Ficool

Chapter 149 - Capítulo 137

AETHERIUS.

Pasó un rato antes de que escuchara pasos acercándose por el pasillo. Permanecí recostado, todavía con cierta molestia en la cabeza, hasta que la puerta comenzó a abrirse lentamente. Primero apareció una cabeza por el pequeño espacio que había quedado abierto, seguida de otra y después una tercera. Fruncí ligeramente el ceño al reconocerlos.

"¿Ya despertó?"

La puerta se abrió un poco más y finalmente pude ver a Max asomándose con cuidado.

"¡Por fin despertaste!"

Detrás de él aparecieron Viola, Amaranta, Volter y las gemelas Chiara y Gilia. Los seis terminaron entrando a la habitación, aunque durante unos segundos parecieron no saber muy bien quién debía acercarse primero. Max fue el que avanzó un poco más, mientras los demás se acomodaban detrás de él.

"¿Cómo estás?", preguntó Amaranta.

"¿Te duele mucho?", añadió Chiara.

"Layra te golpeó bastante fuerte", agregó Gilia.

Volter cruzó los brazos y miró hacia mi cabeza.

"Por lo menos sigues vivo."

"Qué tranquilizador", respondí.

Volter soltó una pequeña risa.

"Era un comentario amistoso."

Viola permaneció unos segundos en silencio, observándome con atención. Después dio un paso hacia la cama.

"Nos preocupamos cuando te vimos caer."

La miré y asentí.

"Estoy bien. Mamá usó magia curativa conmigo."

Max sonrió al escucharme.

"Me alegra."

Los observé a los seis. Había pasado bastante tiempo desde la última vez que los había visto juntos y, aunque mi cabeza todavía estaba algo confundida por lo ocurrido, tenerlos frente a mí producía una sensación extrañamente familiar.

Max se acercó un poco más.

"Vinimos a verte antes de regresar a la academia."

"Eso ya me lo imaginaba."

"¿Cómo?"

"Porque mamá dijo que no parecían querer esperar hasta ese día."

Max soltó una pequeña risa.

"Bueno... tenía razón."

No tuve tiempo de decir nada más. Max dio un paso hacia mí y, antes de que pudiera reaccionar, me rodeó con ambos brazos en un abrazo bastante fuerte. Durante un segundo me quedé sorprendido, pero enseguida levanté los brazos y se lo devolví. Hacía meses que no lo veía y, aunque todavía había muchas cosas que no podía recordar con claridad, aquel gesto no me resultaba extraño. Al contrario, había algo reconfortante en tenerlo nuevamente frente a mí.

"Estoy muy feliz de que hayas regresado."

Su voz sonaba más alegre de lo que esperaba.

"Bueno... no regresé del todo."

Aflojé un poco el abrazo y lo miré.

"Pero sí lo suficiente como para volver a la academia."

Max sonrió ampliamente.

"Eso es más que suficiente para nosotros."

"Supongo que sí."

Apenas Max se apartó, Viola ocupó su lugar. Se acercó rápidamente y también me abrazó, aunque su expresión era mucho más emotiva.

"Nos hiciste mucha falta."

Me quedé en silencio durante un instante antes de responderle.

"¿Tanto?"

"Sí."

Viola se separó apenas para poder mirarme a los ojos.

"Todo es diferente cuando no estás. Y yo ni siquiera pude conocerte bien antes de entrar a la academia."

"Entraste hace medio año, ¿verdad?"

"Sí."

Se acomodó un mechón de su cabello castaño y sonrió.

"Cuando llegué, todos ya tenían sus grupos, sus rutinas y sus cosas. Yo tuve que acostumbrarme a todo eso por mi cuenta. Y aunque Max, Volter, Amaranta, Chiara y Gilia estaban ahí, no era lo mismo."

"¿Te costó mucho?"

"Al principio."

Viola soltó una pequeña risa.

