'Es malo' pensó Reizo cuando empezó a sentirse cansado.
Con la forma en que lo estaban atacando, sabía que si no lograba escapar pronto estaría en la misma situación durante horas.
Gran parte de la zona a su alrededor había sido destruida por sus ataques y por los proyectiles de energía que no lo llegaban a golpear.
Y mientras seguía esquivando los proyectiles de energía y el acoso de los ninjas Uzumaki usando esa extraña técnica, al mismo tiempo que traía más destrucción a la ciudad por donde pasaba, Reizo sentía cada vez más fatiga conforme pasaba el tiempo hasta el punto de que sintió que el poder en su interior comenzó a disminuir.
Furioso y asustado, el hombre golpeó cada vez más fuerte a los Uzumaki que lo acosaban, causandoles una gran cantidad de daño.
Varias partes de los cuerpos de estos Uzumaki explotaban en carne y sangre cada vez que Reizo los atacaba, pero no podía matar a tantos como quería antes de que un proyectil de energía se dirija hacia él y se vea obligado a defenderse dándole tiempo a muchos de sus oponentes para retirarse y ser reemplazado por otros.
Eran como cucarachas.
No importaba cuántos de ellos caían, seguía llegando cada vez más.
Algunos de ellos fueron más inteligentes.
Dejaron de usar esa extraña técnica para atacar, sino que simplemente lanzaban Ninjutsu desde la distancia y él no podía acercarse a ellos porque era recibido con una enorme ráfaga de proyectiles de energía cada vez que intentaba acercarse a ellos.
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En el interior de sus naves, Tsuji, Sorai y Hina miraban la batalla con tranquilidad, sin preocuparse por la destrucción de la ciudad y el estado de sus subordinados.
Aunque sus méritos dependen del estado de las ciudades capturadas y del estado de sus subordinados, estaban más interesados en el samurai y la forma en que obtuvo tanto poder.
¿La ciudad y los ciudadanos?
No eran sus compatriotas como para preocuparse por ellos.
¿Sus subordinados?
Esta era una guerra y ellos se habían alistado conociendo la posibilidad de morir.
Además, la mayoría solo eran heridos de gravedad y no muertos, por lo que un rápido viaje para recibir tratamiento médico salvaría sus vidas.
Y como fueron heridos en combate, la operación para recuperar las extremidades perdidas sería gratis.
Mientras la batalla en la ciudad seguía, los 3 comandantes estaban listos para ir a luchar en el momento crítico.
Después de todo no quieren matar al objetivo.
Lo necesitan vivo y para poder estudiarlo deben atraparlo usando un sello.
Aunque no han decidido quién se quedaría con él para estudiarlo, eso no les importó por ahora ya que la prioridad era atrapar al objetivo.
Por supuesto, estarían en guardia contra los otros para evitar cualquier accidente.
Mientras estaba atento a la batalla, Tsuji vio por el rabillo del ojo a su hijo volver a la sala.
Aunque estaba molesto por no participar en la pelea, Utsui estaba interesado en la batalla por lo que no pudo evitar regresar.
Y viendo la batalla en la pantalla, sus ojos no podían evitar brillar de emoción.
Pero poco después se dio cuenta del poder de los que luchan en esa batalla y supo que él moriría fácilmente si se unía
Molesto, el joven no quiso aceptar que su padre tenía razón.
Pero su curiosidad hizo que se quede en el lugar.
Tsuji no les prestó mucha atención a su hijo mientras regresaba su vista a la pantalla.
Y vio con satisfacción cómo el enemigo luchaba durante otra media hora antes de por fin bajar el ritmo.
La computadora de la nave podía calcular con precisión cómo la velocidad y poder del objetivo disminuía cada segundo hasta el punto de que los ninjas que lo acosaban ahora podían luchar de manera pareja contra él.
"Disminuyan el ritmo, el objetivo puede tener una carta de triunfo" ordenó Tsuji a sus soldados en la batalla e hizo lo mismo con los controladores de armas para que disminuyan progresivamente el poder de los proyectiles de energía.
Sorai y Hina hicieron lo mismo en sus naves.
Los 3 vieron con emoción cómo el objetivo perdía fuerzas cada minuto, y cuando sintieron que se acercaba el momento, actuaron al mismo tiempo.
Los 3 comandantes se dirigieron a las salidas de sus naves rápidamente y saltaron desde el aire.
Disminuyendo los pesos de sus cuerpos con chakra de tierra y usando chakra de fuego para impulsarse hacia el objetivo, los 3 compitieron por quien llegaba primero.
Mientras tanto, Reizo luchaba con todas las fuerzas que le quedaban.
