digo idiota!>- Explotó. -<¡Casi toda tu vida estuviste rodeado de personas vinculadas con lo sobrenatural! ¡Y tú sin notarlo!>-

Me quedé en silencio.

-(¿En serio…?)-

Pensándolo bien…

Había cosas extrañas.

Momentos raros.

Pero siempre los descarté.

-(Tenía sospechas… Pero creí que no era nada.)-

-- Respondió con una risa grave. --

Mi mente se quedó en blanco.

-(¿¡Qué!? ¿¡Quién!? )-

--

Cerró el tema sin más.

Típico.

--

-(Sí. Un mensajero de su especie.)-

-<¿Hay algo que deba saber?>-

Miré hacia el horizonte, donde desaparecieron.

-(Sí… Y creo que lo descubrirás pronto.)-

Después de todo…

Necesitamos convocar una reunión.

Hay un asunto importante que discutir.

Y no será pequeño.

¡¡¡CONTINUARÁ!!!

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