"Las primeras semanas terminaba agotada. Las clases son mucho más intensas de lo que imaginaba y los entrenamientos tampoco dan mucho tiempo para descansar. Pero ya me estoy acostumbrando."

"Eso me dijo tú mamá."

"Entonces seguramente también te contó que sigo quejándome."

"Un poco."

Viola abrió los ojos.

"¡Mi madre no tenía que decirte eso!"

Max soltó una carcajada.

"Te conoce demasiado bien."

"¡Tú no digas nada! Tú también te quejas."

"Yo me quejo con dignidad."

"Eso no existe."

La pequeña discusión hizo que todos comenzáramos a reír. Incluso yo terminé sonriendo. Había olvidado lo fácil que era que terminaran discutiendo por cosas tan pequeñas.

Volter se acercó entonces y me dio un pequeño golpe en el hombro, mucho más cuidadoso que el que había recibido de Layra.

"Me alegra que estés de regreso."

"Gracias."

"Y espero que cuando vuelvas a la academia podamos entrenar otra vez."

"Cuando pueda manejar correctamente mi arma."

Volter arqueó una ceja.

"¿Todavía tienes problemas con ella?"

"Sí."

Miré hacia un lado.

"Según mi familia, antes de perder la memoria tenía bastante buen control."

"¿Bastante bueno?", intervino Max. "Aetherius, tú eras capaz de hacer cosas que nosotros apenas estábamos intentando aprender."

"Eso dicen."

"¿No recuerdas nada de eso?"

"Algunas cosas."

Levanté una mano y la moví ligeramente mientras intentaba explicarlo.

"Es extraño. A veces hago un movimiento y simplemente sale. No sé de dónde viene, pero mi cuerpo parece saber qué hacer. Sin embargo, cuando intento repetirlo conscientemente, no siempre funciona."

Amaranta, que había estado escuchando en silencio, se acercó un poco.

"Entonces no deberías preocuparte tanto."

"¿Por qué?"

"Porque ya tienes una razón para volver a entrenar."

Sonrió.

"Si antes eras bueno, puedes volver a serlo."

Chiara asintió inmediatamente.

"Además, ahora tienes que recuperarte."

Gilia levantó un dedo.

"Y retomar los entrenamientos."

"Y dejar de recibir golpes en la cabeza", añadió Chiara.

Volter miró hacia ellas.

"Eso último debería decírselo a Layra."

Las gemelas intercambiaron una mirada.

"También."

"Definitivamente."

No pude evitar reír.

"Supongo que todos están bastante preocupados por mí."

"Claro que sí", respondió Max. "Eres nuestro amigo."

Aquella palabra hizo que me quedara mirándolo durante unos segundos.

Amigo.

Era sencilla, pero había algo en ella que me resultaba familiar.

Asentí.

"Gracias."

Amaranta se cruzó de brazos.

"Además, necesitamos que regreses pronto. No pienso dejar que Max se crea demasiado bueno durante tu ausencia."

"¡Oye!"

"Es verdad", añadió Volter.

"¿Tú también?"

"Alguien tiene que mantenerlo humilde."

Max miró a los tres con incredulidad.

"Pensé que veníamos a recibir a Aetherius, no a atacarme."

"Podemos hacer ambas cosas", dijo Chiara.

"Somos eficientes", añadió Gilia.

La conversación continuó durante unos minutos. Me preguntaron por el viaje, por la capital y por cómo había sido regresar a casa después de tantos meses. También quisieron saber cómo estaba entrenando y qué había podido recuperar de mis habilidades. Les expliqué que todavía me costaba manejar correctamente tanto la magia como el arma, especialmente la guadaña, y que mi control estaba lejos de lo que mi familia decía que había tenido antes.

"Entonces tendrás que recuperar todo desde el principio", dijo Max.

"No exactamente."

"¿No?"

"Mi cuerpo todavía conserva algunas cosas."

Levanté una mano.

"Pero mi cabeza no siempre las acompaña."

Volter soltó una pequeña risa.