Pero se sentía cansado y el poder en su interior qué obtuvo de los monjes disminuia cada segundo.
Mientras veía a sus enemigos rodeándolo sin parecer tener fin, supo que perdería esta batalla y maldijo su suerte.
Al principio tenía la fuerza para erradicar a todas las cucarachas que lo acosaban ahora.
Pero la fuerza de la barrera que rodeaba la ciudad aumentó de repente y esos pilares de energía tenían la fuerza suficiente para matarlo.
Con los proyectiles de energía suprimiendo la mayor parte de su poder, solo podía usar una pequeña parte de ella para luchar contra los ninjas del clan Uzumaki que lo acosaban como plagas.
Y en este momento, parecía que solo podía quedarse aquí y morir.
Aceptando su fin, se preparó para dejar de defenderse y en cambio acumuló fuerzas con el objetivo de matar al mayor número de enemigos posible antes de caer.
Si iba a morir, Reizo pensaba en llevarse a todos los que pudiera consigo.
Pero de repente, vio algo por el rabillo del ojo.
Un enemigo más se acercaba desde el aire.
A Reizo no le importaba un enemigo más o menos por lo que pronto lo ignoraría.
Pero de pronto se dio cuenta de que no era 1, sino 3 figuras que se acercaban desde el aire desde 3 direcciones diferentes y por un momento sintió que había algo mal cuando los 3 se acercaron y los demás enemigos se alejaron.
'¡NO!' Gritó Reizo en su mente cuando de repente gruesas cadenas salieron de las 3 figuras que aparecieron de repente y comprendió sus objetivos.
De repente todo se volvió más claro.
Por qué no lo mataron con esos proyectiles de energía.
Por qué los Uzumaki que estuvieron atacandolo con tanta fuerza de repente disminuyeron el ritmo y le dieron espacio para respirar.
Querían atraparlo.
Los Uzumaki se habian dado cuenta de que su fuerza no era natural y querían atraparlo con el objetivo de estudiar de dónde venía su fuerza.
Ante la perspectiva de que los Uzumaki logren copiar el método de los monjes, la mente de Reizo se llenó de terror.
Lamentablemente para el hombre, era demasiado tarde.
Reizo no pudo hacer nada cuando las 3 cadenas lanzadas por los 3 pelirrojos rodearon su cuerpo y de repente ya no podía mover su cuerpo.
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Tiempo después, los habitantes de la ciudad habían recuperado su tranquilidad.
O al menos podían estar un poco tranquilos después de que el ataque se detuviera.
Cosa que no se podría decir de los que perdieron sus casas y familias durante el incidente.
Por todos lados donde se produjo la batalla, edificios enteros habían sido destruidos y enterrados a sus ocupantes debajo de ellos.
Y en muchas calles habían varias zanjas en las cuales algunas tenían manchas rojas en sus profundidades. Era lo único que había quedado de los desafortunados que habían sido alcanzados por los ataques de Reizo.
Por supuesto, Reizo no fue el único que causó destrucción y muerte en la ciudad.
Los proyectiles de energía disparados y los Uzumaki que acosaban a Reizo también tenían sus cuotas de destrucción.
Tsuji, Sorai y Hina inteligentemente ordenaron a muchos de sus subordinados que recorran la ciudad para contar la 'verdad', en la cual Reizo era retratado como el único autor de toda la destrucción.
Y para ganar la buena voluntad de la población, todos los ninjas disponibles empezaron a ayudar y sanar a los afectados, al mismo tiempo que repartían comida.
Viendo los rostros agradecidos de los civiles, se podría decir que funcionó.
Tsuji, Sorai y Hina no estaban preocupados por esto.
Para ellos ahora lo más importante era el hombre atrapado entre ellos mientras los miraba con odio.
En una habitación dentro de un edificio dentro de la ciudad, los 3 comandantes rodeaban a Reízo mientras pensaban cómo obtener la información que querían.
Lo que sí lamentaba era no saber habilidades de lectura mental, ya que parecía que el objetivo no parecía querer cooperar.
'¡No me harán decir nada!' quiso decir Reizo, pero ninguna palabra salió de su boca y solo podía expresar su odio con los ojos.
Después de todo, los sellos pintados en todo su cuerpo impedían su movimiento y le era imposible pronunciar alguna palabra.
"No somos enemigos" dijo Sorai mientras se acercaba a Reizo.
"Nuestros países entraron en guerra por órdenes de nuestros líderes"
"No tengo intención de matarte"
Mientras decía sus palabras, Sorai esperaba que el objetivo se deje engañar.