"Eso suena complicado."

"Lo es."

"Pero también suena interesante", comentó Amaranta.

"¿Interesante?"

"Sí. Puedes descubrir cómo peleabas antes mientras vuelves a entrenar."

Max asintió.

"Y nosotros podemos ayudarte."

Lo miré.

"¿Ustedes?"

"Claro. Cuando volvamos a la academia, podemos entrenar juntos otra vez."

Viola levantó la mano.

"Yo también."

Volter la miró.

"Primero tienes que sobrevivir a nuestros entrenamientos."

"¡Ya dije que me estoy acostumbrando!"

Las gemelas rieron.

"Entonces definitivamente necesitas entrenar más."

"¡Chiara!"

"¿Qué?"

"¡No me apoyes la contraria!"

La habitación volvió a llenarse de risas. Durante aquellos meses había estado rodeado principalmente de mi familia y de personas que intentaban ayudarme a recuperar mis recuerdos. Ver nuevamente a mis amigos, escucharlos discutir y bromear como antes hacía que el regreso a la academia pareciera mucho más cercano de lo que había imaginado.

Sin embargo, entonces noté algo.

Éramos seis personas frente a mí.

Pero faltaba alguien.

Miré alrededor antes de preguntar:

"Por cierto... ¿y Iesel?"

El ambiente cambió ligeramente.

Max miró de reojo a los demás antes de responder.

"Está ocupada con su entrenamiento."

"¿Entrenando?"

"Sí."

Hizo una pausa.

"Además, todavía sigue rodeada de sus fans."

Fruncí ligeramente el ceño.

"Eso ya me lo contaron ayer cuando llegué a la capital."

Max soltó una pequeña risa.

"Entonces ya sabes."

"Parece que ganó bastante popularidad."

Gilia fue quien respondió esta vez.

"Así fue."

Su expresión cambió un poco.

"Especialmente después del evento académico."

Chiara asintió.

"Hay muchos chicos que van a buscarla."

"Y algunos prácticamente se le pegan todo el tiempo", añadió Gilia.

Mi mano se tensó ligeramente.

No dije nada.

Giré la mirada hacia otro lado mientras escuchaba aquellas palabras. No sabía exactamente por qué me había molestado. Había recuerdos que todavía no podía ordenar y otros que apenas lograba distinguir. Entre ellos había fragmentos de aquella noche en la habitación de Iesel.

No recordaba todo.

Ni siquiera estaba seguro de comprender completamente qué había ocurrido.

Pero sí recordaba algunas cosas.

Lo suficiente para que escuchar que otros chicos se acercaban constantemente a ella provocara una reacción que no sabía cómo explicar.

Bajé la mirada hacia mi mano y relajé lentamente los dedos.

Max pareció notar mi silencio, pero no dijo nada.

Después de unos segundos, decidí dejar el tema.

"Entonces supongo que tendremos que verla en la academia."

"Sí", respondió Max.

"Y seguramente ella querrá verte."

Volví a mirarlo.

"¿Eso crees?"

"Estoy seguro."

Viola desvió ligeramente la mirada al escuchar aquello, pero permaneció callada.

Yo tampoco insistí.

Había demasiadas cosas que todavía no entendía y no quería sacar conclusiones sobre recuerdos que apenas podía reconstruir.

Max cambió de tema.

"¿Y cómo te sientes realmente?"

"¿Ahora?"

"Sí."

Pensé unos segundos antes de responder.

"Bien."

Me acomodé sobre la cama.

"Mis recuerdos están regresando poco a poco, pero no sucede con tanta frecuencia y casi nunca regresan completos. A veces aparecen como fragmentos muy pequeños."

"¿Y no te duele?"

"Algunas veces."

Toqué ligeramente mi sien.

"Pero ya me estoy acostumbrando."

Amaranta frunció el ceño.

"No deberías acostumbrarte al dolor."

"Lo sé."

"Entonces no digas eso como si fuera normal."

Sonreí un poco.

"Está bien."

Max volvió a sonreír.

"Lo importante es que estás aquí."

Asentí.

"Sí."

Miré a todos los que estaban frente a mí.

"Y cuando regresemos a la academia, espero poder recuperar mis habilidades."

Volter levantó una mano.

"Eso tiene solución."

"¿Cuál?"

"Entrenar."

Las gemelas asintieron al mismo tiempo.

"Entrenar mucho."

"Muchísimo."

Viola sonrió.

"Y si antes eras tan bueno como dicen, seguro que volverás a serlo."

Max extendió una mano hacia mí.

"Así que no te preocupes demasiado. Vamos a ayudarte."

Miré su mano durante un instante antes de estrecharla.

"Entonces supongo que tendré que esforzarme."

"Eso es lo que quería escuchar."

Me quedé unos segundos en silencio después de estrechar la mano de Max. Había algo reconfortante en escucharlos hablar como si mi regreso fuera algo natural, como si el tiempo que había pasado lejos no hubiera conseguido borrar por completo el lugar que ocupaba entre ellos. Miré a cada uno de los presentes antes de volver a hablar. Había cosas que todavía no entendía de mi propia vida, y si iba a regresar a la academia, necesitaba saber exactamente qué había ocurrido mientras yo no estaba.

"Entonces... ¿qué fue lo que me perdí durante mi ausencia?"

Max dejó escapar un suspiro largo y se llevó una mano detrás de la cabeza.

"Muchas cosas."

"Eso no responde demasiado", dije.

"Ya sé."

Max se dejó caer un poco hacia atrás, buscando cómo explicarlo, mientras los demás intercambiaban algunas miradas. Finalmente, fue él quien continuó.

"Sobre todo las clases de combate mágico. Cuando regresamos, los profesores nos hicieron revisiones y nos dijeron exactamente en qué habíamos fallado durante nuestros encuentros. Como sabes, el evento de la búsqueda del tesoro, los duelos grupales y los individuales fueron transmitidos en todas las academias. Así que los profesores pudieron ver prácticamente todo lo que hicimos."

"Y no se limitaron a decirnos que lo hicimos bien", añadió Amaranta.

"Definitivamente no", dijo Max, riéndose un poco.

Volter cruzó los brazos.

"Nos analizaron bastante."

Max asintió.

"Y cuando estuvimos frente a los profesores después del evento, también hablaron de ti. Bastante, de hecho."

Me quedé mirándolo.

"¿De mí?"

"Sí. Sobre todo por tu combate contra el Discípulo Altur."

El nombre provocó una pequeña presión en mi cabeza. No llegó a convertirse en un recuerdo completo, pero por un instante vi algo: un hombre de cabello rubio, ojos azul verdoso, tendido sobre el suelo de una arena. Una pierna destrozada. Un brazo doblado de una manera que no debería haber sido posible. El recuerdo desapareció casi inmediatamente, dejándome solamente la certeza de haber visto aquel rostro.

Altur.

No dije nada. Max continuó hablando sin darse cuenta de lo que acababa de ocurrir.

"Los profesores dijeron que esa batalla había sido brutal. Altur dominó buena parte del combate al principio. De hecho, por lo que vimos, parecía que iba a ser muy difícil que pudieras darle la vuelta."

"Pero lo hiciste", dijo Chiara.

"Y terminaste derrotándolo", añadió Gilia.

Max levantó un dedo.

"Exactamente. Eso fue lo que más recalcaron. Dijeron que, aunque Altur tuvo el control durante buena parte del enfrentamiento, conseguiste cambiar la situación y vencerlo. Incluso compararon algunos de nuestros combates con el tuyo."

"Y eso nos bajó un poco la moral", reconoció Amaranta.

"Un poco", repitió Volter, con una expresión seca.

"Bueno, bastante", corrigió Max.

Volter lo miró de reojo.

"Habla por ti."

"Sabes perfectamente que también te afectó."

"No tanto como a ti."

"¡Claro que sí!"

Una pequeña risa recorrió la habitación. Incluso yo sonreí.

Max volvió a mirarme.

"Pero los profesores también nos felicitaron. No todo fueron críticas. Dijeron que los cuatro habíamos hecho un buen trabajo. Especialmente Iesel y Volter, porque ellos llegaron a la final."

Volter soltó un suspiro.

"Max, no tienes que mencionarlo cada vez que tienes oportunidad."

"¿Por qué no?"

"Porque es suficiente con que Iesel me lo recuerde cada vez que puede."

Las gemelas soltaron una risita.

"Eso sí es verdad", dijo Chiara.

"Iesel no pierde ninguna oportunidad", agregó Gilia.

Volter cerró los ojos por un instante.

"Gracias por recordármelo."

Max sonrió.

"Pero ganó Iesel."

"Ya lo sé."

"Y fue una buena victoria."

"Max."

"¿Qué?"

"Ya basta."

Max soltó una carcajada.

Yo los observé intercambiar palabras y, aunque no podía recordar haber vivido ese momento, podía imaginar perfectamente cómo debía haber sido la competencia entre ellos. Había una familiaridad en la forma en que se molestaban que hacía evidente cuánto tiempo habían pasado juntos.

Max continuó después de unos segundos.

"También nos dijeron algo sobre los duelos individuales. Los profesores recalcaron varias veces que, si tú no te hubieras retirado después de los duelos grupales, al igual que Rajan, quizá las cosas habrían sido diferentes."

"¿Rajan también se retiró?", pregunté.

"Sí. Según los profesores, dentro de los estudiantes ustedes dos eran considerados los más prometedores para esa parte del evento."

Volter asintió lentamente.

"Cuando tú saliste, Rajan también terminó haciéndolo."

"Y eso cambió bastante las cosas", añadió Amaranta.

Max se encogió de hombros.

"Pero bueno... Iesel terminó ganando. Eso es lo importante."

"Gracias por finalmente decir algo que no me molesta", murmuró Volter.

Max lo ignoró.

"De todos modos, los profesores no dijeron que nuestra participación hubiera sido mala. Al contrario. Nos dijeron que habíamos progresado mucho y que debíamos aprender de los errores que cometimos durante los combates."

Me quedé pensativo mientras asimilaba toda aquella información. La búsqueda del tesoro, los duelos grupales, los individuales, Altur, Rajan, Iesel ganando la final... Eran demasiados acontecimientos para alguien que apenas estaba intentando reconstruir los fragmentos de su pasado.

Entonces algo apareció en mi mente.

No era un recuerdo mío.

Era la imagen de una multitud observando una arena. Una joven de cabello dorado estaba de pie después de una victoria. Sus ojos estaban dirigidos hacia un palco. No podía distinguir bien los rostros de quienes estaban allí, pero sí podía reconocer la expresión de ella. Parecía completamente satisfecha consigo misma.

Y entonces levantaba una mano.

El dedo medio.

La imagen desapareció antes de que pudiera comprenderla.

Parpadeé.

"¿Iesel hizo algo después de ganar?"

Todos me miraron.

Max fue el primero en responder.

"¿Después de ganar?"

"Sí. Algo con sus padres."

Volter arqueó una ceja.

"¿Cómo sabes eso?"

"No lo sé."

Me llevé una mano a la sien. El recuerdo había sido demasiado breve.

"Simplemente... lo vi."

Max intercambió una mirada con los demás.

"Sí. Lo hizo."

"¿Qué hizo?", pregunté.

Volter soltó una pequeña risa.

"Levantó el dedo medio hacia sus padres desde la arena."

Me quedé callado.

"¿En serio?"

"En serio", respondió Amaranta.

"Y sus padres se quedaron con unas caras increíbles", añadió Chiara.

"Yo pensé que se iban a levantar del palco y bajar ellos mismos a buscarla", dijo Gilia.

Max comenzó a reír.

"Fue después de que ganara. Todo el mundo estaba celebrándolo y ella simplemente miró hacia el palco donde estaban sus padres y..."

Levantó el dedo medio.

"...hizo eso."

Volter negó con la cabeza.

"Y todavía tiene el descaro de decir que fue una celebración perfectamente normal."

No pude evitar reír un poco.

No recordaba haberlo visto.

Pero podía imaginarlo.

O quizá no era imaginación.

Por un instante, la imagen volvió a aparecer en mi mente: Iesel en medio de la arena, rodeada de personas, después de haber ganado. Sus padres en el palco. Ella levantando la mano.

Y aquellos rostros.

No podía recordar sus palabras ni lo que había ocurrido antes o después, pero de alguna manera podía ver sus caras con claridad.

Era extraño que pudiera conservar un detalle tan pequeño de un acontecimiento que, para mí, ya no existía como un recuerdo completo.

"Supongo que sigue siendo ella", murmuré.

Max sonrió.

"Sí. Definitivamente sigue siendo ella."

Volter dejó escapar otro suspiro.

"Y probablemente te lo habría contado ella misma si hubiera venido."

La frase hizo que todos guardaran silencio durante un instante.

Recordé entonces que Iesel no estaba allí.

No sabía exactamente por qué.

Pero al menos ahora tenía una idea más clara de todo lo que había sucedido durante mi ausencia. La academia no se había detenido. Ellos habían continuado entrenando, compitiendo, aprendiendo y avanzando mientras yo permanecía lejos.

Y en unos días tendría que volver a caminar por aquellos mismos pasillos.

La conversación continuó durante unos minutos más hasta que Volter, que había permanecido con los brazos cruzados mientras escuchaba, soltó un suspiro y me observó con una expresión que mezclaba diversión y cierta preocupación.

"Cuando vuelvas a la academia, los profesores van a tener muchas preguntas para ti."

Lo miré con cierta resignación.

"Entonces van a tener que esperar."

"¿Esperar qué?"

"A que pueda responderlas. Estoy bastante seguro de que muchas serán sobre cosas que no recuerdo."

Durante un segundo hubo silencio. Después, Max soltó una carcajada, seguido por Amaranta y las gemelas. Incluso Volter sonrió, aunque intentó ocultarlo girando ligeramente el rostro.

"Eso sí será interesante", dijo Chiara.

"Imagínate la cara de los profesores cuando les diga que no recuerda nada", añadió Gilia.

"No creo que sea necesario que lo imagines", respondió Volter. "Probablemente suceda."

Max se limpió una lágrima que le había salido de tanto reír.

"Bueno, por lo menos ya están preparados."

"¿Preparados?", pregunté.

"Sí. ¿No te lo contaron?"

Negué con la cabeza.

Max dejó de reír y adoptó una expresión más seria.

"La directora principal reunió a todos los profesores de la academia hace varias semanas. Antes de que anunciaran oficialmente tu regreso, les explicó tu situación."

"¿A todos?"

"A todos los que necesitaban saberlo", respondió Amaranta. "Por lo que nos dijeron, quería evitar que llegaras y algún profesor comenzara a exigirte como si nada hubiera pasado."

Volter asintió.

"Algunos profesores estaban de acuerdo en darte cierta tolerancia al principio. No significa que vayan a dejarte hacer lo que quieras, pero sí que van a tener en cuenta tu amnesia."

"Y dijeron que te ayudarían a recuperar el material de las clases que perdiste", añadió Max.

Miré a los seis.

"¿Todo el material?"

"Todo lo que puedan darte", respondió Amaranta. "Apuntes, prácticas, temas importantes y ejercicios. Probablemente también tendrás que recuperar algunas evaluaciones."

"Eso será bastante trabajo", murmuré.

"Lo será", dijo Volter. "Sobre todo porque en unos meses entraremos a tercer año."

La frase hizo que levantara la mirada.

"Tercer año..."

"De cuatro", aclaró Max.

Asentí lentamente. El tiempo que había perdido empezaba a sentirse más tangible al escucharlos hablar de los cursos. No solo había perdido entrenamientos o acontecimientos importantes; también había quedado atrás académicamente.

"¿Y qué pasa si no puedo recuperar todo?"

Esta vez fue Volter quien respondió.

"Ahí viene la parte interesante."

Max hizo un gesto con la mano.

"Nos dijeron que probablemente tendrás un examen especial."

"¿Un examen?"

"Sí. La academia quiere comprobar cuánto puedes hacer después de tu recuperación. No sería exactamente como un examen normal."

Amaranta tomó la palabra.

"Por lo que entendimos, evaluarán lo que hayas aprendido desde que regresaste. También tendrán en cuenta tus capacidades actuales, tu control mágico y lo que puedas demostrar en las distintas materias. Con eso decidirán si estás en condiciones de continuar con nosotros el próximo año."

"Y si consideran que no es suficiente...", comenzó Chiara.

"Tendría que repetir el año", terminé por ella.

Gilia asintió.

"Eso es lo que entendimos."

Me quedé callado unos instantes. No era exactamente una noticia agradable, pero tampoco me sorprendía. Si había pasado tanto tiempo sin asistir a clases, sería absurdo esperar que simplemente apareciera de nuevo y continuara como si nada hubiera ocurrido.

"¿Cuándo sería ese examen?"

"No nos dijeron una fecha exacta", respondió Max. "Solo que será después de que hayas tenido tiempo para prepararte y recuperar parte del contenido."

Volter añadió:

"Y tampoco significa que ya hayan decidido que vas a repetir. Solo quieren comprobar qué tanto puedes recuperar."

"Además", dijo Amaranta, "los profesores ya saben que no estás regresando en las mismas condiciones que antes. Según nos contaron, la directora fue bastante clara con eso."

Max sonrió.

"Así que no tienes que preocuparte por entrar el primer día y encontrarte con veinte profesores interrogándote al mismo tiempo."

"Eso habría sido bastante incómodo."

"Muchísimo."

Todos volvieron a reír.

Me recosté un poco contra la cama mientras los escuchaba. Por primera vez desde que había despertado, regresar a la academia comenzaba a sentirse como algo concreto y no simplemente como una fecha que mi familia había mencionado durante las últimas semanas. Habría clases que no recordaba, compañeros a los que quizá reconocería solo después de verlos varias veces, profesores que conocían una versión de mí que yo mismo ya no podía reconstruir y un examen que determinaría si podía continuar junto a los demás.

Pero tampoco tendría que enfrentar todo aquello completamente solo.

Max había dicho que me ayudarían. Amaranta también. Volter, las gemelas y Viola estaban allí. Incluso los profesores ya conocían mi situación.

Y, aunque todavía tenía mucho que recuperar, al menos sabía por dónde empezar.

"Entonces supongo que tengo bastante trabajo por delante."

"Muchísimo", respondió Volter.

Max levantó la mano.

"Pero también tendrás compañeros para ayudarte."

"Eso suena mejor."

"Lo será", dijo Viola, que hasta ese momento había permanecido bastante callada. "No vas a recuperar todo solo."

La miré y ella sonrió.

"Cuando regreses, iremos contigo a las clases que podamos. Y si hay algo que no recuerdas, te lo explicaremos."

"Gracias."

"Para eso están los amigos."

Max levantó ambas manos.

"¡Exactamente! Aunque primero tendrás que sobrevivir a los profesores."

Volter lo miró.

"Y a Iesel."

Max sonrió inmediatamente.

"Esa también."

Viola hizo una pequeña mueca al escuchar el nombre, pero no dijo nada.

Yo simplemente suspiré.

"Entonces parece que realmente tengo mucho que recuperar."

"Sí", respondió Max. "Pero esta vez vas a hacerlo con nosotros."

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